La guerra espiritual no es un tema nuevo, ni tampoco una invención humana. No surge del pensamiento teológico académico, ni de doctrinas exegéticas. La guerra espiritual es tema doctrinal del Evangelio del Reino de Dios.

Satanás, el príncipe de este siglo, está en constante actividad de guerra, y su propósito es llevar cautivas las almas de las generaciones nacidos bajo la promesa de restauración.

Aunque es más evidente en el Nuevo Testamento, la Biblia entera da testimonio de la realidad de la guerra espiritual. Las evidencias las encontramos en todos los libros.

En el libro de Génesis, en las primeras Palabras de Dios dirigidas a Eva, luego de haberse concretado el juicio a la desobediencia, dan testimonio directo que la generación de los hijos de Dios estará en constante guerra espiritual,

Y Jehová Dios dijo a la serpiente: Por cuanto esto hiciste, maldita serás entre todas las bestias y entre todos los animales del campo; sobre tu pecho andarás, y polvo comerás todos los días de tu vida: 15Y enemistad pondré entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar. Génesis 3:14,15

En los restantes libros del Antiguo Testamento también hay testimonios contundentes de la guerra espiritual. Los títulos otorgados al Todopoderoso muestran que no se trata solo son guerras humanas, que detrás de lo que parecen rivalidades regionales, hay fuerzas demoniacas interviniendo.

En el libro de Éxodo aparece el nombre de Jehová Dios como varón de guerra,

Jehová, varón de guerra; Jehová es su nombre. Éxodo 15:3

En los libros de Samuel aparece por primera vez llamándose a Dios, Jehová Dios de los ejércitos,

Y levantóse Anna después que hubo comido y bebido en Silo; y mientras el sacerdote Eli estaba sentado en una silla junto a un pilar del templo de Jehová, 10Ella con amargura de alma oró a Jehová, y lloró abundantemente. 11E hizo voto, diciendo: Jehová de los ejércitos, si te dignares mirar la aflicción de tu sierva, y te acordares de mí, y no te olvidares de tu sierva, mas dieres a tu sierva un hijo varón, yo lo dedicaré a Jehová todos los días de su vida, y no subirá navaja sobre su cabeza. 1 Samuel 1:9-11

 

Entonces dijo David al Filisteo: Tú vienes a mí con espada y lanza y escudo; mas yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, que tú has provocado. 1 Samuel 17:45

En los libros de Samuel aparece también el título, las guerras de Jehová,

Y dijo Saúl a David: He aquí yo te daré a Merab mi hija mayor por mujer: solamente que me seas hombre valiente, y hagas las guerras de Jehová. Mas Saúl decía: No será mi mano contra él, mas la mano de los Filisteos será contra él. 1 Samuel 18:17

 

Y yo te ruego que perdones a tu sierva esta ofensa; pues Jehová de cierto hará casa firme a mi señor, por cuanto mi señor hace las guerras de Jehová, y mal no se ha hallado en ti en tus días. 1 Samuel 25:28

¿Qué sentido tiene que Dios mismo use nombres de guerra, si la guerra espiritual no existe?

Las evidencias de la realidad de la guerra espiritual son contundentes. De hecho, hasta se menciona un libro de las batallas de Jehová,

Por tanto se dice en el libro de las batallas de Jehová: Lo que hizo en el mar Bermejo, Y en los arroyos de Arnón: Números 21:14

En el Nuevo Testamento, palabras como las citadas por el apóstol Pedro,

Sed templados, y velad; porque vuestro adversario el diablo, cual león rugiente, anda alrededor buscando a quien devore: 1ra. Pedro 5:8

O, como el apóstol Pablo refiere,

Porque no tenemos lucha contra sangre y carne; sino contra principados, contra potestades, contra señores del mundo, gobernadores de estas tinieblas, contra malicias espirituales en los aires. Efesios 6:12

Son testimonio contundente de que no solo es cuidarnos del pecado, como si fuera lo único contra lo que luchamos; sino cuidar de la actividad desplegada por las huestes espirituales de maldad en las regiones celestes que buscan imponer un gobierno territorial de iniquidad.

Así que, como podemos verificar, la guerra espiritual es la actividad a la que estamos convocados, no es opcional. Jesús reveló que es parte de la actividad del Reino de los Cielos,

Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, al reino de los cielos se hace fuerza, y los valientes lo arrebatan. Mateo 11:12

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