¡Vaya pregunta! … Pues porque estamos ubicados en la ruta de ellos.

Todos sabemos que la temporada de huracanes comienza en junio y termina en noviembre, y que siempre existe la posibilidad de que por lo menos una tormenta tropical nos alcance.

Esta es la respuesta científica, técnica. Pero mi pregunta se dirige a encontrar una respuesta espiritual, que de seguro sorprenderá a más de alguno.

¿Por qué nos azotó el huracán María? Desde el año 1998 no nos azotaba un huracán. Los huracanes en el área no obedecen a explicaciones científicas, meteorológicas. Su presencia obedece -obedecían, en realidad- a una causa espiritual.

En el año 2005 el Señor nos introdujo en una serie de estudios sobre el tema de la maldición de la tierra, basado en el texto de Génesis:

Y al hombre dijo: Por cuanto obedeciste á la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé diciendo, No comerás de él; maldita será la tierra por amor de ti; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida; Génesis 3:17

Y nos mostró por la Palabra, que hay lugares, regiones, ciudades, que están bajo maldición, y sus moradores lo desconocen.

Un resumen del mismo se encuentra en este mismo blog bajo el tema: ciudades bajo maldición.

Los huracanes planteaban la demanda de África por la sangre de los negros esclavos que fueron arrancados de su tierra y traídos a Occidente, para morir, para ser maltratados como raza inferior, como si Dios no nos hubiera hecho iguales.

Si verifica la ruta de los huracanes notará que siguen la misma ruta triangular de comercio que se entabló entre las islas mayores y las trece colonias británicas, comercio para el cual trajeron a los esclavos: Cultivo de la caña de azucar en el Caribe, su venta en las colonias británicas, y el retorno a Africa por más esclavos para la próxima cosecha. Ciclo que se llevaba a cabo todos los años.

La muerte de Abel en manos de Cain establece que sangre inocente demanda juicios de Dios sobre las regiones donde fue derramada:

 Y él le dijo: ¿Qué has hecho? La voz de la sangre de tu hermano clama a mí desde la tierra. Génesis 4:10

Cuando Dios nos mostró esta causa de maldición, en un acto de fe, y en representación de quienes cometieron tal injusticia, nos arrepentimos de esta maldad, y pedimos perdón a Dios.

Notamos que desde ese momento los huracanes no se acercaban a tierra, que subían o bajaban, pero no se acercaban a Puerto Rico.

¡Se podrá imaginar cómo me sentí cuando nos azotó el huracán María!

Ahora entenderá la pregunta que hago en el título de esta enseñanza.

¿Qué pasó? ¿Se invalidó nuestro acto de fe? Le contaré lo que el Señor me respondió.

El huracán María nos azotó porque Puerto Rico convocó la muerte sobre la isla.

El lunes 4 julio de 2016 un grupo de artistas pintó la conocidisima bandera de Puerto Rico que adorna una puerta de la calle San Juan, en el Viejo San Juan.

La acción de pintar de blanco y negro la enseña nacional pretendió ser un acto de “resistencia”, principalmente, por la aprobación e imposición de una junta federal de control fiscal, según escrito divulgado por el grupo de artistas autores del acto en carta publicada en los principales medios de comunicación.

Puerto Rico está de luto, se proclamó, y desde ese momento banderas de Puerto Rico en blanco y negro -banderas de luto- inundaron la isla. T-shirts, banners, graffiti, … por todos lados se proclamó luto.

El huracán María nos azotó porque Puerto Rico convocó la muerte sobre la isla.

Se cambió una bandera de vida por una de muerte. Una bandera que recibió aprobación internacional cuando el famoso jugador de fútbol soccer, el italiano Andrea Pirlo, visitó la isla y se fotografió en ella, el 9 de diciembre de 2015.

El huracán María nos azotó porque Puerto Rico convocó la muerte sobre la isla.

Sin embargo, vea cómo la Gracia de Dios, y cómo su Bondad nos da vida.
¿Qué sucedió después del huracán? ¡Dios hizo desaparecer las banderas de luto!

Dos o tres días después del huracán las gasolineras empezaron a mostrar escasez de combustible y a formarse kilométricas líneas de carros, buscando combustible; en ese momento Dios plantó de nuevo bandera.

Comenzaron a correr por las autopistas camiones distribuidores de combustible portando grandes banderas de Puerto Rico, todos ellos escoltados por carros patrullas sonando sus sirenas. Fue impresionante. El luto había terminado.

Surgió entonces en todos el deseo de portar banderas, … sin el negro y blanco del luto.

El agente que dirige el tránsito donde no hay semáforo, vehículos de servicio, vehículos particulares, camiones… Banderas pequeñas, banderas grandes… La bandera de Puerto Rico ondeando de nuevo. Dios nos ha resucitado.

¿Estamos hoy más solventes económicamente que antes del huracán? No, definitivamente, incluso muchos han perdido sus pertenencias. Sin embargo hay otra actitud dada por Dios.

Esta experiencia nos ha enseñado acerca del peligro de los acuerdos de ignorancia, de muerte, que podemos invocar sobre nosotros mismos.

Somos seres espirituales, eso es lo que significa entre otras cosas el haber sido formados a imagen y semejanza de Dios. Nuestras acciones tienen peso espiritual, y podemos sin saberlo, firmar nuestra propia destrucción.

Este movimiento político-social de cambiar el color de la bandera de Puerto Rico, aceptado y promovido como moda en todos los estratos sociales, fue en realidad la manifestación física, visible, de la resistencia y soberbia que había fecundado el corazón de toda la sociedad Puertorriqueña.

La resistencia y el desacato nacen y crecen en el corazón cuando nos alejamos de Dios, y se constituyen en acuerdos de muerte y destrucción.

Puerto Rico entró en soberbia. Ha pretendido resolver por sí mismo, por su capacidad, por sus influencias, por sus alianzas.
Puerto Rico se olvidó de Dios. Aún el pueblo cristiano evangélico con sus marchas al Capitolio se constituyó en una fuerza más de oposición, pulseando con el Gobierno y amenazando con su voto electoral, sin contar ni depender de Dios.

Y convocamos la muerte. Llamamos la destrucción para que nos visitara…. Y nadie dijo no a esa convocatoria de muerte.

De la experiencia podemos aprender y hacer el cambio. Establezcamos sobre Puerto Rico:

¡Dios levanta a Puerto Rico, y la levanta para establecer en ella su Reino!

Ciudades bajo Maldición (video)

Pastor Montoya

@pastormontoya

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