Mi experiencia con Dios en medio de la oscuridad después haber perdido la comodidad.

Hay textos de la Biblia que no pueden ser interpretados, ni entendidos, sino hasta cuando se pasan por experiencias similares a las que el texto cita.

Me sucedió recientemente, y me refiero al texto conocido del apóstol Pablo, en su epístola a los romanos:

Y sabemos que a los que a Dios aman, todas las cosas les ayudan a bien, es a saber, a los que conforme al propósito son llamados. Romanos 8:28

¡Cuántas veces habré predicado sobre este mismo texto! Pero tengo que admitir, que muy pocas veces lo entendí… hasta el paso del huracán Maria por la isla de Puerto Rico, y la estela de destrucción que dejó a su paso.

El huracán Maria, un huracán categoría 5 con vientos sostenidos de sobre 150 millas por hora. Cruzó transversalmente la isla, entrando por el sureste, por Yabucoa, hasta salir por el noroeste, entre Camuy y Quebradillas, paseándose por el mismo medio de la isla. Se estima que la recuperación de la infraestructura tomará varios meses; y muchos más, la recuperación de la condición de vida de muchos puertorriqueños.

¿Todas las cosas ayudan a bien? ¿Puede la destrucción del huracán Maria ayudar a bien?

Pues, le diré que sí. Y escribo esta palabra para compartir lo que Dios me permitió ver a través de esta experiencia.

  • Dios está trayendo una nueva primavera, la esperanza de un nuevo renacer.

¡De seguro que somos muchos los que nos entusiasmamos cuando llega la primavera! Ver cómo de momento todo comienza a florecer, a reverdecer. En la Biblia se conoce a este tiempo como el tiempo de la vida.[1]

Tres semanas después del paso del huracán Maria todos los arboles comenzaron a retoñar, y todo a reverdecer con un brillo nunca antes visto. En Puerto Rico tuvimos este año 2017 dos primaveras. En abril y en octubre.

¿Qué nos está diciendo este hecho? Dios nos está hablando de su Gracia y de su Bondad. Nos extiende una Palabra de restauración, de restitución, de visitación para volvernos a posicionar como una tierra escogida, bendecida, dentro de la cual se establezca su Reino, y a partir de aquí para toda América continental.

Al momento de escribir estas líneas vino a mi espíritu la Palabra del libro de Ruth:

Entonces se levantó con sus nueras, y volvióse de los campos de Moab: porque oyó en el campo de Moab que Jehová había visitado a su pueblo para darles pan. Ruth 1:6

Esto sucedió al cabo de diez años después de que Noemí, su esposo y sus dos hijos tuvieron que por el hambre en la tierra salir de su ciudad natal.

Hay muchísima gente que está saliendo de Puerto Rico, emigrando hacia los Estados Unidos. Hay gente que tiene que salir, es inevitable. Pero hay gente que no tiene que salir, que están saliendo por el rumor de más mal; otros porque no quieren enfrentar la incomodidad de no tener las comodidades básicas cotidianas a las que estaban acostumbrados. Muchos siguiendo una moda que se inició un par de años atrás.

Dios nos está hablando de oportunidades, de puertas francas que se están abriendo, que estarán disponibles para aquellos que no salgan y que se queden a enfrentar la situación. Si usted revisa el libro completo de Ruth, notará que cuando Noemí regresa encuentra que un pariente de su esposo, Booz, es un hombre acaudalado, y pudiente, y quien le da oportunidad a Ruth de recoger espigas, ¿no estuvo él también expuesto a la misma hambre en la tierra que afectó a Noemí y a su familia?

En Puerto Rico comenzará a innovarse, a rediseñarse los sistemas. Nos dimos cuenta que la mayor desgracia no fueron los arboles caídos, o el tendido eléctrico colapsado. La mayor desgracia fue que mucha infraestructura no respondió inmediatamente para activar de inmediato las operaciones.

Vimos almacenes grandes que no iniciaron operaciones sino hasta dos semanas después porque sus generadores eléctricos no prendieron. Lo mismo sucedió con estaciones de gasolinas, a última hora buscando técnicos para que se las repararan. No les dieron mantenimiento. En Puerto Rico surgirán nuevos protocolos. No estamos preparados.

La mayor pérdida no fue la provocada por los vientos del huracán Maria, fue porque operamos aun con protocolos obsoletos que no han sido revisados en años, por sistemas operativos de emergencia que nunca se activaron, por gente de poca visión que ocupa puestos directivos que obtuvo sus posiciones no por capacidad sino por amiguismo.

En Puerto Rico se levantará una generación de visión, gente emprendedora que saldrá de los escombros, de la ruina, del dolor, de la perdida. Dios nos dio la bendición de tener primavera donde no existía la posibilidad de ella. Es una segunda oportunidad.

  • Dios nos llevó del nuevo al principio de todas las cosas. Él está estableciendo orden.

Su Palabra se cumple: Sea hecha tu Voluntad en la tierra como se hace en el cielo.

Cuando digo que Él nos llevó de nuevo al principio me refiero específicamente al principio de la Creación.

Cuando Dios creo todas las cosas, según el Génesis, las creo deliberadamente desordenadas. Muchos teólogos van a rebatir este planteamiento, pero eso es lo que ensena la Biblia. Las creo deliberadamente en desorden, para establecer orden. !Paradójico!

¿Por qué no crearlas ordenadamente? Dios siempre tiene una escuela para su pueblo. No son las cosas en si las que a Dios le interesa, sino la enseñanza que pueda dejar a todos aquellos que le ven.

La Creación estaba desordena y vacía, e inmediatamente en un tiempo de seis días -una semana- estableció orden y luego se la entregó a Adam y Eva.

Puerto Rico cayó en la desgracia del caos, del desorden, de la deuda, de la angustia, del afán, de la crisis, porque sacó a Dios de su agenda y de sus proyectos. No consultó a Dios. Se arrogó la soberbia de creerse que no necesitaba a Dios.

Aunque nos confesamos que somos una sociedad creyente, cristiana, y aun establecimos días nacionales de clamor, de oración; y se emitieron decretos de que le buscaríamos en oración y ayuno, la verdad fue que nunca nos arrepentimos de haberle abandonado, y construimos altares de arrogancia, de soberbia, de vanidad.

Dios descubrió la vergüenza de la desnudez, como ya estaba escrito en el libro de Deuteronomio:

Servirás por tanto a tus enemigos que enviare Jehová contra ti, con hambre y con sed y con desnudez, y con falta de todas las cosas; y él pondrá yugo de hierro sobre tu cuello, hasta destruirte. Deuteronomio 28:48

Después de ver todo caído, los arboles sin hojas, de nuevo todo ha comenzado a retoñar. Caminar por Puerto Rico es ver gente trabajando, escombros ser removidos, máquinas y equipo pesado ser transportado por las carreteras principales, sirenas de convoyes escoltando generadores, camiones del ejército de Estados Unidos transportándose a zonas de destrucción.

Aquí hay mano de Dios. Hay más construcción hoy en día que en los días antes del huracán. Dios nos llevó de nuevo al principio.

No nos gusta, pero nos intervinieron administrativa, para poner orden. El caos económico será erradicado, y un modelo económico será exportado hacia Latinoamerica.

Orden es la palabra de Dios. El protocolo del orden ya fue echado en marcha.

  • Dios está levantando una generación profética dentro de la isla, y el huracán Maria es el boot Camp para la preparación de los escogidos como tal.

Los hombres y mujeres de Dios se forman dentro de la prueba, dentro de la tribulación. No necesito probárselo porque la historia misma lo confirma. Los hombres y mujeres que sobresalen son los que miran oportunidades de desarrollo en medio de la adversidad.

La Biblia entera presenta casos de hombres y mujeres de Dios que salieron del anonimato y fueron presentados como escogidos de Dios. Salieron de la adversidad, y vencieron.

Encontré en el libro del profeta Isaías que hay una serie de versos que revelan una actividad de convocatoria divina. Dios convocando a hombres de revelación para que asuman su papel protagónico.

Observe como en el siguiente texto la relación entre la convocatoria y los procesos de revelación conferidos a aquellos que responden al llamando. Observe también la relación de sufrimiento y adversidad que se antepone a los escogidos:

2 Porque vine, y nadie pareció; llamé, y nadie respondió. ¿Ha llegado a acortarse mi mano, para no redimir? ¿No hay en mí poder para librar? He aquí que con mi reprensión hago secar la mar; torno los ríos en desierto, hasta pudrirse sus peces, y morirse de sed por falta de agua. 3 Visto de oscuridad los cielos, y torno como saco su cobertura. 4 El Señor Jehová me dio lengua de sabios, para saber hablar en sazón palabra al cansado; despertará de mañana, despertaráme de mañana oído, para que oiga como los sabios. 5 El Señor Jehová me abrió el oído, y yo no fui rebelde, ni me torné atrás. 6Dí mi cuerpo a los heridores, y mis mejillas a los que me mesaban el cabello: no escondí mi rostro de las injurias y esputos. 7 Porque el Señor Jehová me ayudará; por tanto no me avergoncé: por eso puse mi rostro como un pedernal, y sé que no seré avergonzado. 8 Cercano está de mí el que me justifica; ¿quién contenderá conmigo? juntémonos. ¿Quién es el adversario de mi causa? acérquese a mí. 9 He aquí que el Señor Jehová me ayudará; ¿quién hay que me condene? He aquí que todos ellos como ropa de vestir se envejecerán, los comerá polilla. 10 ¿Quién hay entre vosotros que teme a Jehová, y oye la voz de su siervo? el que anda en tinieblas y carece de luz, confíe en el nombre de Jehová, y apóyese en su Dios. 11 He aquí que todos vosotros encendéis fuego, y estáis cercados de centellas: andad a la luz de vuestro fuego, y a las centellas que encendisteis. De mi mano os vendrá esto; en dolor seréis sepultados. Isaías 50:2-11

Entendí entre otras cosas el porqué Dios trajo semejante fenómeno atmosférico sobre Puerto Rico.

Este tiempo de aproximadamente cuatro semanas después del paso del Huracán Maria me ha descubierto el proceso de restauración de los últimos tiempos en una nación pequeña, pero constituida por Dios en modelo espiritual para Latinoamérica de lo que será el establecimiento del tiempo más glorioso sobre la faz de la tierra.

Y sabemos que a los que a Dios aman, todas las cosas les ayudan a bien, es a saber, a los que conforme al propósito son llamados. Romanos 8:28

Pastor Montoya

Twitter: @pastormontoya

Tel. (407) 764-2699

www.ministerioscristorey.com

pmontoya@ministerioscristorey.com

[1] Genesis 18:10

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