Y tres son los que dan testimonio en la tierra, el Espíritu, y el agua, y la sangre: y estos tres concuerdan en uno. 1ra. Juan 5:8

Como tal, el bautismo en agua no es una enseñanza originada dentro de la doctrina de Jesús. Como bien hemos señalado, surgió como extensión del rito de purificación contenida en la ley mosaica, y presentada por Juan el Bautista como bautismo de arrepentimiento.

Ya una vez integrada al cuerpo de la predicación dejó de verse como una modificación del rito de la purificación, aislada, y se asoció con doctrinas de la restauración del Reino, el juicio eterno, y la vida eterna.[1]

Juan el Bautista no era un ministerio profético, permanente, aunque en su tiempo lo identificaron como tal. Juan el Bautista fue un ministerio temporal, llamado para abrir camino e identificar al Mesías:

Y yo no le conocía; más para que fuese manifestado a Israel, por eso vine yo bautizando con agua. 32 Y Juan dio testimonio, diciendo: Vi al Espíritu que descendía del cielo como paloma, y reposó sobre él. 33 Y yo no le conocía; mas el que me envió a bautizar con agua, aquél me dijo: Sobre quien vieres descender el Espíritu, y que reposa sobre él, éste es el que bautiza con Espíritu Santo. 34 Y yo le vi, y he dado testimonio que éste es el Hijo de Dios. Juan 1:31-34

Juan el Bautista fue más que un profeta, o un ministerio activado por el Espíritu Santo. Fue Palabra cumplida en el tiempo que Dios había establecido para manifestarse al mundo en la condición de hombre.[2] Es un dispensador del misterio del Reino de Dios,[3] con la misión de establecer y activar sobre la tierra una operación del Espíritu.

Isaías profeta habló de Juan el Bautista, y lo caracterizó como la voz del que clama en el desierto:[4]

Consolaos, consolaos, pueblo mío, dice vuestro Dios. 2Hablad al corazón de Jerusalem: decidle a voces que su tiempo es ya cumplido, que su pecado es perdonado; que doble ha recibido de la mano de Jehová por todos sus pecados. 3Voz que clama en el desierto: Barred camino a Jehová: enderezad calzada en la soledad a nuestro Dios. 4Todo valle sea alzado, y bájese todo monte y collado; y lo torcido se enderece, y lo áspero se allane. 5Y manifestaráse la gloria de Jehová, y toda carne juntamente la verá; que la boca de Jehová habló.           Isaías 40:1-5

El profeta Malaquías lo definió como mensajero de su faz:[5]

HE aquí, yo envío mi mensajero, el cual preparará el camino delante de mí: y luego vendrá a su templo el Señor a quien vosotros buscáis, y el ángel del pacto, a quien deseáis vosotros. He aquí viene, ha dicho Jehová de los ejércitos. Malaquías 3:1

El ángel Gabriel quien le anunció a Zacarías, su padre, sobre su nacimiento, le advirtió que venía con el espíritu de Elías:

Porque él (Juan) irá delante de él (Jesús) con el espíritu y virtud de Elías, para convertir los corazones de los padres a los hijos, y los rebeldes a la prudencia de los justos, para aparejar al Señor un pueblo apercibido. Lucas 1:17

Jesús dio testimonio de que Juan era un cumplimiento de tiempo y de Palabra para Israel:

7E idos ellos, comenzó Jesús a decir de Juan a las gentes: ¿Qué salisteis a ver al desierto? ¿Una caña que es meneada del viento? 8Mas ¿qué salisteis a ver? ¿Un hombre cubierto de delicados vestidos? He aquí, los que traen vestidos delicados, en las casas de los reyes están. 9Mas ¿qué salisteis a ver? ¿Un profeta? También os digo, y más que profeta. 10Porque éste es de quien está escrito: He aquí, yo envío mi mensajero delante de tu faz, Que aparejará tu camino delante de ti. 11De cierto os digo, que no se levantó entre los que nacen de mujeres otro mayor que Juan el Bautista; mas el que es muy más pequeño en el reino de los cielos, mayor es que él. 12Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, al reino de los cielos se hace fuerza, y los valientes lo arrebatan. 13Porque todos los profetas y la ley hasta Juan profetizaron. 14Y si queréis recibir, él es aquel Elías que había de venir. Mateo 11:7-14

Los mismos escribas y fariseos daban testimonio de la venida previa al Mesías de uno que establecería el misterio de su manifestación.

Entonces sus discípulos le preguntaron, diciendo: ¿Por qué dicen pues los escribas que es menester que Elías venga primero? Mateo 17:10

Todo esto nos conduce a entender que el bautismo de Juan, o bautismo de arrepentimiento, aunque extensión del rito de purificación, era un establecimiento espiritual, para que por él aquellos que creían que Jesús era el Mesías, pudieran entrar al Reino de los cielos, como bien Jesús instruyó a Nicodemo.[6]

Por esa razón es que el bautismo en agua establecido por Juan se constituyó en la doctrina de Cristo en el requisito para recibir la promesa del Padre.

14Y los apóstoles que estaban en Jerusalem, habiendo oído que Samaria había recibido la palabra de Dios, les enviaron a Pedro y a Juan: 15Los cuales venidos, oraron por ellos, para que recibiesen el Espíritu Santo; 16(Porque aún no había descendido sobre ninguno de ellos, mas solamente eran bautizados en el nombre de Jesús.). Hechos 8:14-16

Lo vemos más claramente de manifiesto en el caso de Cornelio ante la predicación de Pedro:

Entonces respondió Pedro: ¿Puede alguno impedir el agua, para que no sean bautizados éstos que han recibido el Espíritu Santo también como nosotros? Hechos 10:47

El caso contundente es el caso tratado por el apóstol Pablo ante los discípulos de Efeso, que por no haber sido bautizados en el bautismo de Jesús correctamente no habían podido recibir el bautismo del Espíritu Santo.

2Díjoles: ¿Habéis recibido el Espíritu Santo después que creísteis? Y ellos le dijeron: Antes ni aun hemos oído si hay Espíritu Santo. 3Entonces dijo: ¿En qué pues sois bautizados? Y ellos dijeron: En el bautismo de Juan. 4Y dijo Pablo: Juan bautizó con bautismo de arrepentimiento, diciendo al pueblo que creyesen en el que había de venir después de él, es a saber, en Jesús el Cristo. 5Oído que hubieron esto, fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús. 6Y habiéndoles impuesto Pablo las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo; y hablaban en lenguas, y profetizaban. Hechos 19:2-6

Para la iglesia, el bautismo tuvo un valor espiritual de establecimiento de Reino. Más que un proceso de purificación, el bautismo fue la declaración escatológica de que la muerte fue sorbida con victoria.[7] Que Jesús en la cruz destruyó al que tenía el imperio de la muerte, es saber al diablo.[8]

El apóstol Pedro hablando del bautismo destacó que demanda una conciencia pura para con Dios:

A la figura de la cual el bautismo que ahora corresponde nos salva (no quitando las inmundicias de la carne, sino como demanda de una buena conciencia delante de Dios,) por la resurrección de Jesucristo: 1ra. Pedro 3:21

El bautismo en la doctrina de Cristo es parte de las Buenas Nuevas de Salvación. Lo vemos en la instrucción de Jesús a Nicodemo: para entrar al Reino, es imperativo nacer del agua y del Espíritu.[9] En la instrucción final a sus discípulos Jesús destaca el valor salvífico:

El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado. Marcos 16:16

Según predicado por el apóstol Pedro el día de la celebración solemne de Shavuot (pentecostés):

Y Pedro les dice: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo. Hechos 2:38

Los discípulos todos lo ejecutaron de la misma forma:

Mas cuando creyeron a Felipe, que anunciaba el evangelio del reino de Dios y el nombre de Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres. Hechos 8:12

El apóstol Pablo destaca también su valor espiritual, y su carácter único:

Un Señor, una fe, un bautismo,… Efesios 4:5

Entendemos por qué entre los fieles que se acogían a la Gracia de Jesús eran bautizados tan pronto como creían. Era parte del Evangelio del Reino, postergar el bautismo es negar la eficacia de la fe en Jesús.

Pastor Montoya

Twitter: @pastormontoya

Tel. (407) 764-2699

www.ministerioscristorey.com

pmontoya@ministerioscristorey.com

[1] Mateo 3:11         11Yo a la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; mas el que viene tras mí, más poderoso es que yo; los zapatos del cual yo no soy digno de llevar; él os bautizará en Espíritu Santo y en fuego 12Su aventador en su mano está, y aventará su era: y allegará su trigo en el alfolí, y quemará la paja en fuego que nunca se apagará. Véase también Marcos 1:7; Juan 1:15,30; Hechos 13:25

 

[2] Filipenses 2:7

[3] 1ra. Corintios 4:1

[4] Juan 1:23

[5] Hechos 13:24

[6] Juan 3:5

[7] 1ra. Corintios 15:54         Y cuando esto corruptible fuere vestido de incorrupción, y esto mortal fuere vestido de inmortalidad, entonces se efectuará la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte con victoria.

[8] Hebreos 2:14    Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por la muerte al que tenía el imperio de la muerte, es a saber, al diablo,

[9] Juan 3:5

 

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