Que llamo desde el oriente al ave (de presa), y de tierra lejana al varón de mi consejo. Yo hablé, y lo haré venir: he lo pensado, y también lo haré. Isaías 46:11

El varón de mi consejo es introducido en el texto de Isaías como una persona que aparecerá para desbaratar la idolatría. El panorama que el profeta presenta en torno al ambiente socio-cultural y religioso del Israel del tiempo de la profecía es uno empapado de una total indiferencia hacia el Dios que los caracterizó como una nación poderosa y temible justo después de abandonar Egipto.

No que el pueblo se hubiera convertido en agnóstico y ateo, era sencillamente que no tenían ningún interés de conocer al Dios YHWH que los sacó con mano portentosa y los mantuvo por cuarenta años en el desierto hasta introducirlos en la tierra prometida a Abraham.

Aunque el profeta denuncia en el mismo capítulo la actividad idolátrica prevaleciente entre el pueblo:

Sacan oro del talego, y pesan plata con balanzas, alquilan un platero para hacer un dios de ello; humíllanse y adoran. Echanselo sobre los hombros, llévanlo, y asiéntanlo en su lugar; allí se está, y no se mueve de su sitio. Danle voces, y tampoco responde, ni libra de la tribulación.[1]

Reconoce que idolatría trasciende los límites de la actividad iconoclasta. Es una idolatría conceptual. Se descubre en la queja de Dios que le es denunciado al pueblo:

¿A quién me asemejáis, y me igualáis, y me comparáis, para que sea semejante?[2]

Se trata de una idolatría simbólica, evocadora de un pasado de Gloria, que promulga la existencia de un Dios histórico, que aunque otrora, poderoso, en el presente predicado más como un Dios regulador de moralidad. Una idolatría que concibe a Dios más bien como estandarte de una religión filosófica que explica e interpreta a la luz de códigos secretos, y no a un Dios que habla, que piensa, que irrumpe.

Una idolatría exportada a occidente en términos de un Dios judeo-cristiano, mesiánico, que aunque las Escrituras lo presentan como Dios de toda carne,[3] es predicado desde los pulpitos como un Dios tipológico, exclusivo, elitista, denominacional.

El varón de mi consejo es uno que arremete contra lo establecido por las instituciones y rompe sus disposiciones. Impondrá sus decisiones aun sobre las amenazas de todos aquellos que se oponen a reconocer a Israel como nación nacida de un promontorio de huesos secos. Sus reformas no son vistas por él como tales, ni consulta con la Biblia para definirlas, pero sin embargo hace y establece según las palabras proféticas proclamadas desde tiempos antiguos por los profetas más emblemáticos. Todo, para mostrar que sus ejecutorias son decisiones tomadas en el seno de Jehová, según explicado por el mismo profeta.

25Que deshago las señales de los adivinos, y enloquezco a los agoreros; que hago tornar atrás los sabios, y desvanezco su sabiduría;… ¿A quién me asemejáis, y me igualáis, y me comparáis, para que sea semejante? Isaías 44:25; 46:5

El varón de mi consejo es una operación de Dios. No se trata de un proyecto reformador,  humano, religioso. Se trata de una orden divina que conduce al reconocimiento de Israel como nación a nivel mundial, llevada a cabo por quien menos uno podría imaginar, para que se cumpla lo que el apóstol Pablo apuntó en torno a cómo Dios opera:

27Antes lo necio del mundo escogió Dios, para avergonzar a los sabios; y lo flaco del mundo escogió Dios, para avergonzar lo fuerte; 28Y lo vil del mundo y lo menos preciado escogió Dios, y lo que no es, para deshacer lo que es: 1ra. Corintios 1:27,28

El varón de mi consejo marca el inicio del tiempo de la restauración de Israel, según está registrado en los escritos del apóstol Pablo, particularmente, en su epístola a los Romanos, donde propone que cuando él aparezca marcará el final de una época: la plenitud de los gentiles,[4] para dar paso al tiempo de la restauración de Israel.

Es pues un tiempo de revelación donde tanto entre judíos como entre gentiles creyentes se estará operando un descubrimiento de los principios del reino, ocultos en la ley mosaica, y trayendo por medio de ellos el establecimiento del reino de los cielos sobre la tierra.

El varón de mi consejo, responde al Espíritu de Sabiduría que el Todopoderoso influyó en los estatutos, decretos, ordenanzas y mandamientos que les fue entregado a los hijos de Israel, como parte de la gloria de las riquezas de su herencia en Cristo Jesús.[5] No es un religioso, pero sin embargo opera como si conociese los principios de la Palabra, según Moisés lo estipuló ante el pueblo:

Guardadlos, pues, y ponedlos por obra: porque esta es vuestra sabiduría y vuestra inteligencia en ojos de los pueblos, los cuales oirán todos estos estatutos, y dirán: Ciertamente pueblo sabio y entendido, gente grande es ésta. Deuteronomio 4:6

El varón de mi consejo es uno que sabe gobernar, que al igual que David en su tiempo,  recibe en su espíritu las instrucciones que debe implementar para llevar a Israel a convertirse en un gran reino y establecer paz en la region:

54Metiólos después en los términos de su santuario, En este monte que ganó su mano derecha. 55Y echó las gentes de delante de ellos, Y repartióles una herencia con cuerdas; E hizo habitar en sus moradas a las tribus de Israel. Salmos 78:54-56

El varón de mi consejo es un personaje identificado con el Mesías, pues la tendencia en la interpretación de que todo lo que no se pueda identificar se remite a la persona del Mesías.  El varón de mi consejo no es el Mesías, es en realidad un personaje sin nombre pero que cuando aparezca se identificará en función de una señal.

Según el texto de Isaías, el varón de mi consejo está unido a la presencia de otro elemento. El texto dice que junto con la convocatoria al varón de mi consejo, Jehová llama también al ave de presa. En la mayoría de las traducciones, al menos al español, no se especifica qué clase de ave es la que se menciona en el texto.

El texto original identifica que el ave que procede del oriente es un ave de presa, de rapiña, en otras palabras, un depredador. Este dato no puede pasar inadvertido porque forma parte de la convocatoria que se le hace al varón de mi consejo.

No se trata de una aparición casual, inadvertida, es por el contrario una visita inusual de esta ave que no pertenece a la región del medio oriente. Su presencia marca la señal del inicio del tiempo de la restauración para Israel, y de la aparición del varón de mi consejo.

El pasado viernes 28 de abril del presente año, un suceso insólito sucedió en Israel, 40,000 gavilanes Levant vuelan sobre Eilat.[6] En el artículo publicado originalmente en ingles por Arutz Sheva, y traducida posteriormente al español, refieren que estas aves anidan en los bosques montañosos de los Balcanes. Anotan también que La Sociedad para la Protección de la Naturaleza en Israel contó aproximadamente 60.000 gavilanes Levant volando sobre Israel, que se estiman que representaba a toda la población mundial de la especie.

El suceso insólito cobra valor porque es la evidencia física de la convocatoria que Dios hace del varón de mi consejo para que ejecute sobre Israel las reformas espirituales que Dios mismo ha establecido en el tiempo de la restauración de Israel.

La noticia cobra aun mayor notoriedad pues recientemente fuimos sorprendidos con la noticia de que el presidente Donald Trump visitará Israel a partir del 19 de mayo, e incluirá a Arabia Saudita y el Vaticano, que junto con Israel representan el epicentro religioso de las religiones monoteístas interrelacionadas con Jehová.

La profecía se ha cumplido en Donald Trump, tal como Isaías lo profetizó, el ave (de presa) del oriente, y el varón de mi consejo de tierra lejana se han dado cita en Israel en menos de un mes.  Entramos a una etapa de restauración para Israel.

Una de las reformas que establecerá y forman parte de las ejecutorias divinas es la mudanza de la embajada de los Estados Unidos a Jerusalén. Esta mudanza es importante porque con ello se estará estableciendo y reconociendo a Jerusalén como capital de Israel, tal como el profeta Miqueas lo estableció:

Y ACONTECERÁ en los postreros tiempos, que el monte de la casa de Jehová será constituido por cabecera de montes, y más alto que los collados, y correrán a él pueblos. Miqueas 4:1

Donald Trump estaría dando lugar para que el próximo presidente de los Estados Unidos de América sea un ciudadano de ascendencia judía, lo cual establecería un puente religioso-espiritual entre América y sus aliados e Israel, a fin de que se cumpla lo dicho por Jesús mismo:

Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, por testimonio a todos los Gentiles; y entonces vendrá el fin. Mateo 24:14

 

Pastor Montoya

@pastormontoya

e-mail: ministerios.cristorey@gmail.com

(407) 764-2699

[1] Vs. 6,7

[2] Vs. 5

[3] Números 16:22; Jeremías 32:27; romanos 9:5

[4] Romanos 11:25-28

[5] Efesios 1:18

[6] http://estadodeisrael.com/2017/05/40000-gavilanes-levant-sobre-eilat.html

2 comentarios en “Lecciones Proféticas para un mundo Científico y Agnóstico: Donald Trump, Estados Unidos de América y la profecía de Isaías en torno al Varón de mi Consejo.

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