Y estas cosas les acontecieron en figura; y son escritas para nuestra admonición, en quienes los fines de los siglos han parado. 1ra. Corintios 10:11

Cuando leemos estas historias bíblicas de hechos sobrenaturales, de milagros y portentos únicos, de una manifestación evidente del Dios Jehová de los Ejércitos, en la mayoría de los casos debido al alto grado de contaminación científica y filosófica que tenemos todos, a pesar de llamarnos cristianos, creemos que esos casos fueron únicos y exclusivos, propios de una época y de un pueblo.

Recientemente leía la historia de la conversión del apóstol Pablo, y noté un paralelismo protocolar entre el paso del pueblo de Israel por el mar Rojo, y la prosperidad de la vida de los discípulos del Señor, en el libro de Hechos de los Apóstoles.

Observemos detenidamente los siguientes textos:

5Y fue dado aviso al rey de Egipto cómo el pueblo se huía: y el corazón de Faraón y de sus siervos se volvió contra el pueblo, y dijeron: ¿Cómo hemos hecho esto de haber dejado ir a Israel, para que no nos sirva? Éxodo 14:5

Narra el momento cuando ya casi al final de esa primera semana de libertad, cuando el pueblo de Israel se encontraba descansando en Pihahiroth, entre Migdol y la mar hacia Baalzephon, Faraón dispuso someterlos de nuevo al régimen de esclavitud. El siguiente texto narra el momento del ataque:

8Y endureció Jehová el corazón de Faraón rey de Egipto, y siguió a los hijos de Israel; pero los hijos de Israel habían salido con mano poderosa. 9Siguiéndolos, pues, los Egipcios, con toda la caballería y carros de Faraón, su gente de a caballo, y todo su ejército, alcanzáronlos asentando el campo junto a la mar, al lado de Pihahiroth, delante de Baalzephón. Éxodo 14:8,9

Ahora, notemos lo ocurrido con la historia de la persecución de los discípulos comenzada con el apedreamiento de Esteban:

1Y SAULO consentía en su muerte. Y en aquel día se hizo una grande persecución en la iglesia que estaba en Jerusalem; y todos fueron esparcidos por las tierras de Judea y de Samaria, salvo los apóstoles. Hechos 8:1

Este hecho despertó en Pablo la intención de perseguir a los discípulos del Señor que se encontraban y habían huido a Damasco:

1Y SAULO, respirando aún amenazas y muerte contra los discípulos del Señor, vino al príncipe de los sacerdotes, 2Y demandó de él letras para Damasco a las sinagogas, para que si hallase algunos hombres o mujeres de esta secta, los trajese presos a Jerusalén. Hechos 9:1,2

El pueblo de Israel usó casi toda la noche para pasar en seco por el lecho del mar, y ya casi amaneciendo, cuando el ejército de Faraón estaba a punto de alcanzar la otra orilla y atraparlos, sobrevino el desbaratamiento del ejército egipcio y el retorno del mar a su nivel original:

24Y aconteció a la vela de la mañana, que Jehová miró al campo de los egipcios desde la columna de fuego y nube, y perturbó el campo de los egipcios. 25Y quitóles las ruedas de sus carros, y trastornólos gravemente. Entonces los egipcios dijeron: Huyamos de delante de Israel, porque Jehová pelea por ellos contra los egipcios. 26Y Jehová dijo a Moisés: Extiende tu mano sobre la mar, para que las aguas vuelvan sobre los egipcios, sobre sus carros, y sobre su caballería. Éxodo 14:24-26

Observemos el paralelismo en el caso de Pablo:

3Y yendo por el camino, aconteció que llegando cerca de Damasco, súbitamente le cercó un resplandor de luz del cielo; 4Y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? 5Y él dijo: ¿Quién eres, Señor? Y él dijo: Yo soy Jesús a quien tú persigues: dura cosa te es dar coces contra el aguijón. Hechos 9:3-5

El cantico de Moisés reproduce la expresión de asombro que provocó en el pueblo semejante desvanecimiento del ejército que los perseguía:

9El enemigo dijo: Perseguiré, prenderé, repartiré despojos; Mi alma se henchirá de ellos; Sacaré mi espada, destruirlos ha mi mano. 10Soplaste con tu viento, cubriólos la mar: Hundiéronse como plomo en las impetuosas aguas. 11¿Quién como tú, Jehová, entre los dioses? ¿Quién como tú, magnífico en santidad, Terrible en loores, hacedor de maravillas? Éxodo 15:9-11

Obsérvese el asombro de quienes ven el cambio radical operado en la vida del apóstol Pablo:

21Y todos los que le oían estaban atónitos, y decían: ¿No es éste el que asolaba en Jerusalem a los que invocaban este nombre, y a eso vino acá, para llevarlos presos a los príncipes de los sacerdotes? 22Empero Saulo mucho más se esforzaba, y confundía a los judíos que moraban en Damasco, afirmando que éste es el Cristo. Hechos 9:21,22

Finalmente, la desaparición total de quienes les perseguían:

30Así salvó Jehová aquel día a Israel de mano de los Egipcios; e Israel vio a los Egipcios muertos a la orilla de la mar. 31Y vio Israel aquel grande hecho que Jehová ejecutó contra los egipcios: y el pueblo temió a Jehová, y creyeron a Jehová y a Moisés su siervo. Éxodo 14:30,31

Lo mismo sucedió cuando Dios hizo que Pablo no persiguiera más a los discípulos de Jesús:

31Las iglesias entonces tenían paz por toda Judea y Galilea y Samaria, y eran edificadas, andando en el temor del Señor; y con consuelo del Espíritu Santo eran multiplicadas. Hechos 9:31

La única diferencia entre el paralelismo de los hechos, es que Pablo a diferencia de Faraón, se convirtió y se constituyó en predicador del Evangelio del reino. Faraón no reconoció al Dios de los hebreos.

Este mismo paralelismo, que en realidad es un protocolo de operación del reino de Dios, está también presente en la historia de Ester, Mardoqueo y Amman; en la historia de Daniel y sus compañeros de la deportación, y en muchos otros casos tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento. Que se confabulan para destruir a hombres y mujeres de fe, que logran acercarse lo suficiente para atacarlos, pero cuando van a asestar el golpe mortal, son destruidos, disipados, esparcidos. Es el protocolo del paso del mar Rojo.

Aunque no hay aguas de por medio que se remueven, el protocolo de liberación es el mismo, manifestándose con ello que Dios todavía abre el mar para que su pueblo pase en seco.

Pastor Montoya

Twitter: @pastormontoya

Tel. (407) 764-2699

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