Desde los días de vuestros padres os habéis apartado de mis leyes, y no las guardasteis. Tornaos a mí, y yo me tornaré a vosotros, ha dicho Jehová de los ejércitos. Mas dijisteis: ¿En qué hemos de tornar? Malaquías 3:7

Pensar que nuestros templos puedan estar contaminados con idolatría es casi un insulto, inconcebible la idea, y de seguro que identificaríamos a quien lo propone como un blasfemo, un enemigo de la fe.

Sin embargo, si nos remitimos al escrito del apóstol Pablo a los Tesalonicenses, en donde Pablo asegura que el misterio de la iniquidad a la cual pertenece el hijo de perdición, ya está en operación, y que su ejecutoria consiste en promover la idolatría en los templos, pues el apóstol asegura que el hijo de perdición se opone, y se levanta contra todo lo que se llama Dios, o que se adora; tanto que se asienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose parecer Dios,[1] entonces pudiera ser que reconsideremos la idea. No faltará quien asegure que la cita del apóstol Pablo es con referencia única al Templo de Jerusalén, pero al menos acepta la idea de la posibilidad.

Se asienta en el templo de Dios como Dios, indica que hay una operación satánica para invadir y contaminar los lugares dedicados y consagrados como santuarios para manifestar la Presencia del Todopoderoso. ¿El propósito? El mismo con el cual fue contratada y enviada la serpiente ante Adam y Eva: que quienes forman parte de ellos y/o se acercan a ellos con el propósito de conocer de Dios, sean desviados de la fe sin necesidad de que se expongan a una vida de pecado. Se trata de una operación muy sutil.

Haciéndose parecer Dios, indica que le asiste una operación de engaño y error, como bien lo denuncia el apóstol Pablo, de que en los venideros tiempos algunos apostatarán de la fe escuchando a espíritus de error y a doctrinas de demonios.[2] En las palabras ultimas de Jesús a sus discípulos encontramos la advertencia de que este misterio de iniquidad operará tan sutil, de tal manera que engañarán, si es posible, aun a los escogidos,[3] y con escogidos se refería no a todos los creyentes en Cristo Jesús, sino a aquellos ministerios especializados, capacitados con dones, talentos y discernimiento especiales para ejecutar operaciones espirituales de toma de territorios.

Bueno, ¿Cómo comenzó todo este proceso de revelación?

Un par de días atrás mientras estudiaba las ejecutorias idolátricas de Manasés, doceavo rey de Judá, y de todos los centros ceremoniales que constituyó en Jerusalén y en el Templo, fui llevado a confrontación por una palabra que resaltó en el texto. Leemos en el segundo libro de Reyes:

Y puso una entalladura del bosque que él había hecho, en la casa de la cual había Jehová dicho a David y a Salomón su hijo: Yo pondré mi nombre para siempre en esta casa, y en Jerusalem, a la cual escogí de todas las tribus de Israel: II libro de Reyes 21:7

El texto la destaca como algo singular, adicional a todo los demás otros hechos, como si en ese dato se encontrara la verdadera razón del juicio que vino sobre Jerusalén.

El texto no me decía mucho, me parecía que se trataba de una imagen más, de las tantas a las que él les rindió adoración. No fue sino hasta que me remití al texto en hebreo que la referencia tuvo verdadero significado.

Notemos, el verso dice: Y puso una entalladura del bosque que él había hecho. El termino traducido al español como bosque es la palabra hebrea Ashera (אֲשֶׁר). Así que el texto debe leerse, entonces: Y puso una entalladura de Ashera que él había hecho.

El texto en realidad describe la integración de una talla de artífice, un tótem, de la diosa cananea Ashera. De esto el libro del profeta Jeremías da testimonio, cuando escribe en múltiples ocasiones acerca de esta tendencia:

Que dicen al leño: Mi padre eres tú; y a la piedra: Tú me has engendrado: pues me volvieron la cerviz, y no el rostro; y en el tiempo de su trabajo dicen: Levántate, y líbranos. Jeremías 2.27

Y sucedió que por la liviandad de su fornicación la tierra fue contaminada, y adulteró con la piedra y con el leño. Jeremías 3.9

3 Porque las ordenanzas de los pueblos son vanidad: porque leño del monte cortaron, obra de manos de artífice con azuela. 4 Con plata y oro lo engalanan; con clavos y martillo lo afirman, para que no se salga. 5 Como palma lo igualan, y no hablan; son llevados, porque no pueden andar. No tengáis temor de ellos; porque ni pueden hacer mal, ni para hacer bien tienen poder. Jeremías 10:3-5

8 Y todos se infatuarán, y entontecerán. Enseñanza de vanidades es el mismo leño. 9 Traerán plata extendida de Tarsis, y oro de Uphaz; obrará el artífice, y las manos del fundidor; vestiránlos de cárdeno y de púrpura: obra de peritos es todo. Jeremías 10:8,9

¿Qué relación tiene esta referencia “histórica” con el tema que estamos tratando, idolatría en nuestros templos? mucho.

Esta integración idolátrica en el Templo de Jerusalén, además de confirmar el sincretismo de la forma de operar del misterio de iniquidad, del cual Pablo habló en su segunda epístola a los Tesalonicenses, nos conduce a entender que la idolatría en nuestros templos será establecida no por imágenes —ídolos— que entremos en ellos, sino por liturgias agregados a nuestras reuniones culticas que mantengan vínculos con las deidades idolátricas bajo cuya sombra fueron iniciados tales rituales.

La revelación nos llega por la conjugación de la visión que el profeta Ezequiel recibió acerca de la presencia de este mismo ídolo en el Templo, y cómo el apóstol identifica que los creyentes de Corinto han integrado en su liturgia de la cena del Señor una práctica originada en los rituales dedicados a Ashera.

El ídolo que Manasés introdujo en el Templo fue la figura de Ashera, este mismo ídolo es presentado en la visión de Ezequiel como la imagen del celo.

3Y aquella semejanza extendió la mano, y tomóme por las guedejas de mi cabeza; y el espíritu me alzó entre el cielo y la tierra, y llevóme en visiones de Dios a Jerusalem, a la entrada de la puerta de adentro que mira hacia el aquilón, donde estaba la habitación de la imagen del celo, la que hacía celar. Ezequiel 8:3

En el contexto de la revisión de la forma cómo los Corintios celebraban la cena del Señor, Pablo advierte que se ha desarrollado una dinámica peligrosa: están introduciendo comida consagrada a ídolos y la sirven para ser ingerida como parte de la cena del Señor.

El apóstol demanda un alto inmediato de tal práctica: No podéis beber la copa del Señor, y la copa de los demonios: no podéis ser partícipes de la mesa del Señor, y de la mesa de los demonios.[4]

Observemos la relación. Pablo llama a esta práctica de comer lo consagrado a ídolos y hacerlo parte del ritual de la cena del Señor, una forma de provocar a celo al Señor. En la visión de Ezequiel el ídolo es identificado como, la imagen del celo, la que hacía celar. ¿Por qué imagen del celo? En la conjugación de ambos términos surge que era porque se comía en la presencia de uno lo consagrado al otro, en el caso de la imagen de Ashera, el ritual exigía que se comiera en su presencia las ofrendas de comida que eran llevadas al Templo para ser consagradas a Jehová-Dios.[5]

La forma de cómo Ezequiel presenta el dato es lo que nos conecta con la enseñanza del apóstol Pablo a los Corintios, y nos muestra cómo el sincretismo idolátrico puede afectar el desarrollo espiritual de toda una congregacion.

Se trataba de una cámara —la habitación de la imagen del celo— donde había sido colocado la entalladura de Ashera cuyo ritual exigía que se comiera en su presencia lo que hubiera sido sacrificado o dedicado a Jehová.

Este ritual a Ashera también está documentado en el libro del profeta Jeremías. Al principio de su ministerio profético denunció a quienes entraban por las puertas del Templo que sus ofrendas eran abominación a Jehová:

17¿No ves lo que estos hacen en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalem? 18 Los hijos cogen la leña, y los padres encienden el fuego, y las mujeres amasan la masa, para hacer tortas a la reina del cielo y para hacer ofrendas a dioses ajenos, por provocarme a ira. Jeremías 7:17,18

Más adelante, en el relato de la destrucción de Jerusalén se registra el testimonio de la práctica de este ritual por parte de algunos sobrevivientes de la invasión por Nabucodonosor:

17Antes pondremos ciertamente por obra toda palabra que ha salido de nuestra boca, para ofrecer sahumerios a la reina del cielo, y derramándole libaciones, como hemos hecho nosotros y nuestros padres, nuestros reyes y nuestros príncipes, en las ciudades de Judá y en las plazas de Jerusalem, y fuimos hartos de pan, y estuvimos alegres, y no vimos mal alguno. 18Mas desde que cesamos de ofrecer sahumerios a la reina del cielo, y de derramarle libaciones, nos falta todo, y a cuchillo y a hambre somos consumidos. 19Y cuando ofrecimos sahumerios a la reina del cielo, y le derramamos libaciones, ¿hicímosle nosotras tortas para tributarle culto, y le derramamos libaciones, sin nuestros maridos?   … 25Así ha hablado Jehová de los ejércitos, Dios de Israel, diciendo: Vosotros y vuestras mujeres proferisteis con vuestras bocas, y con vuestras manos lo ejecutasteis, diciendo: Cumpliremos efectivamente nuestros votos que hicimos, de ofrecer sahumerios a la reina del cielo y de derramarle libaciones: confirmáis a la verdad vuestros votos, y ponéis vuestros votos por obra. Jerusalén. Jeremías 44:17-19,25

En el libro del profeta Ezequiel aparece también una referencia que certifica el ritual de la comida ante Ashera.

19Mi pan también, que yo te había dado, la flor de la harina, y el aceite, y la miel, con que yo te mantuve, pusiste delante de ellas para olor suave; y fue así. Ezequiel 16:19

Descubrimos que la liturgia de la cena del Señor llevada de esta forma conecta a los Corintios con la adoración a Ashera, aunque ninguno hubiera conocido de la existencia de ella.[6] Es allí, en la confrontación de tal actitud idolátrica que el apóstol hace uso de la expresión: Porque el que come y bebe indignamente, juicio come y bebe para sí, no discerniendo el cuerpo del Señor...[7]

Pablo discernió e identificó cómo se había filtrado la idolatría en el seno de la comunidad, pese a que no habían ingresado figuras idolátricas, por eso la exhortación de huir de la idolatría.[8] Aquí está el peso de la revelación: por esta herencia sincrética y por cuanto la abrazaron como parte de una doctrina de vida, hay muchos enfermos y debilitados entre vosotros; y muchos duermen.[9]

Notemos, entonces, cómo de un dato del segundo libro de Reyes, y de un ritual litúrgico nacido de aquel momento histórico, el apóstol identifica que la comunidad de fe de Corinto está accesando a la misma plataforma idolátrica sin ellos conocer acerca de los hechos de Manasés.

El misterio de iniquidad conecta a comunidades de fe completas con la idolatría antigua, y la reactiva por intermedio de las liturgias que por y para ellos fue originada. El semillero de todas estas doctrinas fue la adoración sincrética que se desarrolló dentro del Templo, la cual fue preservada y exportada por los mismos judíos que fueron deportados y dispersos por las naciones del imperio romano.

Hay otra referencia que el apóstol presenta que nos confronta con esta inserción idolátrica en nuestras congregaciones. Pablo le escribe a la comunidad de Filipo y en su denuncia acerca de los enemigos de la cruz le pide a la comunidad que vigile el comportamiento de ellos en cuanto a la comida. Pablo señala:

Cuyo fin será perdición, cuyo dios es el vientre, y su gloria es en confusión; que sienten lo terreno. Filipenses 3:19

El idioma griego tanto como el español consideran el verbo ser en ambivalencia con un mismo significado de estar. Así que algo puede ser, pero también puede estar. Esto es más complicado cuando se trata de traducciones, porque lo que puede ser definido como ser en realidad podría estarse refiriendo a estar.

Teniendo esto presente, remitiéndonos a la exhortación de Pablo, él no les está definiendo quién es su dios, sino por el contrario está señalando dónde está su dios. En ese sentido el texto debe leerse:

Cuyo fin será perdición, cuyo dios ESTA EN el vientre, y su gloria es en confusión; que sienten lo terreno.

Con ello se destaca el valor, en este caso de la comida, comida que estuvo emparentada con actos o motivos idolátricos, aunque de momento no estén presentes figuras de ídolos. Puede leer un artículo más amplio en El valor de la comida y la bebida en fiestas ceremoniales.

Idolatría no solo tiene que ver con imágenes, y la adoración a ellas, lo es también ejecutorias humanas que incursionan en situaciones que no están fundamentadas en la Palabra, que no tienen fundamento ni explicación por la Palabra. Lo Jehová-Dios no demandó, pero se hizo, y aun se argumentó como si fue Dios quien lo determinó, es una conexión con la idolatría. Lo anterior toma fuerza con el siguiente texto.

Porque como pecado de adivinación es la rebelión, y como ídolos e idolatría el infringir. Por cuanto tú desechaste la palabra de Jehová, él también te ha desechado para que no seas rey. I Samuel 15.23

El profeta Oseas denuncia la idolatría del pueblo, y lo asocia a que en sus cotidianas ejecutorias nunca se interesaron por saber qué opinaba Jehová-Dios de ello.

4Ellos hicieron reyes, mas no por mí; constituyeron príncipes, mas yo no lo supe: de su plata y de su oro hicieron ídolos para sí, para ser talados. 5Tu becerro, oh Samaria, te hizo alejar; encendióse mi enojo contra ellos, hasta que no pudieron alcanzar inocencia. 6Porque de Israel es, y artífice lo hizo; que no es Dios: por lo que en pedazos será deshecho el becerro de Samaria. Oseas 8:4-6

Toda infracción a la Palabra es idolatría. Todo lo que no se pueda definir por la Palabra, o sustentar por ella, se constituye en idolatría. Idolatría es alejarse de Dios para establecer formas humanas, autonómicas, para dirigir el destino de sus vidas. El profeta Jeremías reclama al pueblo su pecado y lo conmina a volverse hacia su Dios.

Porque dos males ha hecho mi pueblo: dejáronme a mí, fuente de agua viva, por cavar para sí cisternas, cisternas rotas que no detienen aguas. Jeremías 2:13

¿Cuántos templos no se han llenado de prácticas idolátricas? Fechas y celebraciones abrazadas por las comunidades de fe como la navidad, el día de los enamorados, o de la amistad, el día de esto, el día de aquello, que no tienen fundamento bíblico-espiritual, y han introducido celebraciones paganas, sincréticas, en línea con las tradiciones paganas de los pueblos vecinos.

Satanás ha tomado derechos legales sobre pastores y congregaciones enteras. Hay muchos enfermos y debilitados entre vosotros; y muchos duermen, como el apóstol lo denunció en la comunidad de fe de Corinto.

¿Se puede explicar por la Palabra un árbol de navidad? ¿Se puede explicar por la Palabra un día del amor y de la amistad, cuando a sabiendas de que tal fecha fue consagrada al dios eros? ¿Qué hace un creyente invocando a cupido en una relación de noviazgo o de matrimonio? ¿Qué hacemos celebrando fechas paganas dentro de nuestros templos?

Rituales tan populares como la celebración de un cumpleaños están cargados de fantasía y magia. El tradicional pastel, cake o biscocho cargado de velas está fundamentado en prácticas idolátricas, agoreras, de invocación de espíritus que son los responsables de cumplir el deseo pedido antes de apagar todas las velas de un solo soplido.

Hay hechos y situaciones que no pueden ser redimidas. Todo lo que no pueda ser explicado por la Palabra incursiona en la idolatría y la magia.

¿Es cueva de ladrones delante de vuestros ojos esta casa, sobre la cual es invocado mi nombre? He aquí que también yo veo, dice Jehová. Jeremías 7.11

Idolatría no solo son ídolos sino también participar en las prácticas fundamentadas por y para ellos.

Amortiguad, pues, vuestros miembros que están sobre la tierra: fornicación, inmundicia, molicie, mala concupiscencia, y avaricia, que es idolatría: Colosenses 3.5

Otra definición importante. Avaricia es idolatría. Avaricia por las cosas materiales, por lo que representa, valor, posición, merito. Pablo en otro de sus escritos define que el amor del dinero es la raíz de todos los males: el cual codiciando algunos, se descaminaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores.[11]

¿Idolatría en nuestros templos? Nuestros ministerios, nuestras ejecutorias, nuestros templos deben pasar por un control de calidad, revisar desde sus fundamentos todo aquello que se ha constituido en nuestro perfil ministerial, porque pudiera ser que haya una mano derecha, un ojo derecho, un pie derecho que nos sea ocasión para caer.

Y esperándolos Pablo en Atenas, su espíritu se deshacía en él viendo la ciudad dada a idolatría. Hechos 17.16

Por tanto, amados míos, huid de la idolatría. 1ra. Corintios 10.14

Idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, Gálatas 5.20

Porque nos debe bastar que el tiempo pasado de nuestra vida hayamos hecho la voluntad de los Gentiles, cuando conversábamos en lascivias, en concupiscencias, en embriagueces, y en abominables idolatrías. 1ra. Pedro 4.3

Sin embargo, hablamos de restauración de todas las cosas. Ninguna restauración será posible si antes no nos despojamos de prácticas paganas que en sus orígenes fueron consagrados a ídolos. No solo se trata de denunciar a Halloween, por el fuerte énfasis de brujería y hechicería que contiene. Es necesario revisar cada ritual litúrgico del que hacemos uso, podría estar emparentado con homosexualismo, lesbianismo, mitología, herejías, y aun ateísmo y agnosticismo.

 

Pastor Pedro Montoya

Tel Cel. (407) 764-2699

Twitter: @pastormontoya

http://www.ministerioscristorey.com

[1] 2da. Tesalonicenses 2:4

[2] 1ra. Timoteo 4:1

[3] Mateo 24:24

[4] 1ra. Corintios 10:21,22

[5] Levítico 6.26El sacerdote que la ofreciere por expiación, la comerá: en el lugar santo será comida, en el atrio del tabernáculo del testimonio.

Levítico 7.6Todo varón de entre los sacerdotes la comerá: será comida en el lugar santo: es cosa muy santa.

Levítico 7.10Y todo presente amasado con aceite, y seco, será de todos los hijos de Aarón, tanto al uno como al otro.

Levítico 7.16Mas si el sacrificio de su ofrenda fuere voto, o voluntario, el día que ofreciere su sacrificio será comido; y lo que de él quedare, comerse ha el día siguiente:

[6] 1ra. Corintios 10:14-22   14 Por tanto, amados míos, huid de la idolatría. 15 Como a sabios hablo; juzgad vosotros lo que digo. 16 La copa de bendición que bendecimos, ¿no es la comunión de la sangre de Cristo? El pan que partimos, ¿no es la comunión del cuerpo de Cristo? 17 Porque un pan, es que muchos somos un cuerpo; pues todos participamos de aquel un pan. 18 Mirad a Israel según la carne: los que comen de los sacrificios ¿no son partícipes con el altar? 19 ¿Qué pues digo? ¿Que el ídolo es algo? ¿o que sea algo lo que es sacrificado a los ídolos? 20 Antes digo que lo que los Gentiles sacrifican, a los demonios lo sacrifican, y no a Dios: y no querría que vosotros fueseis partícipes con los demonios. 21 No podéis beber la copa del Señor, y la copa de los demonios: no podéis ser partícipes de la mesa del Señor, y de la mesa de los demonios. 22 ¿O provocaremos a celo al Señor? ¿Somos más fuertes que él?

[7] Ídem 11:29

[8] Ídem 10:14

[9] Ídem 11:30

[10] Oseas 8:3

[11] 1ra. Timoteo 6:10

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