6Y cuando llegaron a la era de Nachôn, Uzza extendió la mano al arca de Dios, y túvola; porque los bueyes daban sacudidas. 7Y el furor de Jehová se encendió contra Uzza, e hiriólo allí Dios por aquella temeridad, y cayó allí muerto junto al arca de Dios. II Samuel 6:6,7

 

¿Por qué fue castigado por Dios con la muerte, Uzza, si lo que él pretendía era que el arca no cayera a tierra y sufriera daño?

Estamos ante un típico caso que bien podría ser catalogado como un acto injusto de Dios, que castiga drásticamente sin dar una explicación razonable.

Es un caso que impacta por la forma de cómo Dios juzgó la acción de Uzza. Muchos no podemos ver en qué consistió la temeridad de Uzza, y casos como éste sacan a la luz el resentimiento que muchos llevan dentro de sí por no ver a un Dios Todopoderoso y misericordioso interviniendo a favor de sus propias situaciones de desgracia.

Sin embargo, como lo veremos en el desarrollo del tema, Dios es un Dios justo y todas sus acciones y ejecutorias tienen el propósito de establecer Su Justicia sobre la tierra y sobre todos aquellos que le invocan.

El caso nos sirve para establecer sobre la forma de operar de Dios y sobre cómo medir las circunstancias de capacitación por las cuales Él nos llama a su obra. Sabemos por la lectura del relato de la tentación de Adam y Eva que uno de los puntos más vulnerables en el hombre es su capacidad de discernir, incluso leemos en una enseñanza de Jesús que la operación de iniquidad de los últimos tiempos estará dirigida a tratar de engañar aun a los escogidos.[1] Así que, este caso aunque impactante, y quizá absurdo, nos capacita para desarrollar una visión correcta y adecuada para ver Su obra y actuar según protocolo divino y no tan solo a reaccionar ante las circunstancias.

Se han dado múltiples respuestas a esta pregunta, la mayoría de ellas más bien de carácter interpretativo, respondiendo en su mayoría a una filosofía o mentalidad cristiana, más que a una respuesta a tono con la Justicia del Reino de Dios.

Uzza fue castigado severamente por Dios porque detuvo la obra de Dios. Dios había dispuesto destruirla haciéndola caer por tierra. No se trataba de un accidente, era Dios mismo haciendo tambalear el carro que transportaba el arca para hacerla caer por tierra. ¿Con que propósito? ¿Por qué habría El de destruir una obra santa?

Pensemos en el impacto que esto habría provocado en David y en los israelitas su destrucción, y en esos términos. El arca que hizo que el dios de los filisteos cayera, y se rompiera. El arca que provocó tantos males y enfermedades entre los habitantes de Asdod, Gath, Ecrón, ciudades filisteas que la tuvieron en su suelo, y aun entre los habitantes de Beth-semes tan solo por haber mirado el arca de Jehová, de momento rota porque se cayó del carro que la conducía. ¿Para quién sería la lección?

Una sola respuesta hay a todas estas preguntas. A diferencia de los israelitas, los filisteos vieron en el arca no un símbolo de la presencia de Dios sino al Dios mismo que había dado su diseño, así se lee en el relato:

7Y viendo esto los de Asdod, dijeron: No quede con nosotros el arca del Dios de Israel, porque su mano es dura sobre nosotros, y sobre nuestro dios Dagón.  I Samuel 5:7

Uzza, en cambio, y todo el pueblo, vio en el arca un “símbolo” de la presencia de Dios, pero no pudo ver a Dios, y esto debido a que en el ánimo del pueblo se había plantado una actitud idolatra.

Dios mismo había entregado el diseño del arca, leemos en las memorias de Moisés las instrucciones que Dios le entregó:

10 Harán también un arca de madera de Sittim, cuya longitud será de dos codos y medio, y su anchura de codo y medio, y su altura de codo y medio. 11 Y la cubrirás de oro puro; por dentro y por fuera la cubrirás; y harás sobre ella una cornisa de oro alrededor. 12 Y para ella harás de fundición cuatro anillos de oro, que pondrás a sus cuatro esquinas; dos anillos al un lado de ella, y dos anillos al otro lado. 13 Y harás unas varas de madera de Sittim, las cuales cubrirás de oro. 14 Y meterás las varas por los anillos a los lados del arca, para llevar el arca con ellas. 15 Las varas se estarán en los anillos del arca: no se quitarán de ella. 16 Y pondrás en el arca el testimonio que yo te daré. 17 Y harás una cubierta de oro fino, cuya longitud será de dos codos y medio, y su anchura de codo y medio. 18 Harás también dos querubines de oro, labrados a martillo los harás, en los dos cabos de la cubierta. 19 Harás, pues, un querubín al extremo de un lado, y un querubín al otro extremo del lado opuesto: de la calidad de la cubierta harás los querubines en sus dos extremidades. 20 Y los querubines extenderán por encima las alas, cubriendo con sus alas la cubierta: sus caras la una enfrente de la otra, mirando a la cubierta las caras de los querubines. 21 Y pondrás la cubierta encima del arca, y en el arca pondrás el testimonio que yo te daré. Éxodo 25:10-21

Su presencia tenía una función específica, al principio para Moisés,

22 Y de allí me declararé a ti, y hablaré contigo de sobre la cubierta, de entre los dos querubines que están sobre el arca del testimonio, todo lo que yo te mandaré para los hijos de Israel. Éxodo 25:22

 

Y cuando entraba Moisés en el tabernáculo del testimonio, para hablar con Él, oía la Voz que le hablaba de encima de la cubierta que estaba sobre el arca del testimonio, de entre los dos querubines: y hablaba con él. Números 7:89

Y luego para cada uno de los Gran Sacerdotes en turno que le sucedieran:

2 Y Jehová dijo a Moisés: Di a Aarón tu hermano, que no en todo tiempo entre en el santuario del velo adentro, delante de la cubierta que está sobre el arca, para que no muera: porque yo apareceré en la nube sobre la cubierta. Levítico 16:2

 

32 Y hará la reconciliación el sacerdote que fuere ungido, y cuya mano hubiere sido llena para ser sacerdote en lugar de su padre; y se vestirá las vestimentas de lino, las vestiduras sagradas: 33 Y expiará el santuario santo, y el tabernáculo del testimonio; expiará también el altar, y a los sacerdotes, y a todo el pueblo de la congregación. 34 Y esto tendréis por estatuto perpetuo, para expiar a los hijos de Israel de todos sus pecados una vez en el año. Y Moisés lo hizo como Jehová le mandó. Levítico 16:32-34

La transportación del arca también tenía una logística, tal y como lo refiere las instrucciones que Dios le entregó a Moisés:

5 Cuando se hubiere de mudar el campo, vendrán Aarón y sus hijos, y desarmarán el velo de la tienda, y cubrirán con él el arca del testimonio: 6 Y pondrán sobre ella la cubierta de pieles de tejones, y extenderán encima el paño todo de cárdeno, y le pondrán sus varas. Números 4:5,6

Nadie aparte del Gran sacerdote y los Coathitas vio jamás el arca, estaba cubierto por tres velos de diferente material. El primero, el velo que separaba el lugar Santísimo (hakodasim) del lugar Santo (hakodesh), luego una segunda cubierta de pieles de tejones, y finalmente, una tercera cubierta de paño de cárdeno.

Esta forma de proceder dispuesta por Dios mismo tenía el propósito de que nadie identificara el arca como un símbolo de la presencia de Dios.

Sin embargo, como ha sucedido ya muchas veces en la historia humana, por la tendencia pecaminosa del hombre adámico, toda manifestación de Dios es codificada y representada en símbolos e iconos idolátricos, tal y como se relata en el caso de la serpiente de metal construida por Moisés como antídoto a la mordedura de las serpientes ardientes, que fue convertida en un símbolo idolátrico, y adorada como una deidad de poder:

Y Moisés hizo una serpiente de metal, y púsola sobre la bandera, y fué, que cuando alguna serpiente mordía a alguno, miraba a la serpiente de metal, y vivía. Números 21:9

 

El quitó los altos, y quebró las imágenes, y taló los bosques, e hizo pedazos la serpiente de bronce que había hecho Moisés, porque hasta entonces le quemaban perfumes los hijos de Israel; y llamóle por nombre Nehustán. II Reyes 18:4

Sucedió lo mismo también con el arca: fue convertida en un símbolo de poder, de fuerza, de bendición, de Gloria, de salvación. Despojaron a Dios de su capacidad creadora, y lo rebajaron al mismo nivel de los dioses paganos adorados por las naciones vecinas:

Y vuelto que hubo el pueblo al campamento, los ancianos de Israel dijeron: ¿Por qué nos ha herido hoy Jehová delante de los Filisteos? Traigamos a nosotros de Silo el arca del pacto de Jehová, para que viniendo entre nosotros nos salve de la mano de nuestros enemigos. I Samuel 4:3

Dios permitió que los filisteos la capturaran para encarar a los sacerdotes, y al pueblo, de su tendencia idolátrica:

11 Y el arca de Dios fué tomada, y muertos los dos hijos de Eli, Ophni y Phinees. 12 Y corriendo de la batalla un hombre de Benjamín, vino aquel día a Silo, rotos sus vestidos y tierra sobre su cabeza: 13 Y cuando llegó, he aquí Eli que estaba sentado en una silla atalayando junto al camino; porque su corazón estaba temblando por causa del arca de Dios. Llegado pues aquel hombre a la ciudad, y dadas las nuevas, toda la ciudad gritó…   

17 Y el mensajero respondió, y dijo: Israel huyó delante de los Filisteos, y también fué hecha gran mortandad en el pueblo;…

19 Y su nuera, la mujer de Phinees, que estaba preñada, cercana al parto, oyendo el rumor que el arca de Dios era tomada, y muertos su suegro y su marido, encorvóse y parió;…

 21 Y llamó al niño Ichâbod, diciendo: ¡Traspasada es la gloria de Israel! por el arca de Dios que fué tomada. I Samuel 4:11-22

¿Por qué Dios castigó tan fuerte a Uzza? Aquel día Dios había dispuesto hacer que el arca cayera por tierra y se destruyera para confrontar a un pueblo idolatra que había desplazado a Dios, adorando la obra más que al Creador.

Uzza fue castigado con la muerte porque detuvo la obra de Dios, aguantó lo que Dios había dispuesto hacer ese día, y permitió que esa actitud y actividad idolátrica echara raíz y se estableciera sobre la tierra de Israel.

Ese día Dios había dispuesto que el reino de David se consolidara como un reino libre de idolatría, como años atrás Balaam había profetizado de los hijos de Israel:

Porque en Jacob no hay agüero, Ni adivinación en Israel: Como ahora, será dicho de Jacob y de Israel: ¡Lo que ha hecho Dios! Números 23:23

No es blasfemo creer que Dios permitiera que el arca cayera a tierra ese día, y se destruyera. Había una enseñanza de por medio, y un establecimiento profético, pero Uzza impidió que la obra dispuesta por Dios se ejecutara. Su temeridad le significó la muerte.

El profeta Jeremías condenó en su tiempo la falsa concepción de los profetas que profetizaban que por la presencia del Templo creían que estaban exentos de mal sobre ellos, y estableció que Dios podría permitir que el Templo fuera destruido, tal y como aparece en el siguiente texto:

10 ¿…Vendréis y os pondréis delante de mí en esta casa sobre la cual es invocado mi nombre, y diréis: Librados somos: para hacer todas estas abominaciones? …

13 Ahora pues, por cuanto habéis vosotros hecho todas estas obras, dice Jehová, y bien que os hablé, madrugando para hablar, no oísteis, y os llamé, y no respondisteis; 14Haré también a esta casa sobre la cual es invocado mi nombre, en la que vosotros confiáis, y a este lugar que di a vosotros y a vuestros padres, como hice a Silo: 15Que os echaré de mi presencia como eché a todos vuestros hermanos, a toda la generación de Ephraim.             Jeremías 7:10-15

La exhortación del apóstol Pablo a la comunidad de Roma contenida en la epístola a los romanos confirma este acto divino. Pablo le escribió lo siguiente a la comunidad de fe de Roma:

El que aun a su propio Hijo no perdonó, antes le entregó por todos nosotros. Romanos 8:32

¿Qué pudiera ser más importante, Jesús o el arca? Si el Hijo fue entregado por amor de nosotros, cuánto más el arca para establecer enseñanza en David y en su casa.

La exhortación nos ayuda a entender que todo lo que Dios hace tiene un carácter salvífico y redentor, y establece enseñanza para nuestro crecimiento.

En Dios no hay injusticia. Él es un Dios Justo, como se establece en Job pese a que el relato nos presenta a un hombre justo sometido a la peor desgracia sin causa aparentemente justa:

Sí, por cierto, Dios no hará injusticia, Y el Omnipotente no pervertirá el derecho.         Job 34:12

Absurdo significó para Uzza la idea de que el arca cayera a tierra y se destruyera. Su espíritu había sido contaminado con la idolatría. Cuando Uzza corrió para que el arca no cayera a tierra, y la detuvo, era porque la estaba considerando como un símbolo de poder, y por ende, idolatrándola. En eso consistió su temeridad, y por eso fue castigado con la muerte.

Porque como pecado de adivinación es la rebelión, y como ídolos e idolatría el infringir. Por cuanto tú desechaste la palabra de Jehová, él también te ha desechado para que no seas rey. I Samuel 15:23

La idolatría es el pecado que Dios más aborrece, por eso aparece proscrito tanto en la ley mosaica como en los primeros 10 preceptos que Dios le entregó en tablas de piedra a Moisés.

Todo lo anterior nos conduce a entender que lo juzgado como absurdo, y fuera de la Voluntad de Dios, no es sino el resultado de una visión carente de la revelación de los proyectos del Espíritu de Dios, y ajena a la cobertura de Su Señorío.

Lo anterior nos conduce también a la confrontación de nuestros actos ante la verdad de la Palabra. ¿Cuántos podríamos estar deteniendo la obra de Dios? deteniendo el arca porque según nuestro criterio es absurdo e ilógico que caiga y se destruya.

La experiencia se ha repetido muchas veces. Vemos un ejemplo en una acción del apóstol Pedro. Ante la noticia dada por Jesús de que le convenía ir a Jerusalem, y padecer mucho de los ancianos, y de los príncipes de los sacerdotes, y de los escribas; y ser muerto, y resucitar al tercer día, Pedro buscó disuadir a Jesús, y le dijo: Señor, ten compasión de ti: en ninguna manera esto te acontezca.[2] El resultado fue que Pedro recibió a cambio la reprensión de Jesús: Quítate de delante de mí, Satanás; me eres escándalo; porque no entiendes lo que es de Dios sino lo que es de los hombres.[3]

Los absurdos no son otra cosa más que la obra de Dios evaluada desde la perspectiva humana, racional y vanidosa, medida según los valores de una sociedad materialista, agnóstica y atea, que no tiene a Dios en su noticia, que ve a Dios solo como un recurso de purgación moral.

Los absurdos son la forma más sublime de revelación, y son usados por Dios para confrontar al hombre y a la mujer cuando éstos han depositado su confianza y seguridad en elementos idolátricos, en experiencias teofánicas, y/o en interpretaciones bíblicas al margen de su señorío.

Por eso vemos absurdos en casos como los de Job, de sufrimientos sin razón; en casos como el de Oseas que es obligado a casarse con mujer adultera[4] pese a que la Ley lo prohibía; en casos como el de Ezequiel, que es obligado a dormir de formas especificas a la vista de todo el pueblo,[5] y de cocinar sus alimentos con estiércol animal en lugar de leña. Estos y otros casos similares tan solo porque Dios estaba estableciendo enseñanza con ellos, pero en todos estos casos ninguno pudo ver a Dios obrando a través de ellos sino que vieron a personas excéntricas y fanáticas que hablaban por sí mismos.

¿Cuántos podríamos estar deteniendo la obra de Dios tan solo porque a nuestro juicio y criterio, lo que vemos es más bien una conducta fanática, una interpretación errática de una persona que se esconde en su desvarío y en su propio beneficio personal? Podríamos ahora entender por qué muchas de nuestras congregaciones no prosperan, y muchos ministerios no reciben revelación de Dios.

Al igual que el caso de Michâl hija de Saúl que nunca tuvo hijos hasta el día de su muerte,[6] porque juzgó de vil la acción de David, y el de Uzza que murió por la temeridad  de extender la mano para detener el arca de Dios, muchos creyentes hoy en día se ven expuestos a un estancamiento espiritual tan solo porque no pueden ver a Dios obrando en la vida de otros, laicos y ministros, tan solo porque ante sus ojos lo que ellos hacen, o predican, es sencillamente un absurdo.

Por eso, antes de emitir un juicio que traiga maldición sobre nuestras vidas, preguntémosle a Dios si a través de lo que juzgamos como absurdo Él nos quiera revelar algo.

¡Que Dios nos ayude a ver como Él mira!

 

 

Pastor Pedro Montoya

Tel Cel. (407) 764-2699

Twitter: @pastormontoya

http://www.ministerioscristorey.com

[1] Mateo 24:24

[2] Mateo 16:22

[3] Ídem 16.23

[4] Oseas 3:1

[5] Ezequiel 4:4-6

[6] II Samuel 6:23

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