ESTAS, pues, son las gentes que dejó Jehová para probar con ellas a Israel, a todos aquellos que no habían conocido todas las guerras de Canaán; 2 Para que al menos el linaje de los hijos de Israel conociese, para enseñarlos en la guerra, siquiera fuese a los que antes no la habían conocido. Jueces 3:1,2

 

La guerra espiritual ha sido por mucho tiempo tenida como una alternativa, solo disponible para quienes quieran incursionar en ella. Este concepto se debe en buena parte debido a que prevalece en el ambiente cristiano la idea de que Jesús en la cruz venció a Satanás, y lo más que el hombre debe hacer es “creer”, y se acabó.

Sin embargo, el apóstol Pablo, uno de los exponentes más representativo de la vida de fe en Jesús, asegura que tenemos lucha contra principados, contra potestades, contra señores del mundo, gobernadores de estas tinieblas, contra malicias espirituales en los aires, [1] y al hacerlo no se refería solo a las “tentaciones” que inclinarían al creyente hacia la actividad pecaminosa.

Se refería por el contrario, a una actividad constante y continua de guerra espiritual. Este concepto es parte de su evangelio y está presente casi en todos sus escritos.

Las epístolas dirigidas a las comunidades de fe de Macedonia experimentaron ampliamente su enseñanza al respecto. A los Tesalonicenses les escribe: Porque ya está obrando el misterio de iniquidad: solamente espera hasta que sea quitado de en medio el que ahora impide; Y entonces será manifestado aquel inicuo, al cual el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida; A aquel inicuo, cuyo advenimiento es según operación de Satanás, con grande potencia, y señales, y milagros mentirosos. [2]

En su primera epístola a los Corintios descubre que la idolatría está sustentada por una actividad demoniaca: Antes digo que lo que los Gentiles sacrifican, a los demonios lo sacrifican, y no a Dios: y no querría que vosotros fueseis partícipes con los demonios.[3]

En su primera epístola a Timoteo le descubre a Timoteo que la actividad apostata está auspiciada por los demonios: EMPERO el Espíritu dice manifiestamente, que en los venideros tiempos alguno apostatarán de la fe escuchando a espíritus de error y a doctrinas de demonios.[4]

En su carta a los Tesalonicenses admite que Satanás lo embarazó y le impidió visitar nuevamente la comunidad de Tesalónica.[5] En su primera carta a los Corintios admite lo que significó para él su estadía en Éfeso: Si como hombre batallé en Éfeso contra las bestias.[6]

El escritor del libro de Hechos de los Apóstoles quien en un momento de su vida se convirtió en parte del equipo apostólico de Pablo, registra sus guerras, y presenta en forma bien descriptiva cómo se manifestaron visiblemente a través de las acciones humanas por impedir su labor apostólica. No se trataba de una oposición racional, humana, era una guerra espiritual donde su oponente era Satanás mismo y todo su Reino.

Vemos que en el caso del apóstol Pablo, su lucha contra principados significó verdaderamente una guerra espiritual, no solo se refirió a ello metafóricamente para referirse a la oposición que confrontó en su tarea evangelizadora durante sus viajes apostólicos.

La guerra espiritual no es una opción, una alternativa o una elección personal, es parte de la vida de fe, y necesaria para alcanzar aquellos propósitos para los cuales fuimos alcanzados de parte del Señor.

La pregunta que procede ahora contestar es, ¿Cómo el Señor enseña para la guerra en los tiempos modernos? La pregunta es de orden porque, es concebible que si fuera una guerra cuerpo a cuerpo, con espada, como en el caso antiguo cuando Josué conquistó la tierra de Canaán, el entrenamiento seria en el uso y manejo de la espada, del escudo, de las flechas, de las lanzas, etc. Pero, ¿Cómo entrenar en la actualidad para enfrentar las fuerzas de las tinieblas? ¿Cuál es la rutina?

El entrenamiento consiste en desarrollar y ejercer discernimiento espiritual para detectar dónde y cuándo están operando las fuerzas de las tinieblas. El escritor de la epístola a los Hebreos, señala: Mas la vianda firme es para los perfectos, para los que por la costumbre tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal.[7] Los siguientes textos lo confirman:

Empero los sentidos de ellos se embotaron; porque hasta el día de hoy les queda el mismo velo no descubierto en la lección del antiguo testamento, el cual por Cristo es quitado. 2da. Corintios 3:14

 

Mas temo que como la serpiente engaño a Eva con su astucia, sean corrompidos así vuestros sentidos en alguna manera, de la simplicidad que es en Cristo. 2da. Corintios 11:3

El discernimiento es la capacidad de pesar los espíritus,[8] de medir las intenciones del corazón,[9] de determinar y descubrir la actividad satánica en acciones rutinarias,[10] y en advertir sobre los acuerdos de muerte satánicos trazados sobre regiones enteras.[11]

No se enfrenta a las fuerzas de las tinieblas siempre de la misma forma. Pablo describió las técnicas bajo la siguiente definición: Las armas de nuestra milicia (estrategia) no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas,[12] y en su definición nos está planteando el primer paso a seguir en materia de guerra espiritual: Identificar las fortalezas.

El termino griego que el apóstol utiliza para referirse a fortalezas, es: οχυρωματων, única vez usada en todos los escritos paulinos conocidos. La palabra se refiere a una estructura militar fortificada, por lo general ubicada en una colina.

Pablo utiliza el término en conexión con el verso siguiente: Destruyendo consejos (λογισμους), y toda altura (υψωμα) que se levanta contra la ciencia de Dios,[13] con lo que podemos entender que con el uso del término fortalezas, Pablo se está refiriendo a un argumento, una verdad falsa, sobre la cual se ha construido todo un gobierno de tinieblas. ¿Cómo podemos verificarlo?

Si esta definición del apóstol Pablo la conectamos con la enseñanza de Jesús en el sermón del monte acerca de que la vida que trasciende espiritualmente es aquella que construye sobre palabras o enseñanzas, cuando Él dijo: Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la peña;[14] habremos validado la definición del apóstol, en el sentido de que las fortalezas son argumentos de pensamiento estructurado sobre las que se ha fundamentado una verdad contraria al conocimiento de Dios, y en su difusión y practica se ha fortificado una autoridad espiritual del reino de las tinieblas.

Junto a lo anterior tenemos que decir que los argumentos pueden ser racionales y espirituales. Los argumentos racionales son expresiones verbales, tangibles, con tendencias a establecerse individual o colectivamente y con la característica de formar hábitos de formación. La mayoría de las costumbres cotidianas, comerciales publicitarias, slogans, y demás expresiones diarias tienen estas características.

Expresiones publicitarias como “la suerte te está buscando”,[15] para promocionar la venta de lotería, como ejemplo, establecen enseñanza diaria, cotidiana, y cuando la persona la cita y cree en su posibilidad, el reino de las tinieblas ejecuta sobre la persona un gobierno de tinieblas basado en “probabilidades”, y su vida se aleja de una vida de fe y de señorío en Jesús.

Los otros días vi también un anuncio de televisión promocionando una cerveza mexicana. El anuncio se da durante un juego de futbol (soccer), el árbitro de momento intenta sacar una tarjeta amarilla para marcar una infracción, y un águila que aparece posado sobre un barandal le indica que la tarjeta debe ser roja; el árbitro obedece y el público prorrumpe en celebración. El comercial propone un ambiente de “engaño” porque el árbitro decide no en función de su criterio como juez usando las reglas del juego, sino por la insinuación de un ave símbolo de la cerveza. La cerveza dirige el destino del juego, esa es la enseñanza, y lamentablemente el fundamento de vida de muchos que adoptaron ese lema.

Basten estos ejemplos para ilustrar que las fortalezas se construyen día a día, y se establecen en nuestros ambientes cotidianos con una facilidad sorprendente. Aun el creyente más ferviente puede caer en la fascinación de estas fortalezas, y minar su fe y señorío en Jesús. Resulta siendo como el apóstol Juan apuntó en su primera epístola, porque todo lo que hay en el mundo, la concupiscencia de la carne, y la concupiscencia de los ojos, y la soberbia de la vida, no es del Padre, mas es del mundo.[16]

Un poco más complicado es la identificación de argumentos espirituales. Requieren de un grado de discernimiento más ejercitado para poderlos identificar.

Ejemplo sencillo es el de Jacob, quien fundamentó y desarrolló su actividad de enriquecimiento en prácticas agoreras.[17] Las convirtió en su fortaleza y midió fuerzas con Laban, su suegro.[18] Adicionalmente, permitió que su familia ejerciera el culto a dioses extraños,[19] pese a que había hecho pacto con Jehová-Dios.[20]

Otro ejemplo es la aceptación de la insinuación de la serpiente acerca de comer del fruto del cual Dios había dicho ni le tocareis, según lo que la misma Eva refirió. Por la intervención de la serpiente su apreciación cambió a la de: Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría.[21]

Una fortaleza se constituye en el eje de acción de la persona, se nutre de ella, es la esencia de su existencia. Apelan al carácter de cada quien y se fundamentan sobre los hábitos y las costumbres comunitarias y personales.

Tienen el propósito de alejarnos de Dios y de sacarnos de su señorío.

Esta definición haya eco en la escena del pueblo de Israel que construye un becerro de fundición de oro. Escasamente varios días atrás, no más de cuarenta días, habían visto la manifestación del Dios que los había sacado de Egipto. El texto indica lo grandioso de la manifestación visible de Dios:

Y aconteció al tercer día cuando vino la mañana, que vinieron truenos y relámpagos, y espesa nube sobre el monte, y sonido de bocina muy fuerte; y estremecióse todo el pueblo que estaba en el real. 17 Y Moisés sacó del real al pueblo a recibir a Dios; y pusiéronse a lo bajo del monte. 18 Y todo el monte de Sinaí humeaba, porque Jehová había descendido sobre él en fuego: y el humo de él subía como el humo de un horno, y todo el monte se estremeció en gran manera. 19 Y el sonido de la bocina iba esforzándose en extremo: Moisés hablaba, y Dios le respondía en voz. Éxodo 19:16-19

Y sin embargo, en tan poco tiempo están volviendo a las mismas formas de adoración idolátrica egipcia. La razón: mantuvieron viva la fortaleza de Egipto. Por esa razón cuando en su momento Esteban llama a la atención de los líderes religiosos del pueblo sobre la doctrina de Jesús, les reprocha que la conducta del pueblo que aún mantienen viva fuera forjada en una fortaleza de idolatría y no de sumisión y reconocimiento de la soberanía de Jehová-Dios, y por eso no podían reconocer el señorío.

Y entonces hicieron un becerro, y ofrecieron sacrificio al ídolo, y en las obras de sus manos se holgaron. 42 Y Dios se apartó, y los entregó que sirviesen al ejército del cielo; como está escrito en el libro de los profetas: ¿Me ofrecisteis víctimas y sacrificios En el desierto por cuarenta años, casa de Israel? 43 Antes, trajisteis el tabernáculo de Moloch, Y la estrella de vuestro dios Remphan: Figuras que os hicisteis para adorarlas: hechos 7:41,42

Las fortalezas espirituales tienden a fortalecerse con los años, con las prácticas cíclicas, con la integración de objetos-símbolos alusivos al momento o a la práctica, y muy particularmente, con la implementación de comida y bebida durante su ejercicio. De esto último discutiremos en otra sección.

Siguiendo con la instrucción del apóstol en torno a la guerra espiritual, en otra sección de su misma epístola a los Corintios, encontramos la siguiente enseñanza: Antes habiéndonos en todas cosas como ministros de Dios, en mucha paciencia, en tribulaciones, en necesidades, en angustias; 5 En azotes, en cárceles, en alborotos, en trabajos, en vigilias, en ayunos; 6 En castidad, en ciencia, en longanimidad, en bondad, en Espíritu Santo, en amor no fingido; 7 En palabra de verdad, en potencia de Dios, en armas de justicia a diestro y a siniestro. [22]

Con esta instrucción se nos asigna el segundo paso en materia de guerra espiritual: el uso de armas de justicia.

Ya anteriormente se había identificado que las armas de nuestra milicia eran espirituales, y poderosas en Dios para destruir consejos. En esta ocasión el apóstol define que tales armas son precisamente armas de justicia. Se trata de la misma justicia a la cual en su presentación en el sermón del monte, Jesús exhortó a buscar primeramente el Reino de Dios y su justicia.[23] Así que las armas de justicia corresponden a la justicia del Reino de los cielos, no deben confundirse con las armas de la justicia humana.

Pablo presenta un tema nuevo, ni los judíos habían sido enseñados sobre el tema, pero de seguro que las comunidades de fe gentiles que el apóstol había visitado sí habían sido instruidos al respecto, pues de lo contrario qué sentido tendría que Pablo las mencionara en su epístola.

¿Cómo son las armas de justicia? ¿Cómo se usan? ¿Cómo identificarlas? De las recomendaciones que el apóstol le hace a Timoteo con respecto al desarrollo de su ministerio, se desprende que las armas de justicia son en su mayoría acciones, juicios, posturas doctrinales, encomiendas, cuidados, la aplicación y cuidado del contenido de revelación recibido. En su primera epístola lo resume en las siguientes palabras:

12Ninguno tenga en poco tu juventud; pero sé ejemplo de los fieles en palabra, en conversación, en caridad, en espíritu, en fe, en limpieza. 13 Entre tanto que voy, ocúpate en leer, en exhortar, en enseñar. 14 No descuides el don que está en ti, que te es dado por profecía con la imposición de las manos del presbiterio. 15 Medita estas cosas; ocúpate en ellas; para que tu aprovechamiento sea manifiesto a todos. 16 Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello; pues haciendo esto, a ti mismo salvarás y a los que te oyeren.      1ra. Timoteo 4:12-16

Las armas de justicia tienen el propósito de establecer un ambiente de salvación dentro de la comunidad. Observemos la expresión: a ti mismo salvarás y a los que te oyeren. Este es el fundamento de la proclamación del Evangelio y del establecimiento del Reino de los cielos.

Las armas de justicia no solo son actos de justicia aislados, independientes del establecimiento del Reino. El propósito de desarrollarlas es para establecer un ambiente de salvación.

Pablo hace referencia de ellas casi en todas sus epístolas, aunque no las menciona por nombre. Por ejemplo, en su epístola a los romanos escribe, y exhorta: Así que, si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber: que haciendo esto, ascuas de fuego amontonas sobre su cabeza.[24] El apóstol toma esta expresión del libro de Proverbios (25:2), con ella expresa la intención de Dios porque el hombre sea restaurado y sea libertado de toda deuda que lo ha puesto a merced de sus acreedores. Proverbios incluye como conclusión, Y Jehová te lo pagará, manifestando la provisión de Gracia y Misericordia.

Esta exhortación está a tono con otra instrucción del apóstol a Timoteo. Pablo le recomienda que deseche cuestiones necias y sin sabiduría, y que en su predicación del Evangelio del Reino que no sea litigioso, sino manso para con todos, que con mansedumbre corrija a los que se oponen: si quizá Dios les dé que se arrepientan para conocer la verdad, Y se zafen del lazo del diablo, en que están cautivos a voluntad de él.[25]

En otra de sus epístolas encontramos a manera de conclusión la forma de cómo utilizar estas armas de justicia: No seas vencido de lo malo; mas vence con el bien el mal.[26]

El propósito de las armas de justicia es establecer el Reino y libertar a los oprimidos por el diablo, tal como el escritor del libro de Hechos lo refiere:

Cuanto a Jesús de Nazaret; cómo le ungió Dios de Espíritu Santo y de potencia; el cual anduvo haciendo bienes, y sanando a todos los oprimidos del diablo; porque Dios era con él. Hechos 10:38

Las armas de justicia surgen del espíritu de la Ley, de la interpretación correcta y del entendimiento de la intención de Dios de entregarle estos estatutos. Moisés en la conclusión de su ministerio, al cabo de cuarenta años de peregrinación por el desierto, y habiéndoles entregado la Ley en su totalidad, les destaca que la Ley son su sabiduría:

Guardadlos, pues, y ponedlos por obra: porque esta es vuestra sabiduría y vuestra inteligencia en ojos de los pueblos, los cuales oirán todos estos estatutos, y dirán: Ciertamente pueblo sabio y entendido, gente grande es ésta. Deuteronomio 4:6

Otros escritores también reconocieron el valor espiritual de la Ley Mosaica. Santiago, por ejemplo, escribió en su epístola:

Mas el que hubiere mirado atentamente en la perfecta ley, que es la de la libertad, y perseverado en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, este tal será bienaventurado en su hecho. Santiago 1:25

El apóstol Pablo también lo dejó por escrito:

De manera que la ley a la verdad es santa, y el mandamiento santo, y justo, y bueno. Romanos 7:12

 

Y si lo que no quiero, esto hago, apruebo que la ley es buena. Romanos 7:16

 

Sabemos empero que la ley es buena, si alguno usa de ella legítimamente; 1ra. Timoteo 1:8

El propósito de la Ley era establecer por ella justicia, juicio y misericordia. El carácter imperativo de los mandamientos solo pretendía establecer la urgencia de actuar fundamentados en ellos, y no volverse ciegos, cumpliéndolos sin entender lo que hacían. Cuando Jesús inició su ministerio terreno lo dejó de manifiesto cuando previo a sus enseñanzas, decía: Oísteis que fue dicho a los antiguos… Mas yo os digo.[27] No era doctrina nueva, invención de Jesús, lo encontramos en los escritos mismos de los profetas:

Sembrad para vosotros en justicia, segad para vosotros en misericordia; arad para vosotros barbecho: porque es el tiempo de buscar a Jehová, hasta que venga y os enseñe justicia. Oseas 10:12

 

Oh hombre, él te ha declarado qué sea lo bueno, y qué pida de ti Jehová: solamente hacer juicio, y amar misericordia, y humillarte para andar con tu Dios. Miqueas 6:8

 

¡Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! porque diezmáis la menta y el eneldo y el comino, y dejasteis lo que es lo más grave de la ley, es a saber, el juicio y la misericordia y la fe: esto era menester hacer, y no dejar lo otro. Mateo 23:23

Lo anterior se ilustra claramente en la acción de José de dejar en secreto a María por causa de su embarazo. En el relato bíblico se destaca que su decisión fue una disposición de su carácter justo; sin embargo, cuando lo comparamos con lo que la Ley dictaba al respecto notamos que su acción estaba en contraposición a ella. El relato nos sirve para ilustrar el espíritu de la Ley. Observémoslo en el texto:

18Y el nacimiento de Jesucristo fue así: Que siendo María su madre desposada con José, antes que se juntasen, se halló haber concebido del Espíritu Santo. 19José su marido, como era justo, y no quisiese infamarla, quiso dejarla secretamente. Mateo 1:18,19

En el momento cuando José se entera de que María estaba en estado de embarazo aun no sabía que su concepción era por virtud del Espíritu Santo, y por eso la quiso dejar secretamente. La Ley determinaba que el caso debía ser divulgado, y la joven debía ser apedreada por los hombres de la ciudad.

20Mas si este negocio fue verdad, que no se hubiere hallado virginidad en la moza, 21Entonces la sacarán a la puerta de la casa de su padre, y la apedrearán con piedras los hombres de su ciudad, y morirá; por cuanto hizo vileza en Israel fornicando en casa de su padre: así quitarás el mal de en medio de ti. Deuteronomio 22:20,21

José estaba obligado por la Ley Mosaica a divulgar el hecho, no a esconderlo, y peor aún, a dejarla secretamente, pues se hacía cómplice de un acto de vileza. La justicia de la decisión de José radica en el entendimiento del propósito de la Ley: así quitarás el mal de en medio de ti, expresión que aparece como conclusión mismo del mandamiento. José cuando pesó la situación de María no encontró maldad (vileza) en ella, y por eso no la denunció públicamente.

Lo mismo sucedió con el caso de la mujer encontrada en pleno acto de adulterio, y traída ante Jesús para ser apedreada,[28] la forma de cómo Jesús trató la situación provocó que la mujer nunca incurriera en un acto similar. El acto de Jesús fue equivalente al efecto de apedrear a la mujer para quitar el mal del adulterio.

El propósito de la Ley era quitar el mal de en medio de ti, no necesariamente arremeter contra el hallado en falta, y apedrearlo. Estos casos ilustran el espíritu de la Ley, pues desde su promulgación Dios estaba entregándole Gracia y Misericordia a su pueblo, solamente que ellos solo vieron en la Ley una imposición.

Las armas de justicia son para corregir, para enseñar, para instruir en justicia, para soltar argumentos de opresión, para establecer por ellas la liberación del hombre cautivo bajo el reino de las tinieblas, para sacarlo de su dominio y trasladarlo al Reino de los cielos. Las armas de justicia invalidan la actividad diabólica que ejercen las personas símbolo de Satanás.

La guerra espiritual es la aplicación particular de la obra redentora de Jesús en la cruz del Gólgota. Sí, efectivamente, Jesús en la cruz derrotó a Satanás, lo exhibió públicamente, y llevó cautiva la cautividad, sin embargo, es cada quien en su caso y situación personal quien ejecutará y aplicará el beneficio de la cruz, y aplastará la cabeza de la serpiente, solamente cuando él o ella decidan entrar en guerra espiritual.

De lo contrario, de no hacerlo, seguirá a expensas del gobierno y dominio satánico, sujeta su vida a la discreción de lo que el reino de las tinieblas determinen hacer. Lo único que habrá adquirido es la esperanza de su salvación.[29]

Muchos Gedeones se encuentran con convicción y conocimiento de las obras portentosas de Dios, pero escondidos, sufriendo las consecuencias de la esclavitud que el reino de las tinieblas les ha impuesto.

Es necesario despertar, y activarnos en la guerra espiritual. Si le hemos creído, ¿por qué no lo ejecutamos hoy mismo?

 

 

 

Pastor Pedro Montoya

Tel Cel. (407) 764-2699

Twitter: @pastormontoya

http://www.ministerioscristorey.com

[1] Efesios 6:12

[2] 2da. Tesalonicenses 2:7-9

[3] 1ra. Corintios 10:20

[4] 1ra. Timoteo 4:1

[5] 2da. Tesalonicenses 2:18

[6] 1ra. Corintios 15:32

[7] Hebreos 5:14

[8] 1ra. Juan 4:1     AMADOS, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas son salidos en el mundo.

[9] Hebreos 4:12    Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más penetrante que toda espada de dos filos: y que alcanza hasta partir el alma, y aun el espíritu, y las coyunturas y tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.

[10] Hechos 8:23     Porque en hiel de amargura y en prisión de maldad veo que estás.

[11] 2da. Tesalonicenses 2:9,10         A aquel inicuo, cuyo advenimiento es según operación de Satanás, con grande potencia, y señales, y milagros mentirosos, 10 Y con todo engaño de iniquidad en los que perecen

[12] 2da. Corintios 10:4

[13] Ídem 10:5

[14] Mateo 7:24

[15] Anuncio real en la isla de Puerto Rico

[16] Juan 2:16

[17] Génesis 30:37-43

[18] Ídem 31:1

[19] Ídem: 31:34,35                                Y tomó Rachêl los ídolos, y púsolos en una albarda de un camello, y sentóse sobre ellos: y tentó Labán toda la tienda y no los halló. 35 Y ella dijo a su padre: No se enoje mi señor, porque no me puedo levantar delante de ti; pues estoy con la costumbre de las mujeres. Y él buscó, pero no halló los ídolos.

[20] Ídem: 28:20-22                               E hizo Jacob voto, diciendo: Si fuere Dios conmigo, y me guardare en este viaje que voy, y me diere pan para comer y vestido para vestir, 21 Y si tornare en paz a casa de mi padre, Jehová será mi Dios, 22 Y esta piedra que he puesto por título, será casa de Dios: y de todo lo que me dieres, el diezmo lo he de apartar para ti.

[21] Ídem 3:6

[22] 2da. Corintios 6:4-7

[23] Mateo 6:33

[24] Romanos 12:20

[25] 2da. Timoteo 2:24-26

[26] Romanos 12:21

[27] Mateo 5:21

[28] Juan 8:5

[29] Romanos 8:24                 Porque en esperanza somos salvos; mas la esperanza que se ve, no es esperanza; porque lo que alguno ve, ¿a qué esperarlo?

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