No descuides el don que está en ti, que te es dado por profecía con la imposición de las manos del presbiterio. 1ra. Timoteo 4:14

Hay personas a las cuales Dios les descubre cuál es su ministerio, y cuál es su función en la vida. No tuvieron que hacer mayor cosa para descubrirlo.

La mayoría de los hombres y mujeres de Dios que destacan en la Biblia fueron escogidos, y les fue revelado a ellos directamente el ministerio y servicio que realizarían mientras existieran.

No es el caso de muchos que hoy en día tratamos de desarrollar el servicio que entendemos Dios nos ha encomendado. Algunos, inclusive, desconocen que tienen un llamado ministerial de parte de Dios. ¿Qué somos, pastores, evangelistas, maestros, apóstoles, profetas? ¿Cómo descubrirlo?

En tiempos pasados, cuando una persona entendía que tenía llamado ministerial inmediatamente era enviado a un instituto bíblico, seminario, facultad teología, según creyera conveniente, y se preparaba bíblicamente para su servicio. Si resistía la adversidad, y se mantenía firme, sin titubear, pasaban años antes de entender cuál realmente era su verdadero llamado.

Los otros días pasé por segunda ocasión en cuestión de cinco años por una situación de fraude que me llevó a entender los medios que Dios utiliza para revelarnos cuál es nuestra función dentro del reino.

Resultó que recientemente estaba buscando un trabajo a medio tiempo —part time— para completar algunos ingresos que necesitaba, y llegué a un anuncio que solicitaba un chofer —driver— para conducir el automóvil particular de una señora mayor durante sus salidas personales, era su hijo quien solicitaba este servicio, y quien pagaría semana tras semana los servicios prestados. Ofrecía pagar bien. Escribí por e-mail, según requería, y en un par de días recibí la respuesta.

Se trataba de un tal George Buchanan, quien nunca llamó personalmente, y aseguraba que era ingeniero en una refinería de Texas, que su mama vivía en la Florida, y que me enviaría por correo certificado un cheque con el salario por adelantado de mi primera semana de servicio, y un excedente que yo debía enviar por Money Gram a una persona en Las Vegas, para que me hiciera entrega del automóvil que usaría para mi uso personal, y para trasladar a su mama, mientras trabajara para él.

Se trataba de un esquema de fraude, un cheque certificado que al depositarlo el banco acredita la cantidad total, pero que no tiene fondos, y mientras tanto, la persona al enviar el excedente requerido es desfalcado por esa cantidad.

No caí en el engaño porque un par de años atrás había pasado también por una experiencia similar. Estaba vendiendo una cámara de video por anuncios clasificados, y resultó un comprador bajo el mismo concepto de fraude. Envió un cheque con una cantidad mayor, por error según él, y requería que enviase el resto vía Western Union a una persona en Inglaterra. Fui a la policía para denunciar el esquema, y pensé que estaba ayudando a descubrir este tipo de timo, pero la policía no quiso hacer nada porque como yo no había enviado dinero, y no había sido timado, no había delito.

Esta segunda vez me llevó a pensar sobre el asunto. ¿Por qué estuve expuesto nuevamente a un esquema de fraude? ¿Por qué de nuevo pretenden engañarme, y estafarme? Las preguntas que hice me llevaron a entender cómo Dios nos descubre la función que desarrollamos dentro del Reino de Dios, pero que por falta de discernimiento no entendemos los mensajes de Dios.

Dios me explicó que cada uno somos entrenados en el área donde desarrollaremos nuestro ministerio. Por ejemplo, el profeta necesita ejercitarse en el discernimiento para poder diferenciar cuando es Dios quien habla, y cuando la voz no procede de Dios, por eso su entrenamiento consiste en comer manteca y miel, para que sepa desechar lo malo y escoger lo bueno.[1]

El maestro necesita encargar a los hombres fieles que serán idóneos para enseñar también a otros,[2] por lo tanto antes de que eso ocurra es necesario que él mismo pase por un proceso de depuración personal para que su enseñanza sea según el espíritu de la Palabra y no de sus apreciaciones. Pablo aseguró que para alcanzar hubo necesidad de reputar todas las cosas pérdida por el eminente conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y téngolo por estiércol, para ganar a Cristo.[3]

Esther, para poder llevar liberación a su pueblo y enfrentarse a un poderoso Aman, fue necesario primero que pasara por la perdida de sus padres por causa de la invasión de Nabucodonosor, y sufriera el destierro, para que aprendiera a valorar el sufrimiento de la persecución y el abandono, para que al enfrentar a Aman no sólo valorara su comodidad personal, sino la condición y libertad de aquellos que ella no conocía pero que estaban siendo perseguidos en silencio por un hombre lleno de ira y odio hacia su raza.

No rechases, ni te quejes por las continuas situaciones de crisis que enfrentes, son la forma para descubrirte -y entrenarte- el área de tu ministerio. Tener crisis económica no es un castigo, ni lo tomes como si Dios te abandonó,  es que tu función ministerial es a base de la fe,  que aprendas a depender sobrenaturalmente de Dios, porque de seguro te lleva a ejecutar muchos milagros en su nombre. 

Sufrir y padecer continuas enfermedades no es un castigo,  es el entrenamiento,  Dios te está descubriendo que tu función es la sanidad divina,  que orarás por otros en el nombre de Jesús,  y recibirán sanidad. 

Llegué a comprender mi función en el reino de Dios. Fui expuesto en dos ocasiones consecutivas a un esquema de fraude porque soy llamado a enfrentarme al engaño de las tinieblas, y a denunciar sus estratagemas.

Dios le recriminó a Jonás, y le dijo: Tuviste tú lástima de la calabacera, en la cual no trabajaste, ni tú la hiciste crecer; que en espacio de una noche nació, y en espacio de otra noche pereció: 11 ¿Y no tendré yo piedad de Nínive, aquella grande ciudad donde hay más de ciento y veinte mil personas que no conocen su mano derecha ni su mano izquierda, y muchos animales?[4]

Dios me llevó al mismo esquema para que entendiera el riesgo de estafa espiritual al que están expuestos muchas personas por causa de algo que parece bueno, y no lo es, sino que por el contrario es pérdida y engaño.

Entiendo que Dios me lleva a enfrentarme en contra de la apostasía, doctrinas cristianas aparentemente bíblicas, que parecen buenas, pero que en realidad representan atadura satánica, y la eventual muerte espiritual de quienes se someten a ellas.

Tanto en el primero como en este segundo esquema de fraude al que fui sometido, al final decidí escribirle a las personas que me contactaron, y les denuncié su esquema de fraude, y los maldije, por cuanto se habían levantado en arrogancia para engañar a quien accesa a estos anuncios, por necesidad, y se aprovechan de situación.

De igual forma, maldigo la apostasía y a quien por medio de los cuales es traída e introducida, por cuanto lejos de ser algo inocuo e ingenuo, trae muerte a congregaciones enteras, y establecen contaminación en la tierra.

El tal sea entregado a Satanás para muerte de la carne, porque el espíritu sea salvo en el día del Señor Jesús. 1ra. Corintios 5:5

De los cuales son Himeneo y Alejandro, los cuales entregué a Satanás, para que aprendan a no blasfemar. 1ra. Timoteo 1:20

 

Pastor Pedro Montoya

Tel Cel. (407) 764-2699

Twitter: @pastormontoya

http://www.ministerioscristorey.com

[1] Isaías 7:15

[2] 2da. Timoteo 2:2

[3] Filipenses 3:8

[4] Jonás 4:10

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s