Y los discípulos,  viéndole andar sobre la mar,  se turbaron, diciendo: Fantasma es. Y dieron voces de miedo.  Mateo 14:26

Nuestro desconocimiento de lo que Dios puede hacer nos conduce a ver fantasmas, y perdemos de vista la reciente actividad de su enseñanza.

Antes de embarcarse para pasar a la tierra de Genezaret, siguiéndo la instrucción del mismo Jesús, los apóstoles habían recibido una serie de enseñanzas acerca del reino de los cielos, y habían visto una cantidad grande de sanidades y liberaciones.

Como si eso hubiera sido poco,  los versos previos al relato de cuando Jesús caminó sobre el mar, describen el gran milagro de la alimentación sobrenatural de cinco mil hombres,  sin mujeres y niños, con tan sólo cinco panes y dos peces.

¿Por qué se llenaron de pánico? ¿Por qué,  incluso,  aún Pedro llegó al colmo de cuestionar la palabra de Jesús?

La expresión final de Jesús, hombres de poca fe, nos hace ver que no bastó tanta enseñanza, y tantos milagros,  como para saber y entender que el Jesús activo en los milagros está también presente a través de sus Palabras.

Si Él dijo: yo soy, confiad, no tengáis miedo, era porque Él sabía que no estaban en riesgo de muerte,  que la hazaña de cruzar el lago de noche y la exposición a la tormenta que se desató era la extensión de la enseñanza y milagros que días atrás Él había iniciado como parte de su capacitación.

En el relato del evangelio de Mateo, dos capítulos más adelante del relato de cuando Jesús camina sobre el mar,  el escritor registra las siguientes Palabras: ¿No entendéis  aún, ni os acordáis de los cinco panes entre cinco mil hombres y cuántos cestos alzasteis? (Mateo 16:9).

No eran milagros aislados,  era una escuela,  una capacitación para sus discípulos,  ahora sus apóstoles,  para que aprendieran y enseñaran a otros, de que Jesús está presente en todo momento de nuestras vidas, y que la razón de por qué muchas veces entramos en pánico por las cosas que nos asustan, es por el cúmulo de miedos que guardamos,  información de lo que recibimos de un mundo que no nos enseñó a confiar en Dios.

Una nueva experiencia no significa que Dios nos abandonó, es la extensión de su capacitación que tiempo atrás inició con cada uno,  y por lo tanto,  representa que estamos avanzando en su Gracia.

Confiemos, no tengamos miedo. Él está presente.

pastor Montoya
http://www.ministerioscristorey.com
twitter: @pastormontoya

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