Recientemente mientras impartía el curso de Introducción al Nuevo Testamento, y discutía sobre cómo el apóstol Juan presenta en su evangelio las obras de Jesús en exactamente 7 milagros, a los cuales el apóstol llama señales, el Señor me llevó a comparar particularmente el propósito en su momento de la séptima señal —la resurrección de Lázaro de entre los muertos— con el propósito para nuestro tiempo de dos hechos recientes que cautivaron la atención de todo el mundo acaecidos durante el año 2010. Me refiero al terremoto de Haití, el 12 de enero, y el cautiverio y eventual rescate de los 33 mineros en la mina San José, en Chile, el 13 de octubre de ese mismo año.

Aunque el apóstol reconoce que los hechos de Jesús fueron tantos que “si se escribiesen cada una por sí, ni aun en el mundo pienso que cabrían los libros que se habrían de escribir”, sin embargo solo destaca de ellas siete milagros-señales.

El apóstol presenta estas siete señales como si fueran siete grandes lecciones, a la manera de cómo en el Génesis se presentan los siete días de la Creación, y destaca de cada una de ellas cómo Dios establece con señales Su metodología de operación en medio de los tiempos. Las señales no son escogidas al azar, fueron seleccionadas debidamente como parte de una escuela de enseñanza de la cual su evangelio es el libro de texto.

El relato mismo descubre las enseñanzas y propósitos de cada señal. En el capítulo uno, en la presentación de la persona de Jesús, se lee: “y vimos su Gloria, Gloria como del unigénito del Padre”.

En el capítulo 2 cuando comienza a relatar la obra del ministerio de Jesús, Juan apunta: “Este principio de señales hizo Jesús en Caná de Galilea, y manifestó su Gloria…”. Luego, nuevamente, en el capítulo 4, cuando se refiere a la sanidad del hijo del noble, el segundo milagro descrito, vuelve a destacar el orden de las señales: “Esta segunda señal volvió Jesús a hacer, cuando vino de Judea a Galilea.

Todo el libro de Juan tiene este énfasis.
1. Juan 5.41 Gloria de los hombres no recibo.
2. Juan 5.44 ¿Cómo podéis vosotros creer, pues tomáis la Gloria los unos de los otros, y no buscáis la Gloria que de sólo Dios viene?
3. Juan 7.18 El que habla de sí mismo, su propia Gloria busca; mas el que busca la Gloria del que le envió, éste es verdadero, y no hay en él injusticia.
4. Juan 8.50 Y no busco mi Gloria: hay quien la busque, y juzgue.
5. Juan 8.54 Respondió Jesús: Si yo me glorifico a mí mismo, mi Gloria es nada: mi Padre es el que me glorifica; el que vosotros decís que es vuestro Dios;
6. Juan 9.24 Así que, volvieron a llamar al hombre que había sido ciego, y dijéronle: Da Gloria a Dios: nosotros sabemos que este hombre es pecador.
7. Juan 11.4 Y oyéndolo Jesús, dijo: Esta enfermedad no es para muerte, mas por Gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella.
8. Juan 11.40 Jesús le dice: ¿No te he dicho que, si creyeres, verás la Gloria de Dios?
9. Juan 12.41 Estas cosas dijo Isaías cuando vió su Gloria, y habló de él.
10. Juan 12.43 Porque amaban más la gloria de los hombres que la Gloria de Dios.
11. Juan 17.5 Ahora pues, Padre, glorifícame tú cerca de ti mismo con aquella Gloria que tuve cerca de ti antes que el mundo fuese.
12. Juan 17.22 Y yo, la Gloria que me diste les he dado; para que sean una cosa, como también nosotros somos una cosa.
13. Juan 17.24 Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, ellos estén también conmigo; para que vean mi Gloria que me has dado: por cuanto me has amado desde antes de la constitución del mundo.

Por lo tanto, y concluyendo sobre el valor de las señales en el evangelio de Juan, los milagros de Jesús apuntan, señalan, dirigen al lector a descubrir protocolos no escritos de ejecución espiritual. Los milagros son señales, son formas de revelación de los procesos espirituales del reino en la tierra, necesarios e imprescindibles para entender la obra de Dios en medio de los tiempos.

La séptima señal del evangelio de Juan está dirigida a descubrir quiénes son los escogidos de Dios, y cómo los tales deben entender el reino a través de lo que acontece a su alrededor. Todo es una señal, todo es una enseñanza. Lo personal, lo propio de cada quien tiene que ser quitado porque se constituye como un contrapeso, un estorbo de interpretación y de ejecución. Los escogidos no pueden destacar la adversidad de sus experiencias y clasificarlas como “desgracias”. La expresión —“¿No te he dicho que, si creyeres, verás la Gloria de Dios?”, es presentada como la llave para entender los protocolos de ejecución de Dios.

En todo lo que El hace hay un misterio revelado para marcar, medir y ejecutar. Dios a través de señales marca los tiempos de ejecución.

Por eso, cuando Dios me llevó a comparar esta séptima señal con los hechos del terremoto de Haití y el cautiverio de los mineros en la mina San José, en Chile, me está mostrando que hay una urgencia en el Reino por despertar proféticamente a un pueblo creyente que no se ha percatado del valor de haber sido llamados linaje escogido.

El terremoto de Haití y la cautividad de los mineros tienen varias características particulares y comunes, que según el entendimiento que el Todopoderoso me ha dado, nos son presentadas como una señal para nuestros días y nos revela tiempos de ejecución del Reino en la tierra para nuestros días. Dos características se destacan de estos dos eventos que los constituyen como señal al mundo entero.

1. Ambos siniestros cautivaron la atención mundial.
La presencia en el país de tantas personalidades reconocidas mundialmente fue extraordinaria y muy por encima de lo que un terremoto ha significado para otras regiones.

En el caso de Haití, los ex-presidentes norteamericanos Bill Clinton y George W. Busch visitaron el país y formaron un fondo de ayuda comunitaria. Artistas de cine, personalidades destacadas a nivel mundial se trasladaron y visitaron la isla, y algunos se mantuvieron por un largo tiempo. Todas estas visitas movieron la atención mundial hacia Haití.

La presencia de tantas personalidades mundiales que Haití recibió no compara con su magnitud, otras regiones fueron impactadas por terremotos de igual o mayor magnitud y nunca recibieron tal cantidad de visitas mundiales. Solo hay una explicación a toda esta atención mundial sobre Haití: el acto espiritual de Dios de presentar a la humanidad entera una señal para advertir de sus ejecuciones sobre la tierra.

Lo mismo sucedió con Chile, el evento fue seguido por varias cadenas de televisión, y la cobertura de la prensa fue mundial. Se considera que 1300 millones de personas vieron en directo la transmisión de su rescate. Personalidades de TV, tal el caso del animador y presentador Don Francisco, que transmitieron desde la mina San José. Las menciones del presidente de Estados Unidos Barack en comunicado distribuido por la Casa Blanca al enviarles un saludo un día antes de su rescate, las menciones del papa en turno Benedicto XVI, el 2 de septiembre, y las del cantante dominicano Juan Luis Guerra el 3 de septiembre, quien en su cuenta de Twitter invitó a orar por los 33 mineros.
Y así se sumaron jugadores y equipos de futbol español, como David Villa; escritores del calibre de Isabel Allende, que con su participación volcaron la atención del mundo a los 33 mineros rescatados. A la fecha dos películas han sido filmadas acerca del rescate de los mineros.

Todo este interés obedece, de nuevo, a una operación espiritual de Dios por mostrar al mundo entero una señal de ejecuciones espirituales del Reino que están desarrollándose en este último tiempo. Es la Gloria del Todopoderoso que está estableciéndose sobre la tierra según fue profetizado por el profeta Habacuc: “la tierra será llena de conocimiento de la Gloria de Jehová, como las aguas cubren la mar”.

2. Tanto Haití como la mina San Jose están ubicados en la misma longitud geográfica.
Las coordenadas del epicentro del terremoto en Haití, son: 18° 27’ 05’’N/72° 26′ 42.00W. Las coordenadas de la mina San Jose son: 27° 09’ 37’’S/70°29′48.4″W. Dos grados de longitud de diferencia que fue reducido a cero con el terremoto de Chile del 27 de febrero de ese mismo año.

La NASA certificó recientemente que el eje de la tierra fue movido por causa del terremoto del Chile del 27 de febrero haciendo que la diferencia de las coordenadas se equipare.

Nasa dice que el sismo en Chile cambio eje del planeta   Redacción de El País y Agencias   14 de Marzo de 2010
Según los cálculos se habría acortado la duración de cada día en la Tierra. El terremoto que estremeció a Chile el pasado fin de semana pudo haber movido el eje del plantea y acortado la duración de cada día, según un investigador de la agencia espacial estadounidense Nasa.
Richard Gross, un científico del Laboratorio de Propulsión de la Nasa en Pasadena, California, calculó las cuentas para determinar en qué forma cambió la rotación de la Tierra como resultado del terremoto en Chile, que alcanzó 8,8 grados en la escala de Richter.
Según el informe, Gross y sus colaboradores recurrieron a un complejo modelo de cálculos y llegaron a la conclusión preliminar de que la fuerte sacudida debería haber acortado el día terrestre en aproximadamente 1,26 microsegundos. Un microsegundo es una millonésima de segundo.
Los científicos precisaron que el movimiento telúrico habría movido el eje de figura de la Tierra, es decir, la línea en torno a la cual está equilibrada la masa del planeta, y que puede haberse desviado unos 8 centímetros.
El eje de figura de la Tierra no es lo mismo que su eje Norte-Sur de polo a polo. Ambas líneas están separadas por unos 10 metros. Gross explicó que el mismo modelo de cálculos llegó a la conclusión de que un terremoto con magnitud 9,1 grados ocurridos en Sumatra en el 2004 debe haber acortado la duración del día en 6,8 microsegundos, y puede haber movido el eje de figura de la Tierra en 2,32 microsegundos, es decir, unos 7 centímetros. Asimismo, dijo que aun cuando el terremoto en Chile fue mucho menor que el de Sumatra, puede haber cambiado mucho más la posición del eje de figura de la Tierra.

¿Es esto una casualidad?  No, no lo es, se trata de una señal para nuestros días, al igual que las señales presentadas en el evangelio de Juan, que nos hablan mayormente a los escogidos acerca de la obra del Reino en la tierra.
Algo Dios nos está diciendo para nuestros días. El problema es que no lo podemos ver. Cito dos textos que nos explica por qué no podemos verlo.

Mateo 16:1-3 “1Y LLEGÁNDOSE los Fariseos y los Saduceos para tentarle, le pedían que les mostrase señal del cielo. 2Más él respondiendo, les dijo: Cuando es la tarde del día, decís: Sereno; porque el cielo tiene arreboles. 3Y a la mañana: Hoy tempestad; porque tiene arreboles el cielo triste. Hipócritas, que sabéis hacer diferencia en la faz del cielo; ¿y en las señales de los tiempos no podéis?”

Juan 8:43 “43 ¿Por qué no reconocéis mi lenguaje? porque no podéis oír mi palabra.”

En ambos textos se nos requiere que entendamos que hay señales de los tiempos, que son lenguaje de Dios para advertirnos, para develarnos algún misterio del Reino en la tierra.

Ambos hechos, el terremoto de Haití y el rescate de los 33 mineros en Chile nos están marcando, principalmente, los tiempos del Reino, y nos sugiere cómo medirlos.

Haití fue la primera nación latinoamericana en independizarse (segunda en América), el 1 de enero de 1804. El terremoto surge el mismo mes de su independencia, y para el Haití de 1804 su independencia no significó independencia política, como lo fue la suya propia para las demás naciones latinoamericanas, sino más, fue liberación de la esclavitud. De hecho, se tienen registros de que la forma que ellos utilizaron para lograrlo no fue por las armas, sino usando como herramienta la brujería, el vudú.

Chile por su parte, es la última tierra americana en descubrirse, Chile fue descubierta por Diego de Almagro en el día 21 de marzo de 1536, y lo hizo ingresando por la Cordillera de los Andes a través de la quebrada de Paipote, en medio del Valle de Copiapó el cual nombró valle de la posesión, la misma tierra donde se ubica la mina San José.

La cautividad de los mineros y su rescate nos habla también de liberación, pero en este caso, liberación de la muerte, los mineros fueron librados literalmente de una muerte segura, su rescate ha sido considerado como una hazaña, y fue como extraditarlos del infierno mismo.

Dos países —Haití y Chile— dos comunidades con la misma característica común de pobreza, que encierra a toda la américa no anglosajona que fue objeto de la explotación, esclavitud y prostitución, en donde hoy por hoy su trabajo diario es más un parto de sufrimiento que una forma de ganarse el sustento diario.

¿Por qué Haití y Chile son señales de Dios al mundo?

Porque cuando leemos el texto de Levítico 25 que describe la constitución del reino que Dios constituyó sobre la faz de la tierra por intermedio de Moisés, descubrimos que su intención era proclamar libertad en la tierra a todos sus moradores,  y lo hacían en ciclos de 7 y 50 años, en las festividades de los años shemitah y yovel, respectivamente.

Lo que significó la Campana de la Libertad para las trece colonias originales de Estados Unidos que contiene grabadas en su borde las mismas palabras de proclamación de libertad de Levítico, es lo que significaba la proclamación de libertad para los moradores de la tierra, al son de shofares, en el día del perdón: la liberación de toda deuda y la recuperación de sus propiedades.

Si hacemos cálculo de días entre el 12 de enero, la fecha del terremoto de Haití, y el 13 de octubre, fecha de la liberación de los mineros de Chile, veremos que el número de días es exactamente el mismo número de días de gestación de un bebe: 274.

En otras palabras, lo que se gestó el 12 de enero fue dado a luz el 13 de octubre. ¿De qué se trata? Se trata de que el 13 de octubre se proclamó independencia y libertad, las mismas Palabras que estaban ordenadas por Dios en Levítico, para proclamar el año agradable del Señor para Israel como capital, y sobre toda la tierra, en virtud de la bendición que Dios entregó a Abraham.

El terremoto de Haití y el caso del rescate de los mineros de Chile traen a la atención mundial la necesidad de revitalizar el mensaje salvador del Evangelio del Reino. Desde Haití hasta Chile se está trazando un mensaje de liberación que es necesario trazar para toda tierra latinoamericana, liberación de la esclavitud y de la muerte.

Así que, desde Haití hasta Chile se está trazando un mensaje de sanidad de la tierra. Necesitamos entender que es necesario levantar la maldición de esta tierra. No se trata de un mensaje nuevo, es el mensaje del Evangelio que Jesús estableció, el mismo del cual el profeta Isaías escribió, y dijo: “EL espíritu del Señor Jehová es sobre mí, porque me ungió Jehová; hame enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos, y a los presos abertura de la cárcel;

Haití y Chile son señales de Dios al mundo porque está ordenando los tiempos, está descubriendo a los entendidos los tiempos correctos, los tiempos de Dios por los cuales debemos actuar. Los tiempos que les fueron marcados a los hijos de Israel a su salida de Egipto, en los que Dios mismo se encargaba por medio de la caída del manáh la llegada del día de reposo.

El 13 de octubre de 2010 es según el calendario divino el día del perdón —yom kippur—el día 10 del séptimo mes. Si consultamos un calendario hebreo de ese año notaremos que no coincide con el día del perdón, y es porque los calendarios hebreos modernos que siguen la cuenta de los tiempos fueron trastocados y paganizados después de la destrucción de Jerusalem por los imperios romanos, pues en sus cálculos aun usan el mismo sábado pagano como su séptimo día. No están correctos sus cálculos.

El 13 de octubre de 2010 por la característica del evento del rescate de los 33 mineros atrapados por espacio de 70 días, la fecha adquiere un valor espiritual único. Observe que la cantidad de los mineros es exactamente la edad de Jesús cuando entrega su vida en la cruz del calvario, y los 70 días de cautiverio es semejante a los 70 años de destierro que la nación judía pasó en tierras asirias.

¿Qué nos dicen estos datos? Estas similitudes están conduciéndonos a entender que el 13 de octubre de 2010 correspondió al día 10 del séptimo mes en el calendario bíblico, día del perdón, pero celebrado en un año de Jubileo, día en el cual se proclamaba en la tierra la remisión de las deudas y donde todos volvían a sus heredades. Veámoslo en el siguiente verso:

10Y santificaréis el año cincuenta, y pregonaréis libertad en la tierra a todos sus moradores: este os será jubileo; y volveréis cada uno a su posesión, y cada cual volverá a su familia. 11El año de los cincuenta años os será jubileo: no sembraréis, ni segaréis lo que naciere de suyo en la tierra, ni vendimiaréis sus viñedos: 12Porque es jubileo: santo será a vosotros; el producto de la tierra comeréis. 13En este año de jubileo volveréis cada uno a su posesión. Levítico 25:9-13

La promulgación de esta ley se hacía precisamente en un día del perdón, como lo leemos en el siguiente texto:

9 Entonces harás pasar la trompeta de jubilación en el mes séptimo a los diez del mes; el día de la expiación haréis pasar la trompeta por toda vuestra tierra. Levítico 25:9

Eso significa que el año 2010, a partir de la primavera, en abril y no marzo, fue un año yovel, y Dios lo está marcando para que sepamos acerca de los últimos tiempos y cómo movernos en ellos.

¿Por qué Dios escogió estas dos naciones para marcar una señal del Reino en la tierra? Porque representan a toda Latinoamérica, son la primera y la última, idéntico a lo que leemos en el Apocalipsis, el alfa y la omega, es decir, todo, no queda excluida nación alguna. Son lo último de la tierra de lo cual Jesús ordenó a sus discípulos alcanzar con el mensaje del Evangelio.

Haití y Chile son señales de Dios al mundo porque sus coordenadas geográficas y la distancia entre ambos puntos está marcando una VARA DE MEDIDA DE TIEMPO; Si trazamos una línea entre ambas posiciones en un mapa notará que se forma una vara.

Usando las coordenadas de ambos puntos podemos encontrar la distancia entre ambas posiciones. La fórmula Haversine nos sirve para realizar el cálculo. La distancia entre ambas coordenadas es de aproximadamente 5,076.14 KM (3,154.36 Millas). Si consideramos que el sistema utilizado en Latinoamérica es MKS, usamos la medida kilómetros y los tomamos como kilómetros-días. Resulta que tenemos 5076.14 días, y al hacer la conversión adecuada nos arroja la fecha 5 de septiembre de 2024.

Se trata de una vara de medida de tiempo que empieza a contar a partir del 13 de octubre de 2010, fecha de la liberación de los mineros.

De acuerdo a todo lo descrito anteriormente, si el año 2010 fue año shemitah, el año 2024 es también un año shemitah, y si los cálculos apuntan a ese año, otros eventos significativos al estilo de Haití y Chile tendremos para ese año, solo que esta vez, para Israel, en vista de la Escritura que dice: para edificar en sí mismo los dos en un nuevo hombre. Si los gentiles e Israel son uno, y ya aconteció lo concerniente a los gentiles en el 2010, lo próximo, en el 2024 es para Israel.

Pastor Pedro Montoya
Tel Cel. (407) 764-2699
Twitter : @pastormontoya

2 comentarios en “¿Haití y Chile, señales de Dios al mundo?

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