29 ¿No es mi palabra como el fuego, dice Jehová, y como martillo que quebranta la piedra? 30 Por tanto, he aquí yo contra los profetas, dice Jehová, que hurtan mis palabras cada uno de su más cercano. 31 He aquí yo contra los profetas, dice Jehová, que endulzan sus lenguas, y dicen: Él ha dicho. 32 He aquí yo contra los que profetizan sueños mentirosos, dice Jehová y contáronlos, e hicieron errar a mi pueblo con sus mentiras y con sus lisonjas, y yo no los envié, ni les mandé; y ningún provecho hicieron a este pueblo, dice Jehová. Jeremías 23:29-32

 

La experiencia de profetas que hablan en nombre de Dios, enviados a personas y/o comunidades con mensajes falsos, no es nueva. Su practica la encontramos referenciada ampliamente en todos los escritos bíblicos. Moisés advirtió que se levantarían personajes con mensajes como de Dios, y dejó estipulado la forma para conocer si sus mensajes serian de parte de Dios, o si el profeta hablaba por inspiración propia.[1]

Jeremías reprendió la conducta del pueblo y de los reyes de su tiempo porque muchos profetas a quienes ellos oían y atendían, eran falsos, y sus mensajes no procedían de parte de Dios.[2]

La gravedad de seguir y atender el mensaje de un falso profeta se pesa en el consejo de Moisés plasmado en el siguiente texto:

CUANDO se levantare en medio de ti profeta, o soñador de sueños, y te diere señal o prodigio, 2 Y acaeciere la señal o prodigio que él te dijo, diciendo: Vamos en pos de dioses ajenos, que no conociste, y sirvámosles; 3 No darás oído a las palabras de tal profeta, ni al tal soñador de sueños: porque Jehová vuestro Dios os prueba, para saber si amáis a Jehová vuestro Dios con todo vuestro corazón, y con toda vuestra alma. Deuteronomio 13:1-3

Los falsos profetas son una realidad espiritual no un mal social, o un fenómeno sociológico, y están dirigidos a desviar la atención del pueblo y dirigirlos a la observación de falsos dioses. La aparición de un falso profeta demuestra la existencia de una fuerza espiritual de las tinieblas que los sustenta. El apóstol Pablo claramente establece que estos hombres y mujeres responden a doctrinas de demonios.[3]

Esta realidad se observa claramente en la discusión entre los reyes Josaphat y Achab por saber si Jehová favorecía la idea de salir a la guerra contra Siria en Ramoth de Galaad.[4] En la escena se destaca que Achab busca en Josaphat un aliado para entrar en una guerra no avalada por Dios. Se observa la intervención de seres espirituales que buscan influenciar a Josaphat para que acceda al pedido de Achab. Al final muere Achab y Josaphat recibe una reprimenda de parte de Dios por haber entrado en alianza con Achab.

Y él dijo: Saldré y seré espíritu de mentira en la boca de todos los profetas. Y Jehová dijo: Incita, y también prevalece: sal, y hazlo así. Y he aquí ahora ha puesto Jehová espíritu de mentira en la boca de estos tus profetas; mas Jehová ha decretado el mal acerca de ti. II Crónicas 18:21,22

Al estudiar profundamente las Escrituras se descubre que los falsos profetas son el resultado de una actividad espiritual satánica que envuelve a la persona en un misticismo religioso, único, esotérico, que le otorga valor a la persona para creer que su mensaje es real y verdadero.

Los falsos profetas no son un mal necesario, y no llegan como resultado de una actividad espiritual satánica, aislada de la soberanía de Dios. Los falsos profetas llegan por causa de la desobediencia del hombre y por su actitud de no permitirle a Dios intervenir en su vida diaria.

No son el resultado teórico de una doctrina básica religiosa para identificar a aquellos que no quieren sujetarse a las normas de la comunidad que les señala como tales. Son personas, hombres y mujeres, que ingenua y devotamente creen que el mensaje que transmiten es real y verdadero.

Los falsos profetas los encontramos sobreviviendo dentro de las mismas comunidades de fe. Surgen básicamente como resultado de una competencia dentro de las comunidades de fe por presentarse ante los demás como los portadores de la última revelación que Dios ha entregado.

La experiencia de los falsos profetas se remonta a los inicios mismos de la humanidad. El principio de su fundamento se levanta sobre la experiencia de la tentación de Adam y Eva. Aunque no una persona pero si una criatura animal de los que Dios Jehovah había creado, la serpiente se presenta con un mensaje falso que conduce tanto a Adam como a Eva a desobedecer el mandamiento de Dios, para eventualmente ser expulsados del Edén y a sufrir las consecuencias de su rebelión. El mensaje provenía de Luzbel que en su afán de introducir rebelión entre la creación de Dios, contrató a la serpiente para forzar a Adam y Eva a hacer lo opuesto a lo que Dios había dispuesto en el huerto.[5] Este es el fundamento de la existencia de los falsos profetas, llevar a quienes son enviados a una desgracia personal y a un alejamiento espiritual de Dios.

Para poder entender acerca de la gravedad de la presencia de un falso profeta y del peligro espiritual de su mensaje, debemos primero entender acerca del peso espiritual que tiene una persona en la posición espiritual de profeta.

El peso de un falso profeta es espiritual, no depende solamente del mensaje que porta, ni de su argumento, ni peor aún, de la capacidad de convencer o manipular la conducta de otros, su verdadero valor consiste en que su ejecutoria tiene la capacidad de establecer un imperio de tinieblas, de opresión, de esclavitud, de ceguedad, de adormecimiento espiritual entre los habitantes de su región.

De la misma forma cómo un profeta de Dios establece gobierno espiritual y presencia del Todopoderoso en los lugares asignados,[6] un falso profeta tiene la capacidad de gobernar espiritualmente y regular la vida de aquellos bajo su jurisdicción.

Esto debido a que el profeta es una persona que ha recibido una autoridad espiritual y la capacidad de gobernar espiritualmente las regiones donde es posicionado. Por supuesto, el gobierno de un falso profeta pertenece a las tinieblas y la agenda que establece es satánica.

Esta capacidad y autoridad espiritual de un profeta queda de manifiesto en los siguientes textos:

Ahora, pues, vuelve la mujer a su marido; porque es profeta, y orará por ti, y vivirás. Y si tú no la volvieres, sabe que de cierto morirás, con todo lo que fuere tuyo… 17 Entonces Abraham oró a Dios; y Dios sanó a Abimelech y a su mujer, y a sus siervas, y parieron. Génesis 20:7,17

No era la capacidad espiritual ni el apoyo divino solamente de Abraham, es la capacidad que le asiste a un profeta por la posición que ocupa en las esferas espirituales. Un profeta no es profeta tan solo por una designación u ordenación humana, lo es por una designación espiritual y por la ubicación dentro del escalafón espiritual.

Por esa razón, cuando leemos acerca de la persona y ejecutorias de Balaam, en el libro de Números,[7] nos parece como si Balaam fuera un hechicero proscrito al margen de la Ley de Dios. Notaremos que Balaam conoce quién es Jehová Dios, le obedece, entra en dialogo con ángeles de Dios, y hasta profetizó acerca de lo que acontecería en el futuro con Israel.

Balaam se definió a sí mismo como varón de ojos abiertos.[8] Su capacidad y ejecutoria queda de manifiesto en el resto de su autodefinición: El que vio la visión del Omnipotente; Caído, mas abiertos los ojos.

Balaam era profeta, pero como el apóstol Pedro asegura, dejó el camino derecho, y se extravió, el cual amó el premio de la maldad.[9] Balaam se constituyó en falso profeta.

Las personas no se convierten en profetas, nacen siéndolo, aunque ellos mismos lo desconozcan. Este principio se observa en la declaración que Jeremías recibe de parte de Dios acerca del propósito de su llamado en Judá.[10]

Muchas advertencias tenemos acerca del cuidado que debemos observar sobre los que vienen a nosotros con diversas doctrinas. El mismo señor Jesús advirtió y recomendó a cuidar la doctrina de fe que sustentamos, porque en los últimos tiempos buscaran engañar y sacarlos de sus posiciones de fe, entendemos ahora que son falsos profetas que buscan establecer gobierno de tinieblas en nuestras regiones.

Y muchos falsos profetas se levantarán y engañarán a muchos. Mateo 24:11

 

Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas, y darán señales grandes y prodigios; de tal manera que engañarán, si es posible, aun a los escogidos. Mateo 24:24

 

Y guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, mas de dentro son lobos rapaces. Mateo 7:15

El apóstol Pablo dejó también advertencias en todas las comunidades de fe que visitó acerca de la intromisión de falsos profetas y de su gobierno espiritual de maldad.

EMPERO el Espíritu dice manifiestamente, que en los venideros tiempos alguno apostatarán de la fe escuchando a espíritus de error y a doctrinas de demonios; 2 Que con hipocresía hablarán mentira, teniendo cauterizada la conciencia. 3 Que prohibirán casarse, y mandarán abstenerse de las viandas que Dios crio para que con hacimiento de gracias participasen de ellas los fieles, y los que han conocido la verdad. 1ra. Timoteo 4:1-3

 

ESTO también sepas, que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos: 2Que habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, detractores, desobedientes a los padres, ingratos, sin santidad, 3Sin afecto, desleales, calumniadores, destemplados, crueles, aborrecedores de lo bueno, 4Traidores, arrebatados, hinchados, amadores de los deleites más que de Dios; 5Teniendo apariencia de piedad, mas habiendo negado la eficacia de ella: y a éstos evita. 2da. Timoteo 3:1-5

Al llegar a este punto debo reconocer que la visión que hasta este momento hemos tenido con respecto a los falsos profetas es además de parcial, deformada y se ha prestado para alimentar la intromisión de falsas doctrinas, ateas y perversas, que nos alejan del Dios verdadero, y nos han acercado a una idolatría baálica.

La visión que tenemos acerca de los falsos profetas es despreocupada, no nos ha despertado a ver el peligro espiritual del gobierno de tinieblas que se ha establecido sobre nuestras comunidades de fe. Hemos visto a los falsos profetas como predicadores que llegan a nuestras comunidades con doctrinas sin sustento bíblico capaces de identificar, y hemos dicho ante tal visión, —yo los sabré identificar cuando aparezcan.

La realidad de la situación, como bien lo establece el apóstol Pablo, los falsos profetas ya están operando entre nosotros, es un misterio de iniquidad, y no los hemos identificado.

Inclusive, muchos verdaderos profetas han sido afectados, se han sometido a ellos y están dormidos, sus discernimientos trastocados, y no han podido ejercer adecuadamente sus ministerios tal como el Todopoderoso los llamó a ejecutar.

Se han establecido entre nosotros profetas que han introducido doctrinas como la fantasía, los sueños, la ilusión, la magia de los momentos. Doctrinas que han desvirtuado la vida de fe y contradicen el valor de la intervención sobrenatural de Dios. Doctrinas que exaltan la hechicería, la brujería, la suerte, y la han constituido inclusive como recursos del creyente para recibir la bendición de Dios.

Doctrinas que nos enseñan a enajenarnos de la realidad creyendo y esperando que por muy difícil que sea lo que enfrentamos, lo que necesitamos es un golpe de suerte —un golpe de luz— que cambiará por completo nuestra realidad. Doctrinas que nos inspiran a esperar no en Dios sino en la llegada de un “príncipe azul”, en el caso de las féminas, o en la oportunidad de convertirnos en el “héroe”, en el caso de los hombres, que nos permitirá hacer los cambios oportunos.

Lamentablemente, nosotros mismos hemos expuesto a nuestros hijos ante tales doctrinas, y hemos permitido que crean en ellas. Hemos actuado con ingenuidad y sin responsabilidad espiritual sobre la gravedad de que se está estableciendo un reino de tinieblas, satánico, en nuestras comunidades de fe. Hemos consagrado a nuestros hijos a la magia, a la suerte, al humanismo, al ateísmo.

¿Cómo podemos predicar de un Dios Todopoderoso, que actúa sobrenaturalmente, si por otro lado hemos auspiciado la doctrina de que los sueños se hacen realidad?

¿Cómo podemos inculcar en nuestros hijos el valor de una vida de fe, si nosotros mismos los hemos expuesto al mundo de la magia de Disney?

¿Cómo podemos enseñar sobre la capacidad sobrenatural del Dios Altísimo, si nosotros mismos creemos en la magia del momento?

Nos hemos ocupado de identificar falsos profetas que vienen en forma de predicadores, pastores, ministros en términos generales, que vienen con doctrinas bíblicas deformadas, pero no nos hemos cuidado de falsos profetas del talante de Walter Elías Disney, Steven Spielberg, y J. K. Rowling que han introducido doctrinas que se oponen a lo establecido en las Escrituras, y nuestros hijos los siguen, y les dan “like” a todo lo que ellos publican y promocionan.

Disney, que nos enseñó el valor de la ilusión, que nos enseñó a ir en pos de un sueño. Que nos destacó el valor de la magia, que nos enseñó a bailar al son de un ritmo hipnótico, enajenador, esperando que las cosas cambien por sí mismas.

Spielberg que nos llevó a exponernos a realidades fantasiosas, imaginarias, a mundos ateos, diabólicos, a creer que podemos salir adelante en ausencia de Dios. Que nos desvirtuó la fe como forma de vida y nos inculcó como estilo de vida que todo lo sobrenatural es ficción.

J.K. Rowling que nos llevó a aceptar la magia, la hechicería y la brujería como buena y tolerable. ¿Cómo predicar sobre que la hechicería está proscrito en la Ley de Dios si nosotros mismos auspiciamos que nuestros hijos, y aun nosotros mismos, vimos la saga de las películas de Harry Potter?

La serpiente introdujo una palabra de fantasía en el huerto, y lo sigue haciendo entre nosotros aun. No queremos golpearle la cabeza porque no hemos visto la gravedad de esta doctrina establecida que aunque no predicadores como nos imaginamos, sus doctrinas están presentes en las comunidades de fe habiendo deformado el discernimiento espiritual de quienes profesamos la fe en Jesús, Señor y Salvador. Muchos verdaderos profetas están atados por su exposición a estos sitios y por haber participado de sus deleites.

El profeta Amos nos descubre nuestro mal proceder, y de qué debemos de arrepentirnos:

11 Y levanté de vuestros hijos para profetas, y de vuestros mancebos para que fuesen Nazareos. ¿No es esto así, dice Jehová, hijos de Israel? 12 Mas vosotros disteis de beber vino a los Nazareos; y a los profetas mandasteis, diciendo: No profeticéis. Amos 2:11,12

El profeta Miqueas nos recrimina que hemos aceptado falsos profetas que predican doctrinas vanas, de la fantasía de su corazón:

Si hubiere alguno que ande con el viento, y finja mentiras diciendo: Yo te profetizaré de vino y de sidra; este tal será profeta a este pueblo. Miqueas 2:11

El profeta Jeremías nos exhorta a arrepentirnos y a aborrecer toda esta apostasía que nos ha alejado de Dios:

25Yo he oído lo que aquellos profetas dijeron, profetizando mentira en mi nombre, diciendo: Soñé, soñé. 26 ¿Hasta cuándo será esto en el corazón de los profetas que profetizan mentira, y que profetizan el engaño de su corazón? 27 ¿No piensan como hacen a mi pueblo olvidarse de mi nombre con sus sueños que cada uno cuenta a su compañero, al modo que sus padres se olvidaron de mi nombre por Baal? Jeremías 23:25-27

¿A la pregunta del profeta Malaquías, ¿en qué hemos de tornar?,[11] qué seriamos capaces de responder?

Perdona, Oh Jehová, nuestro pecado, porque hemos andado conforme a mandamiento de hombres, conforme a tradiciones religiosas mezcladas con rituales de idolatras de las naciones que no te conocieron, y las introdujimos en las casas que para Ti levantamos…

Perdónanos, porque no hemos vivido según tu Palabra… porque hicimos vano tu Pacto, y construimos nuevas doctrinas basadas en filosofías ateas… permite que restauremos en nuestro tiempo como lo hicieron en tiempo antiguo Ezechias y Josías… que volvamos a tu Palabra y traigamos tu reino a esta tierra.

 

Y yo envié a Moisés y a Aarón, y herí a Egipto, al modo que lo hice en medio de él, y después os saqué. Josué 24:5

Pastor Pedro Montoya

Tel Cel. (407) 764-2699

Twitter: @pastormontoya

http://www.ministerioscristorey.com

[1] Deuteronomio 18:21,22                 Y si dijeres en tu corazón: ¿Cómo conoceremos la palabra que Jehová no hubiere hablado? 22 Cuando el profeta hablare en nombre de Jehová, y no fuere la tal cosa, ni viniere, es palabra que Jehová no ha hablado: con soberbia la habló aquel profeta: no tengas temor de él.

[2] Jeremías 14:14                Díjome entonces Jehová: Falso profetizan los profetas en mi nombre: no los envié, ni les mandé, ni les hablé: visión mentirosa, y adivinación, y vanidad, y engaño de su corazón os profetizan.

[3] 1ra. Timoteo 4:1

[4] II Crónicas 18:19-21

[5] Ezequiel 28:14-18

[6] Génesis 23:6     Óyenos, señor mío, eres un príncipe de Dios entre nosotros; en lo mejor de nuestras sepulturas sepulta a tu muerto; ninguno de nosotros te impedirá su sepultura, para que entierres tu muerto.

[7] Capítulos 22 al 24

[8] Ídem 24:4

[9] 2da. Pedro 2:15

[10] Jeremías 1:5    Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que salieses de la matriz te santifiqué, te dí por profeta a las gentes.

[11] Malaquías 3:7

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