De seguro que por lo menos una vez hemos escuchado el término derecho legal, y de seguro también, que alguna definición tenemos acerca del concepto.

El término surge para ilustrar la autoridad que el reino de las tinieblas se arroga para sí sobre la vida y pertenencias de una persona. Es necesario aclarar, en primera instancia, que el término no significa ni está ligado a un pacto satánico. Esta aclaración es importante hacerla porque debido a la asignación popular que del término se tiene, se cree que la única forma de que las tinieblas tengan derecho sobre una persona es a través de algún pacto satánico que la persona haya ejecutado con anterioridad, lo cual como veremos en el transcurso de nuestro estudio, es falso.

Fue el apóstol Pablo quien primero enseñó sobre el tema, su aportación se encuentra en la epístola a los Romanos:

“¿No sabéis que a quien os prestáis vosotros mismos por siervos para obedecerle, sois siervos de aquel a quien obedecéis, o del pecado para muerte, o de la obediencia para justicia?” (Romanos 6:16).

Este principio de fe expuesto por el apóstol es la base para entender sobre el concepto de derecho legal. El apóstol claramente establece dos postulados. Primero, que cuando una persona se somete a algo, o a alguien, le otorga derechos en las áreas sometidas. Está claramente planteado. Segundo, que el sometimiento al reino de las tinieblas es resultado de una acción más que de una decisión.

El apóstol está proponiendo que es suficiente un acto de la persona de aprobación, consentimiento o ejecución, para establecer una línea de sometimiento. Obedecer un impulso del reino de las tinieblas es más que suficiente para otorgarle derechos a las tinieblas sobre las áreas a las cuales fue dirigido el impulso.

En esa misma línea es oportuno citar también lo que el apóstol Juan escribió: Si alguno viene a vosotros, y no trae esta doctrina, no lo recibáis en casa, ni le digáis: ¡bienvenido!  Porque el que le dice bienvenido, comunica con sus malas obras (2da. Juan 10,11)

En el diario convivir con las diferentes situaciones que enfrentamos, ingenuamente, sin percatarnos, otorgamos a las tinieblas el derecho legal de nuestras pertenencias, de nuestros proyectos, de nuestras empresas, en general, de nuestra vida. Las tinieblas pueden obtener derecho legal sobre la vida misma de una persona, y sus posesiones, tan solo haciendo que éste obedezca un impulso espiritual enviado para tal fin. No se requiere de una decisión o determinación al respecto. Los derechos adquiridos por las tinieblas pueden subsistir aun cuando la persona haya abandonado las acciones que le otorgaron derecho sobre su vida.

Obsérvese que en ningún momento el apóstol está abonando la idea de un pacto satánico por parte del que incurre en el sometimiento.

La diferencia que existe entre pacto satánico y derecho legal está determinada por el involucramiento consciente de la voluntad del individuo. El pacto satánico demanda la participación de la voluntad humana, el derecho legal exige tan solo una acción en la dirección hacia donde se mueven las tinieblas, aunque la persona no esté consciente del valor y trascendencia de sus actos.

¿Por qué el reino de las tinieblas busca tener derecho legal sobre la vida de una persona? Aunque nos parezca absurdo, existe una imperiosa necesidad de parte del reino de las tinieblas de que el hombre se mueva en la dirección espiritual que ellos marcan, es una necesidad de subsistencia y poder.

Cuando el hombre desobedece el mandamiento divino en Edén, Jehová-Dios reguló la vida y subsistencia de los involucrados en la caída. El hombre muere, porque ese fue el resultado de la desobediencia advertido a Adam el mismo día de su formación; la serpiente no muere pero necesita del hombre para subsistir. Observémoslo.

A la serpiente se le dijo: sobre tu pecho andarás, y polvo comerás todos los días de tu vida: (Génesis 3:14)

Al hombre se le dijo: En el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra; porque de ella fuiste tomado: pues polvo eres, y al polvo serás tornado. (Génesis 3:19)

Es evidente, la serpiente (Satanás) se alimenta del hombre. Satanás necesita del hombre para subsistir en sus propósitos. Absurdo pero cierto. No lo busca tan solo por hacer daño, como una especie de represalia contra Dios por haber sido arrojado fuera de su presencia, sino porque lo necesita (al hombre) para poder fortalecer su reino.

¿Cómo lo logra? Sencillo, de la misma forma como logró que Adam se moviera en sentido contrario a lo establecido por Dios.

El que no es conmigo, contra mí es; y el que conmigo no recoge, desparrama. (Lucas 11:23)

¿Por qué los acreedores nos aprietan y cada día nos embrollamos más? Porque fuimos contra la Palabra que dice, mas tú no tomarás prestado; y enseñorearte has de muchas gentes, pero de ti no se enseñorearán (Deuteronomio 15:6). Porque desconfiamos de la provisión sobrenatural del Todopoderoso, pese a que sabíamos que en el monte de Jehová será provisto (Génesis 22:14).

El reino de las tinieblas ha adquirido derecho legal sobre muchas personas porque han buscado ayuda en loterías, sorteos, otorgándole derecho legal a las tinieblas sobre sus finanzas, y lamentablemente sometiéndose a la suerte y permitiendo que las probabilidades determinen su vida, cuando la Palabra de Dios había establecido claramente, y vendrán sobre ti todas estas bendiciones, y te alcanzarán (Deuteronomio 28:2).

De igual forma, personas que han obedecido a la lógica y no pueden recibir revelación; personas que se han sometido a la maldad devolviendo mal por mal, pese a que la Palabra establece, no seas vencido de lo malo; mas vence con el bien el mal (Romanos 12:21).

Personas que cierran la justicia del Reino y no pueden recibir la bendición ni el auxilio del Todopoderoso, porque cierran su oído al clamor del pobre, También él clamará, y no será oído (Proverbios 21.13). La Palabra de bendición se activa cuando vemos necesidades en otros, y los socorremos; cuando damos sin esperar que nos sea devuelto: A Jehová empresta el que da al pobre, Y él le dará su paga (Proverbios 19.17).

Cuantas personas han entregado derecho legal al reino de las tinieblas, de sus propias vidas y de sus familiares, porque han activado sobre sí y sobre los suyos fechas mágicas, paganas, donde lo único que se mueven son fuerzas espirituales de maldad, de opresión, de engaño. El derecho otorgado a las tinieblas les obliga a vivir en función de lo circunstancial, de la emoción de un gran momento que solo se mantiene vivo en la ilusión porque nunca llega.

Basta una acción, es más que suficiente aunque no se entienda la trascendencia de los actos. Actuar con ingenuidad o en ignorancia no exime a nadie de la responsabilidad de sus actos.

Para romper el derecho legal entregado a las tinieblas no basta con apartarse del estilo de vida apostata, aunque es el primer paso, y necesario, para desvirtuar el poder entregado a las tinieblas. Es necesario, también, enmendar las acciones incurridas con actos de fe contrarios a los establecidos anteriormente. El caso planteado en la historia de Zaqueo es oportuno para entender lo que estamos planteando.

Zaqueo, dijo: —He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, lo vuelvo con el cuatro tanto (Lucas 19:8).

¡Defraudado! Esa es la clave. No basta con apartarse del estilo de vida antiguo, es necesario, imprescindible, imperioso, enmendar, que sería también equivalente a reconciliar, la situación degenerada con la acción de fe que demuestra la decisión de no seguir entregándole derecho legal a las tinieblas. Es imperioso entender que habiendo actuado de tal o cual forma defraudamos a Dios. Zaqueo descubrió la llave de la reconciliación de actos, por lo cual recibió a cambio la palabra de bendición: —Hoy ha venido la salvación a esta casa.

Si pudiéramos entender que viviendo a expensas de las tinieblas hemos estado actuando contra El, y que lo que hemos logrado es desparramar, estaríamos en el mismo punto de Zaqueo de abandonar ese estilo de vida apostata y comenzar a vivir por El y para El. Hemos defraudado a Dios y la Biblia exige como condición de restauración redimir nuestros actos.

Finalmente, de seguro que en este punto nos podríamos preguntar, — ¿Cómo puedo descubrir el derecho legal que le pude haber entregado al reino de las tinieblas, y caminar en actos de fe conforme al diseño del Cielo?

En una de sus cartas encontramos el siguiente consejo: “Y todo lo que hagáis, hacedlo de ánimo, como al Señor, y no a los hombres;” (Colosenses 3:23). Aparenta ser un consejo sencillo, sin mucha trascendencia, pero resulta ser la clave para definir los actos que están exentos de la intromisión de las tinieblas. Como al Señor, y no a los hombres, es la condición, ¿Qué quiso decir?

Pablo descubrió que el hombre es el resultado de a quien se sujeta para servir. Sobre esta tierra existen dos tipos de leyes: una material, carnal, humana; y otra espiritual. Hacer las cosas como a los hombres significa hacer las cosas siguiendo los planteamientos de aprobación social, conforme los modelos que los grupos han determinado para canalizar sus inquietudes, y por ende, hacer conforme, de acuerdo y según las leyes vigentes lo establezcan y lo sancionen. Hacer las cosas como para los hombres hace que el ministro de un nuevo pacto se sujete, someta, subordine, a leyes humanas, con el resultado final de que al así hacerlo, se limita y coarta su libertad, y peor aún, le otorga derecho legal a las tinieblas.

Así que, hacer las cosas como a los hombres significa permitir que se establezca sobre si un sistema de ordenaciones humanas que serán, cuando así se haga, las que determinaran lo que a la persona se le permitirá hacer.

Hacerlo como al Señor, le otorga aprobación a los actos, los libra de la participación demoniaca, establece el Reino de Dios sobre la tierra, y garantiza que la bendición de Dios por intermedio de Moisés se cumplirá al pie de la letra: Y vendrán sobre ti todas estas bendiciones, y te alcanzarán, cuando oyeres la voz de Jehová tu Dios (Deuteronomio 28:2).

pastor Montoya

(787) 478-2577

PayPal: ministerios.cristorey@gmail.com

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