Entonces Pablo respondió: ¿Qué hacéis llorando y afligiéndome el corazón? porque yo no sólo estoy presto a ser atado, más aun a morir en Jerusalem por el nombre del Señor Jesús. Hechos 21:13

Esta misma semana hemos sido sorprendidos por la noticia de que una funcionaria del estado de Kentucky fue encarcelada por rechazar dar licencias de matrimonios a parejas gay.[1] Tal acto fue catalogado como “desobediencia” por parte del juez federal que ordenó su encarcelamiento. Para la funcionaria se trataba sencillamente de una situación de convicción. “Para mí, esto nunca ha sido un tema de ser gay o lesbiana. Es sobre el matrimonio y la palabra de Dios”, señaló.

Recientemente también, pero esta vez en Puerto Rico, un grupo de pastores de distintas denominaciones realizaron un acto público frente a las oficinas centrales del Registro Demográfico, Como un acto de protesta y rechazo a la nueva política pública del estado que permite el matrimonio civil entre parejas del mismo sexo.[2] Allí destruyeron sus licencias para celebrar bodas civiles. La razón para esta acción es que este grupo de pastores entiende que firmar dichos formularios es una acción que iría en contra de sus principios y creencias en cuanto al matrimonio.

Este caso, al igual que el caso de la funcionaria del estado de Kentucky, no pueden ser tratados como casos únicos, aislados, son la manifestación visible de que Dios está haciendo algo entre los que han confesado estar bajo el señorío de Jesús, y que tal acción divina está demandando una definición de nuestras convicciones bíblicas. Pero, ¿Qué significa tener convicciones bíblicas?

En el año 2013 mientras trabajaba en mi libro “Su Estrella hemos visto en el Caribe”,[3] basado en los sucesos del terremoto de Haití y del rescate de los 33 mineros atrapados por 70 días, en Chile, ambos sucesos acaecidos en el año 2010, escribía una sección titulada “¿Haití y Chile, señales de Dios al mundo?”, al final de la cual llegaba a la conclusión de que un tiempo de persecución se acerca.‎

Allí escribía que están ocurriendo una serie de situaciones y eventos a ‎nivel mundial que tienen significados especiales para la ‎iglesia del Señor, ignorarlos deliberadamente podrían ser ‎fatales para el desarrollo y crecimiento de la iglesia.

Y ya comenzamos a verlo, hemos entrado a una etapa de tiempo en la cual Dios nos demanda una forma de conducirnos, no la misma que usa aquel que no tiene idea de qué es “hacer Tu Voluntad”, aun cuando profese ser Cristiano, sino la forma bíblica, la estipulada en las Escrituras, la que el apóstol Pablo le sugirió a Timoteo, y de la cual también escribió el apóstol Pedro: La única forma, la que no se interpreta, la que no se trata de justificar, la que sencillamente se ejecuta sin preguntar. Eso es lo que Dios nos está demandando.

Al leer la noticia de la funcionaria del estado de Kentucky, y ver hasta donde ella ha estado dispuesta a llegar, me preguntaba a mí mismo, cuantas personas estarán viendo en ella un caso de “fanatismo religioso”, y habrán dicho incluso, que no era necesario llegar a ese extremo.

No hay duda que estamos en otra etapa en donde se nos estará demandando constante y continuamente pruebas de nuestra convicción, y la pregunta que surge inmediatamente, y es importante responder, es: ¿estamos preparados para ello?

[1] http://www.msn.com/es-us/noticias/estados-unidos/prisi%c3%b3n-a-funcionaria-de-eeuu-que-rechaza-dar-licencias-de-matrimonio-a-gais/ar-AAdUN6L?ocid=sf

[2] https://wordpress.com/read/post/feed/8127964/789579333

[3] ISBN-10: 1494363550

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