Tomado del libro “SU ESTRELLA HEMOS VISTO EN EL CARIBE”

ISBN-13: 978-1494363550.

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Hablar de maldiciones era hasta hace unos pocos años un tabú dentro de la iglesia cristiana. No se podía concebir que una región pudiera contener maldiciones en su seno, mayormente si dentro de sus linderos existía por lo menos una iglesia. Los asentamientos urbanos españoles incluían entre sus principales construcciones espacio para una iglesia, y se procedía de esta forma no tanto por mantener una fe cristiana, sino más bien para alejar aquellas costumbres que no se ajustaban a la fe cristiana. Las iglesias vinieron a constituirse en un símbolo, un titulo de propiedad de la cristiandad. La conquista y cristiandad recorrieron juntos el mismo camino desde que llegaron a América.

Así que, bajo ningún concepto podría concebirse que una región pudiera adquirir el peso de una maldición, sin embargo, como parte de los procesos de restauración a los que el Espíritu nos ha hecho entrar en este tiempo, ha salido a la luz la existencia de ciudades y regiones que están bajo maldición, debido principalmente a practicas de injusticia que sus fundadores desarrollaron en los inicios de sus establecimientos.

Tales maldiciones son la razón principal del atraso espiritual que tales habitantes mantienen, y también la razón que impide que se establezca entre ellos el reino de Dios. El Espíritu ha mostrado por la Palabra cómo han llegado tales contaminaciones a nuestras regiones. Para repasar un poco sobre la base bíblica de esta posibilidad revisaremos varios casos.

El caso de la maldición de Canaán por parte de Noé es muestra de cómo hay regiones bajo maldición:

24Y despertó Noé de su vino, y supo lo que había hecho con él su hijo el más joven; 25Y dijo: Maldito sea Canaán; Siervo de siervos será á sus hermanos. 26Dijo más: Bendito Jehová el Dios de Sem, Y séale Canaán siervo.” Génesis 9:24-26 

Otro ejemplo mas contundente es el caso de Zaqueo. Hasta hace unos pocos años cuando se estudiaba este caso hacíamos referencia a las palabras de Jesús como dedicadas exclusivamente a Zaqueo, pero el Espíritu nos ha revelado que la salvación que ha llegado a esta casa incluía a Jericó, la ciudad donde Zaqueo vivía. Observémoslo:

1Y habiendo entrado Jesús, iba pasando por Jericó;     2Y he aquí un varón llamado Zaqueo, el cual era el principal de los publicanos, y era rico;     3Y procuraba ver á Jesús quién fuese; mas no podía á causa de la multitud, porque era pequeño de estatura.     4Y corriendo delante, subióse á un árbol sicómoro para verle; porque había de pasar por allí.     5Y como vino á aquel lugar Jesús, mirando, le vio, y díjole: Zaqueo, date priesa, desciende, porque hoy es necesario que pose en tu casa.     6Entonces él descendió apriesa, y le recibió gozoso.     7Y viendo esto, todos murmuraban, diciendo que había entrado á posar con un hombre pecador.     8Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy á los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, lo vuelvo con el cuatro tanto.     9Y Jesús le dijo: Hoy ha venido la salvación a esta casa; por cuanto él también es hijo de Abraham.     10Porque el Hijo del hombre vino á buscar y á salvar lo que se había perdido.”[1]

La atención de la historia de Zaqueo se había centrado en el sitio donde Jesús había declarado la palabra de liberación, sin embargo, habíamos perdido de vista la ciudad donde Zaqueo residía. Jericó era una ciudad que había sido levantada en abierta oposición a Dios. El significado de Jericó en la historia sagrada:

26Y en aquel tiempo Josué les juramentó diciendo: Maldito delante de Jehová el hombre que se levantare y reedificare esta ciudad de Jericó. En su primogénito eche sus cimientos, y en su menor asiente sus puertas.     27Fué pues Jehová con Josué, y su nombre se divulgó por toda la tierra.”[2] 

Jericó fue una ciudad que nunca debió reedificarse, sin embargo se reedificó en el tiempo de mayor apostasía de Israel, en el tiempo de Achâb.

 “En su tiempo Hiel de Beth-el reedificó a Jericó. En Abiram su primogénito echó el cimiento, y en Segub su hijo postrero puso sus puertas; conforme a la palabra de Jehová que había hablado por Josué hijo de Nun.”[3]

Así que cuando Jesús de camino a Jerusalem pasó por Jericó lo hizo no tanto por Zaqueo, sino más por Jericó, para levantar la maldición de la ciudad. La acción de Zaqueo fue lo que permitió que Jesús pudiera cumplir con su cometido.

El caso de la mujer siro-fenicia es otro buen ejemplo.

24Y levantándose de allí, se fue a los términos de Tiro y de Sidón; y entrando en casa, quiso que nadie lo supiese; mas no pudo esconderse.     25Porque una mujer, cuya hija tenía un espíritu inmundo, luego que oyó de él, vino y se echó a sus pies.     26Y la mujer era griega, Sirofenisa de nación; y le rogaba que echase fuera de su hija al demonio.     27Más Jesús le dijo: Deja primero hartarse los hijos, porque no es bien tomar el pan de los hijos y echarlo a los perrillos.     28Y respondió ella, y le dijo: Sí, Señor; pero aun los perrillos debajo de la mesa, comen de las migajas de los hijos.     29Entonces le dice: Por esta palabra, ve; el demonio ha salido de tu hija.”[4]

La presencia de fuerzas de las tinieblas esta íntimamente relacionada con la maldición que opera en las regiones, de allí la importancia de discutir sobre el tema, para adquirir las armas espirituales necesarias para levantar la maldición de la tierra y establecer en esos territorios el reino de Dios.

Nótese que en el relato del caso de la mujer siro-fenicia, el orden de las palabras es importante. Primero se sacó a la mujer del territorio fenicio y de la jurisdicción de la maldición del lugar para luego ingresarla en el ambiente del reino de Dios, la expulsión del demonio fue casi automática. El texto de Mateo traduce:    “28Entonces respondiendo Jesús, dijo: Oh mujer, grande es tu fe; hágase contigo como quieres. Y su hija fue sanada desde aquella hora.

El caso de Elías y la viuda de Sarepta es otro buen ejemplo de cómo Elías es enviado a una región para levantar la maldición de la región:

26Pero á ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a Sarepta de Sidón, a una mujer viuda…”[5]

Al revisar el relato de Reyes nos damos cuenta que la mujer no es creyente en el Dios de Elías, sencillamente es para que la presencia de Elías levante la maldición que ha recaído sobre el área por causa de Achâb.

8Y fue a él palabra de Jehová, diciendo: 9Levántate, vete a Sarepta de Sidón, y allí morarás: he aquí yo he mandado allí a una mujer viuda que te sustente.     10Entonces él se levantó, y se fue a Sarepta. Y como llegó a la puerta de la ciudad, he aquí una mujer viuda que estaba allí cogiendo serojas; y él la llamó, y díjole: Ruégote que me traigas una poca de agua en un vaso, para que beba.”[6]

Otros ejemplos. El caso de Eliseo y el general Siro.

27Y muchos leprosos había en Israel en tiempo del profeta Eliseo; mas ninguno de ellos fue limpio, sino Naamán el Siro.”[7]

 “1Naaman, general del ejército del rey de Siria, era gran varón delante de su señor, y en alta estima, porque por medio de él había dado Jehová salvamento a la Siria. Era este hombre valeroso en extremo, pero leproso. …    9Y vino Naamán con sus caballos y con su carro, y paróse a las puertas de la casa de Eliseo.     10Entonces Eliseo le envió un mensajero, diciendo: Ve, y lávate siete veces en el Jordán, y tu carne se te restaurará, y serás limpio.”[8]

Alguna maldición de la región había recaído sobre Naamán, pero la participación de Eliseo levanta la maldición sobre el general siro, todo en virtud del amor de Dios sobre Abraham.

“Entonces hablarás y dirás delante de Jehová tu Dios: Un Siro a punto de perecer fue mi padre, el cual descendió a Egipto y peregrinó allá con pocos hombres, y allí creció en gente grande, fuerte y numerosa:”[9]

Las Escrituras afirman que las ciudades que no reciben la Palabra de Dios recae sobre ellas maldición.

“Y cualquiera que no os recibiere, ni oyere vuestras palabras, salid de aquella casa o ciudad, y sacudid el polvo de vuestros pies. De cierto os digo, que el castigo será más tolerable a la tierra de los de Sodoma y de los de Gomorra en el día del juicio, que a aquella ciudad.”[10]

Hay una mención particular sobre las ciudades de Corazín, Bethsaida y Capernaum.

“Entonces comenzó a reconvenir a las ciudades en las cuales habían sido hechas muy muchas de sus maravillas, porque no se habían arrepentido, diciendo: ¡Ay de ti, Corazín! ¡Ay de ti, Bethsaida! porque si en Tiro y en Sidón fueran hechas las maravillas que han sido hechas en vosotras, en otro tiempo se hubieran arrepentido en saco y en ceniza. Por tanto os digo, que a Tiro y á Sidón será más tolerable el castigo en el día del juicio, que á vosotras. Y tú, Capernaum, que eres levantada hasta el cielo, hasta los infiernos serás abajada; porque si en los de Sodoma fueran hechas las maravillas que han sido hechas en ti, hubieran quedado hasta el día de hoy. 24Por tanto os digo, que a la tierra de los de Sodoma será más tolerable el castigo en el día del juicio, que a ti.”[11]

“¡Ay de ti, Corazín! ¡Ay de ti, Bethsaida! que si en Tiro y en Sidón hubieran sido hechas las maravillas que se han hecho en vosotras, ya días ha que, sentados en cilicio y ceniza, se habrían arrepentido.”[12]

Toda impiedad e injusticia es también promotora de maldición sobre personas, y sobre regiones.

 “18Porque manifiesta es la ira de Dios del cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres, que detienen la verdad con injusticia:   19Porque lo que de Dios se conoce, a ellos es manifiesto; porque Dios se lo manifestó.    20Porque las cosas invisibles de él, su eterna potencia y divinidad, se echan de ver desde la creación del mundo, siendo entendidas por las cosas que son hechas; de modo que son inexcusables:    21Porque habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni dieron gracias; antes se desvanecieron en sus discursos, y el necio corazón de ellos fue entenebrecido.    22Diciéndose ser sabios, se hicieron fatuos,    23Y trocaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, y de aves, y de animales de cuatro pies, y de serpientes.    24Por lo cual también Dios los entregó a inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de suerte que contaminaron sus cuerpos entre sí mismos:    25Los cuales mudaron la verdad de Dios en mentira, honrando y sirviendo a las criaturas antes que al Criador, el cual es bendito por los siglos. Amén.    26Por esto Dios los entregó a afectos vergonzosos; pues aun sus mujeres mudaron el natural uso en el uso que es contra naturaleza:    27Y del mismo modo también los hombres, dejando el uso natural de las mujeres, se encendieron en sus concupiscencias los unos con los otros, cometiendo cosas nefandas hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la recompensa que convino a su extravío.    28Y como a ellos no les pareció tener a Dios en su noticia, Dios los entregó a una mente depravada, para hacer lo que no conviene,    29Estando atestados de toda iniquidad, de fornicación, de malicia, de avaricia, de maldad; llenos de envidia, de homicidios, de contiendas, de engaños, de malignidades;    30Murmuradores, detractores, aborrecedores de Dios, injuriosos, soberbios, altivos, inventores de males, desobedientes a los padres,    31Necios, desleales, sin afecto natural, implacables, sin misericordia:    32Que habiendo entendido el juicio de Dios que los que hacen tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, más aún consienten a los que las hacen.”[13]

El caso de Puerto Rico y El Caribe

Nuestra preocupación es por Puerto Rico y El Caribe, y queremos presentar específicamente cómo la región del Caribe ha estado bajo maldición desde el tiempo en que fue colonizada.

El propósito de presentar el caso del Caribe es para mostrar cómo eventos que pueden ser clasificados como normales son en la realidad situaciones que están constituidos de elementos malditos, y por los cuales se arrastra sobre sus habitantes una serie de calamidades aun meteorológicas.

Existen tres eventos históricos que han provocado maldiciones sobre la región y que han afectado la vida espiritual de los residentes en Puerto Rico. Estos son:

[1] Lucas 1:1-10

[2] Josué 6:26,27

[3]  1 Reyes 16:34

[4] Marcos 7:24-30

[5] Lucas 4:26

[6] I Reyes 17:8-10

[7] Lucas 4:26,27

[8] II Reyes 5:1,9,10

[9] Deuteronomio 26:5

[10] Mateo 10:14,15

[11] Mateo 11: 20-21

[12] Lucas 10:13

[13] Romanos 1:18-32

Un comentario en “CIUDADES BAJO MALDICION

  1. Después de leer detenidamente el artículo referente a Ciudades bajo Maldición me ha parecido muy interesante y bien documentado.

    Referente a Puerto Rico, estuve viviendo tiempo atras allí por un par de años y lo que pude observar era que había mucha “brujeria”, las familias estaban desmembradas y los llamados padres de familia se ocupaban muy poco de sus hijos, pues prácticamente los tenia que alimentar y educar el gobierno o se criaban en la calle., eso sí me parece una desgracia horrible, alguien puede olvidarse de todo, pero de sus hijos es lo último…..

    Observo que los países que están en un deterioro absoluto, siempre hay brujeria por medio o bien todo tipo de depravaciones. Sólo lo podrá arreglar Cristo Jesús cuando vuelva, porque el hombre por si sólo es casi imposible, pues mientras estemos bajo pecado de:orgullo, egoismo, envidia, placeres de todo tipo, etc., etc., esto no tiene arreglo.

    Sin otro particular, saludos cordiales,

    Ena.

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