(Tomado del libro: “Su Estrella hemos visto en El Caribe. ISBN-13: 978-1494363550)

Después de haber derribado los altares e imágenes de los baales, Gedeón se enfrentó ante todos los madianitas y amalecitas y los del oriente que se habían unido como un solo ejército y habían acampado en el valle de Jezreel.

En aquel momento Gedeón estableció como metodología enviar mensajeros por todo Manasés, y ellos también se juntaron con él; asimismo envió mensajeros a Aser, a Zabulón y a Neftalí.  Se aprestaron para combatir, pero Gedeón solo no podía hacer nada, su participación individual había consistido en derribar los altares de los baales y de Asera, y clamar por la misericordia de Dios.  Ahora debía hacer partícipes a otros de su visión.

Toda esta serie de eventos y experiencias me llevaron a recordar un sueño que el Señor me dio en noviembre de 1993. Veía en mi sueño una torre de telecomunicaciones alta, tanto que salía aun fuera de la atmosfera, y la veía en mi sueño desde una vista espacial. Junto a la torre vi un águila, majestuosa, suspendida en el aire, era tan majestuosa que no necesitaba aletear para mantenerse en el aire. Ambos, torre y águila, eran las imágenes predominantes de mi sueño, entendí que el Señor me entregaba un ministerio que utilizaría los medios de comunicación como recursos –como el cuerno de Gedeón— que nos servirían para convocar.

La metodología de Gedeón consistió básicamente del impacto que provocó, de noche, la combinación del sonido de 300 Shofares y la iluminación en todo el campamento de 300 antorchas que estaban ocultas dentro de los cantaros de barro. Este inesperado impacto audiovisual unido al grito de “La espada de Jehová y de Gedeón[1] provocó un alboroto tal que puso la espada de cada uno contra el otro, y así un ejército numeroso y poderoso fue disuelto.

Me pregunté muchas veces por que Dios me llevó a considerar la metodología de Gedeón como la estrategia de los últimos tiempos, y encontré varias razones para ello.

En primer lugar, la metodología de Gedeón está sustentada por el valor de la obra sobrenatural de Dios. Todas las veces que el pueblo se había alejado de Dios, los jueces que surgieron se ampararon en batallas y campañas militares para subyugar a sus opresores.

No es el caso de Gedeón, desde un principio notamos la presencia de lo sobrenatural en su participación. La visita del ángel, el vellón húmedo y la tierra seca, el vellón seco y la tierra húmeda, el ejército convocado reducido de 32,000 hombres a tan solo 300, la forma de enfrentarse ante el ejército numeroso, con Shofares y teas encendidas, son todas características de lo sobrenatural de la salvación de Dios traída por intermedio de Gedeón.

Todo esto queda evidenciado, incluso, en el sueño que Gedeón escuchó en el campamento enemigo en las vísperas del ataque:

13 Y luego que llegó Gedeón, he aquí que un hombre estaba contando a su compañero un sueño, diciendo: He aquí yo soñé un sueño: que veía un pan de cebada que rodaba hasta el campo de Madián, y llegaba a las tiendas, y las hería de tal manera que caían, y las trastornaba de arriba abajo, y las tiendas caían.14 Y su compañero respondió, y dijo: Esto no es otra cosa sino la espada de Gedeón hijo de Joas, varón de Israel: Dios ha entregado en sus manos a los Madianitas con todo el campo.”[2]

[1] Jueces 7:20

[2] Jueces 7:13, 14

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