La vida de Esther no tuvo sentido hasta cuando el rey escucho su petición. Sin padres, en el exilio, oprimida por una nación que no era la suya, llevada a palacio en contra de su voluntad, obligada a llamarse bajo otro nombre para ocultar su identidad, y todo ¿por que? Todo porque Dios la consideró digna para desbaratar el plan de Amán. ¿Valió la pena el sacrificio? ¿No te parece que todo por lo que estas pasando tiene un propósito? No desesperes, tú eres una Esther para este tiempo.

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