“Y al hombre dijo: Por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé diciendo, No comerás de él; maldita será la tierra por amor de ti;..” Génesis 3:17

Si fue Adam quien desobedeció el mandamiento de Dios, ¿no es de suponer que sea él quien reciba el castigo debido a su pecado? ¿Por qué tiene que recibir la tierra una maldición por el pecado de Adam? No hay duda que la determinación de los castigos no está en paralelismo ni sustentada por un criterio de corte pecado-castigo, en donde quien incurre en una falta recibe el justo castigo por su fallo. Es claro que el castigo es desviado a la tierra y se percibe sólo como consecuencia del fruto de la interacción del hombre con ella.

La razón más que obvia es debido a la misericordia de Dios. Si Dios con su Palabra había creado el cielo y la tierra, y todo lo que en ellos hay, un castigo emitido por su Palabra habría significado la destrucción instantánea del hombre, por eso es que desvía todo a tierra, para que la tierra la absorba y la desvíe a su interior. De allí que, sería la naturaleza quien se encargaría de castigar al hombre y recordarle su necesidad de acudir a Dios para que Él lo salve.

Ese principio se ve en las Palabras con que Dios describe la forma de cómo se aplica la sentencia original del día que de él comieres, morirás:

Por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé diciendo, No comerás de él; maldita será la tierra por amor de ti; con dolor comerás de ella todos los días de tu vida; 18 Espinos y cardos te producirá, y comerás hierba del campo; 19 En el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra; porque de ella fuiste tomado: pues polvo eres, y al polvo serás tornado.[1]

Se ratifica también con la sentencia del castigo que Caín recibe luego de asesinar a su hermano:

11Ahora pues, maldito seas tú de la tierra que abrió su boca para recibir la sangre de tu hermano de tu mano: 12Cuando labrares la tierra, no te volverá a dar su fuerza: errante y extranjero serás en la tierra.[2]

Hay otra razón que tiene una mayor trascendencia y que explica esta forma particular de proceder de Dios.

Adam es expulsado del huerto no solo por la preocupación de Dios de que extienda su mano y coma del árbol de la vida,[3] es expulsado porque pierde los derechos de la heredad que Dios le entregó cuando lo puso en el huerto.

El apóstol Pablo señala que cuando una persona decide obedecer a otra se constituye en su esclavo.

¿No sabéis que a quien os prestáis vosotros mismos por siervos para obedecerle, sois siervos de aquel a quien obedecéis…?[4]

Así que, Adam había desobedecido a Dios y había obedecido a la serpiente, Adam se había convertido en siervo de la serpiente; por lo tanto, como siervo, había perdido su heredad y tenía que entregarla a quien se había sometido. Actuar en detrimento de lo que Dios le había establecido le otorgó los derechos y reconocimientos recibidos por Dios en el día de su creación. Lo vemos ilustrado en la declaración misma de Satanás en el relato de las tentaciones de Jesús según el Evangelio de Lucas:

Y le dijo el diablo: A ti te daré toda esta potestad, y la gloria de ellos; porque a mí es entregada, y a quien quiero la doy:[5]

La declaración resume todo lo que Adam le habría entregado el día que comió del árbol de la ciencia del bien y del mal, capacidades que hoy están en jurisdicción del reino de las tinieblas.

Sin embargo, el texto no dice nada de la tierra, habla de las situaciones que se desarrollan sobre de ella, tal el caso de potestades y, la gloria de ellos, pero no menciona propiedades. ¿Cómo podemos entender esto?

La maldición de la tierra fue un recurso de Dios para evitar que Satanás se quedara con la heredad de Adam. Adam había sido colocado en Edén: “y puso allí al hombre que había formado.[6] Pero no sólo para habitarla sino más, para que la reclamara como su heredad, por eso ya antes se les había declarado: “Y los bendijo Dios; y díjoles Dios: Fructificad y multiplicad, y henchid la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces de la mar, y en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.[7]

Por ello, al desobedecer, le entregó todo cuanto había recibido de Dios a Satanás, ello incluía el Edén –la heredad– que de no haber sido porque Dios actuó de esta forma, Satanás la habría reclamado como parte de su despojo.

Dios maldice la tierra, y el texto dice: por amor de ti, aunque otras versiones lo traduce como, por tu causa; la idea es colocarla bajo un estado de maldición hasta que se levante uno con la revelación y visión de recuperarla como su heredad, y así pueda levantar la maldición bajo la cual ha estado cientos de años.

Ese alguien fue Abraham, quien creyó y aunque sin saber hacia dónde se dirigía, caminó y reclamó para sí, y para su descendencia, es decir, los hijos de la fe, una heredad, y estableció en ella el Reino de Dios y la Justicia Eterna.

El apóstol Pablo amplia esta visión cuando señala que las criaturas gimen a una, y a una están de parto hasta ahora, enfatiza, esperando la manifestación gloriosa de los hijos de Dios. Esta manifestación incluye el levantamiento de la maldición que pesa sobre la tierra, y sobre todas las criaturas, que por fe se lleva a cabo cuando los hijos de Dios reclaman para el reino de Dios aquellos territorios que están ocupados por las tinieblas.

Esta es la misión de Levantar la Maldición de la Tierra a la cual el Espíritu está llevando a muchos hombres y mujeres de fe en todo el mundo, visión con la cual se establece Reino de Dios sobre la tierra en los últimos tiempos, profetizada en la expresión: donde quiera que estuviere el cuerpo muerto, allí se juntarán las águilas.[8]

La expresión es una síntesis codificada de lo que en la Ley Mosaica se presentó bajo el mandamiento de sed santos. La heredad contaminada le otorga derechos a Satanás para poseerla. Por lo tanto, la función de las águilas, o como lo presenta el profeta Isaías, los que esperan en Jehovah, es levantar la maldición de la tierra para evitar que la heredad sea contaminada.

22Guardad, pues, todos mis estatutos y todos mis derechos, y ponedlos por obra: y no os vomitará la tierra, en la cual yo os introduzco para que habitéis en ella. 23Y no andéis en las prácticas de la gente que yo echaré de delante de vosotros: porque ellos hicieron todas estas cosas, y los tuve en abominación. [9]

[1] Génesis 3:17

[2] Génesis 4:11

[3] Génesis 3:22

[4] Romanos 6:16

[5] Lucas 4:6

[6] Génesis 2:15

[7] Génesis 1:28

[8] Mateo 24:28

[9] Levitico 20:21

Pastor Pedro Montoya

Tel Cel. (407) 764-2699

Twitter: @pastormontoya

http://www.ministerioscristorey.com

Tomado del libro: “Reino de Dios, Demonologia y Liberacion” https://www.createspace.com/4443082

2 comentarios en “¿Por qué Dios maldijo la tierra?

  1. Es importante este articulo pues no estaba muy claro para mi.ahora encuentro una respuesta a mi pregunta. Como puedo comunicarme con uds. Para conocer mas de la palabra. Dios nos bendiga y gracias.

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