“Y al hombre dijo: Por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé diciendo, No comerás de él; maldita será la tierra por amor de ti;..” Génesis 3:17

Si fue Adam quien desobedeció el mandamiento de Dios, ¿no es de suponer que es él quien reciba el castigo debido a su pecado?

¿Por qué tiene que recibir la tierra una maldición por el pecado de Adam? ¿Qué hace que Dios desvíe el castigo hacia la tierra?

No todas las versiones de la Biblia traducen de la misma forma el versículo 17. Las versiones más contemporáneas incluso sugieren que la tierra recibe la maldición por tu causa, sugiriendo que por culpa de Adam la tierra es maldecida.

Pero, es claro que la palabra original proferida por Dios, es: por amor de ti, que es como se traduce al español la expresión hebrea, בַּעֲבוּרֶךָ (ba.abureka), indicándose en su uso como si la tierra amortiguara el golpe.[1]

El apóstol Pablo reconoce que esta acción divina no es un castigo, sino más bien una forma de impedir que la tierra misma destruya al hombre:

20Porque las criaturas sujetas fueron a vanidad, no de grado, mas por causa del que las sujetó con esperanza, 21Que también las mismas criaturas serán libradas de la servidumbre de corrupción en la libertad gloriosa de los hijos de Dios. Romanos 8:20,21

¿Por qué Dios maldice la tierra?

La razón más que obvia es debido a la misericordia de Dios. Si Dios con su Palabra había creado el cielo y la tierra, y todo lo que en ellos hay, un castigo emitido por su Palabra habría significado la destrucción instantánea del hombre, por eso es que desvía todo a tierra, para que la tierra la absorba y la desvíe a su interior.

De allí que, sería la naturaleza quien se encargaría de castigar al hombre y recordarle su necesidad de acudir a Dios para que El los salve. Ese principio se ve en el castigo que Caín recibe luego de asesinar a su hermano.[2]

Sobre esta base se explica por qué los fenómenos naturales azotan las poblaciones humanas, y no como casos fortuitos:

Yo también os dí limpieza de dientes en todas vuestras ciudades, y falta de pan en todos vuestros pueblos: mas no os tornasteis á mí, dice Jehová. Y también yo os detuve la lluvia tres meses antes de la siega: é hice llover sobre una ciudad, y sobre otra ciudad no hice llover: sobre una parte llovió; la parte sobre la cual no llovió, secóse. Y venían dos ó tres ciudades á una ciudad para beber agua, y no se hartaban: con todo no os tornásteis á mí, dice Jehová. Amos 4:6-8

Pero, hay otra razón que tiene una mayor trascendencia y que explica esta forma particular de proceder de Dios.

Adam es expulsado del huerto no solo por la preocupación de Dios de que extienda su mano y coma del árbol de la vida, es expulsado porque pierde los derechos de la heredad que Él le entregó. El apóstol Pablo señala que cuando una persona decide obedecer a otra se constituye en su esclavo.

¿No sabéis que a quien os prestáis vosotros mismos por siervos para obedecerle, sois siervos de aquel a quien obedecéis…? Romanos 6:16

Adam atendió la voz de la serpiente, y al hacerlo, desobedeciendo a Dios, se convirtió en siervo de ella; por lo tanto, como siervo ahora, no podía mantener ninguna heredad a su nombre, perdió todo derecho que le asistía, y tenía que entregarlo a quien se había convertido en su amo.

En el relato de las tentaciones de Jesús según el Evangelio de Lucas vemos evidencia de cómo parte de la heredad pasó a manos de Satanás:

“Y le dijo el diablo: A ti te daré toda esta potestad, y la gloria de ellos; porque a mí es entregada, y a quien quiero la doy:” Lucas 4:6

La declaración resume todo lo que Adam le habría entregado a Satanás el día que comió del árbol de la ciencia del bien y del mal. Muchos dones y capacidades que hoy están en jurisdicción del reino de las tinieblas.

Sin embargo, el texto no dice nada de la tierra, habla de las situaciones que se desarrollan sobre de ella, tal el caso de potestades y, la gloria de ellos, pero no menciona propiedades. ¿Cómo podemos entender esto?

Adam había sido posicionado en Edén, no sólo para habitarlo y cultivarlo, sino más para que la cuidara como la heredad de Jehová:

“Y los bendijo Dios; y díjoles Dios: Fructificad y multiplicad, y henchid la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces de la mar, y en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra.” Génesis 1:28

Dios maldice la tierra para evitar que toda la herencia caiga en manos de quien no tiene derecho alguno sobre ella, con el fin de que algún día el hombre mismo reciba la revelación de cómo levantar de la tierra la maldición.

La maldición de la tierra fue un recurso de Dios para evitar que Satanás tomara la heredad de Adam. Dios maldice la tierra, y el texto dice: por amor de ti. La estrategia es colocarla bajo un estado de maldición hasta que se levante uno con la revelación y visión de recuperarla como su heredad, y así pueda levantar la maldición bajo la cual ha estado cientos de años.

Ese alguien fue Abraham, quien creyó y aunque sin saber hacia dónde se dirigía, caminó y reclamó para sí, y para su descendencia, es decir, los hijos de la fe, la heredad y estableció en ella el Reino de Dios y la Justicia Eterna.

El apóstol Pablo amplia esta visión cuando señala que las criaturas gimen a una, y a una están de parto hasta ahora, enfatiza, esperando la manifestación gloriosa de los hijos de Dios.

Esta manifestación incluye el levantamiento de la maldición que pesa sobre la tierra, y sobre todas las criaturas, que por fe se lleva a cabo cuando los hijos de Dios reclaman para el Reino de Dios aquellos territorios que están ocupados por las tinieblas.

Esta es la misión de Levantar la Maldición de la Tierra a la cual el Espíritu está llevando a muchos hombres y mujeres de fe en todo el mundo, visión con la cual se establece Reino de Dios sobre la tierra en los últimos tiempos.

Levantar la maldición de la tierra es una actividad profética, contenida en la expresión: donde quiera que estuviere el cuerpo muerto, allí se juntarán las águilas.[3]

La expresión es una síntesis codificada de lo que en la Ley Mosaica se presentó bajo el mandamiento de sed santos. La heredad contaminada le otorga derechos a Satanás para poseerla. Por lo tanto, la función de las águilas, o como lo presenta el profeta Isaías, los que esperan en Jehovah, es levantar la maldición de la tierra para evitar que la heredad sea contaminada.

22Guardad, pues, todos mis estatutos y todos mis derechos, y ponedlos por obra: y no os vomitará la tierra, en la cual yo os introduzco para que habitéis en ella. 23Y no andéis en las prácticas de la gente que yo echaré de delante de vosotros: porque ellos hicieron todas estas cosas, y los tuve en abominación. Levítico 20:22,23

No es una doctrina nueva, está prescrito en la ley mosaica, aunque muy pocos pudieron ver el valor profético del mandamiento de Dios:

La única forma cómo las tinieblas tienen derecho legal sobre un territorio, es que sus mismos moradores contaminen su tierra.

[1] Este concepto está presente también en Génesis 12:13

[2] Génesis 4:11

[3] Mateo 24:28

Pastor Pedro Montoya

Tel Cel. (407) 764-2699

Twitter: @pastormontoya

http://www.ministerioscristorey.com

Tomado del libro: “Reino de Dios, Demonologia y Liberacion” https://www.createspace.com/4443082

2 comentarios en “¿Por qué Dios maldijo la tierra?

  1. Es importante este articulo pues no estaba muy claro para mi.ahora encuentro una respuesta a mi pregunta. Como puedo comunicarme con uds. Para conocer mas de la palabra. Dios nos bendiga y gracias.

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