‎¿De qué hemos de ‎volvernos a Dios?‎

Desde los días de vuestros padres os habéis apartado de mis leyes, y no las guardasteis. Tornaos a mí, y yo me tornaré a vosotros, ha dicho Jehová de los ejércitos. Mas dijisteis: ¿En qué hemos de tornar? Malaquías 3:7

Cuando hablamos acerca de volvernos a Dios, por lo general en lo primero en que pensamos es en pecado, y evocamos la imagen de una persona pervertida y depravada, que vive a la luz de una vida de placeres. La razón de pensar así se debe a los conceptos religiosos que constituyen el yo religioso de nuestra existencia y de nuestras sociedades.

Pero, como evaluaremos en el desarrollo de este material, tal concepción está bastante lejos de la verdad escritural.

La exhortación del profeta Malaquías está dirigida a un pueblo que conoce a Dios, que tiene conocimiento de las leyes de Dios, que invoca su nombre y que celebra rituales ceremoniales en culto a Él. En la introducción del libro se lee: CARGA de la palabra de Jehová contra Israel. Se destaca el gran amor de Dios por este pueblo cuando se subraya, ¿No era Esaú hermano de Jacob, dice Jehová, y amé a Jacob, Y a Esaú aborrecí, y torné sus montes en asolamiento, y su posesión para los chacales del desierto?[1]

¿Cómo es posible que se les dirija tal exhortación entonces? De hecho, es precisamente la pregunta que ellos le hacen a Malaquías: Mas dijisteis: ¿En qué hemos de tornar?

¿Tienen estas palabras alguna pertinencia para nosotros? ¿Debemos estudiarlas, o simplemente son referencias?

Desde el momento mismo en que el apóstol Pablo escribió, que si Dios no perdonó a las ramas naturales, a ti tampoco no perdone,[2] quiere decir que la exhortación de Malaquías tiene vigencia aun para nosotros, y debemos de contestar la pregunta adecuadamente. ¿De qué hemos de tornar?

Debemos volvernos a Dios del concepto que de Él nos hemos forjado. En las primeras diez prescripciones que Dios le entregó a Moisés, en Monte Horeb, estaba la que leía, 3 No tendrás dioses ajenos delante de mí. 4 No te harás imagen, ni ninguna semejanza de cosa que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra: 5 No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos, sobre los terceros y sobre los cuartos, a los que me aborrecen, 6 Y que hago misericordia en millares a los que me aman, y guardan mis mandamientos.[3]

Para los practicantes de la Palabra de Dios de aquel entonces, los términos imagen, semejanza, y aun dioses ajenos, tiene que ver con formas, talladas o de fundición, en general, elementos tangibles de figuras retratadas.

Sin embargo, debido a que tenemos como antecedente de enseñanza el, oistes que fue dicho, pero yo os digo, de la doctrina de Jesús, tenemos que entender que imagen, semejanza y aun dioses ajenos, tiene que ver con conceptos que de algo nos forjamos. Y aquí está la pertinencia para nosotros.

¿Qué concepto tenemos de Dios? lamentablemente, por la filosofía de nuestras sociedades, por las múltiples mentalidades que forjamos a diario, y que permean aun la iglesia, y por la tendencia sincrética de nuestras religiones, hemos desarrollado un concepto de un Dios apaga-fuegos, resuelve-problemas, que está obligado a respondernos y a concedernos TODO cuanto le pedimos. Ese concepto —imagen— no es bíblico, y tenemos que volvernos a lo que la Biblia nos enseña de Él.

En el encabezado de la instrucción de las primeras prescripciones de Dios, se lee: Yo soy JEHOVÁ tu Dios. Dios se está presentando, aunque la mayoría de las traducciones y revisiones de la Biblia al español lo presenta como el imperativo de yo soy tu Dios, sin dejarle alguna opción; en realidad debe leerse, y entenderse como: Yo, JEHOVÁ soy tu Dios.[4] El concepto que de Él tengamos es importante, y en este texto se observa que la acción recae no en los diez mandamientos, como la religión nos ha inculcado, sino en conocer a quien los está entregando, y Él tomó tiempo para hacerlo: Yo, JEHOVÁ. Conocerlo, entenderlo, es importante, para evitar incurrir en el error de forjarnos conceptos falsos.

¿Este Dios obligado a responderme, a darme todo cuanto le pido, a alterar mis condiciones y entorno de vida para que yo no sufra? La respuesta es no, Dios no está obligado, pero ese es el concepto que muchos tenemos, y nos enojamos contra Él cuando no obtenemos lo que pedimos. El apóstol Pablo escribió en los siguientes términos: 20Mas antes, oh hombre, ¿quién eres tú, para que alterques con Dios? Dirá el vaso de barro al que le labró: ¿Por qué me has hecho tal? 21¿O no tiene potestad el alfarero para hacer de la misma masa un vaso para honra, y otro para vergüenza? [5]

Job encontró sabiduría a través del dolor de ver que su justicia no le libró del sufrimiento de haberlo perdido todo, y expresó: Que si yo le invocase, y El me respondiese, Aun no creeré que haya escuchado mi voz.[6] Job entendió que Dios no está obligado a contestarnos, ni a cambiar las cosas a nuestro alrededor para evitarnos el sufrimiento. Más adelante, Dios reprochó aun su queja, y le confrontó: ¿Es sabiduría contender con el Omnipotente? El que disputa con Dios, responda a esto.[7]

¿De qué hemos de volvernos? De los inadecuados conceptos que de Dios nos hemos formado. La ausencia de fe, de sujeción, aun la forma de adorarlo, y el culto a su nombre dependen del concepto que de Él tengamos.

En muchas de nuestras reuniones se desarrolla apostasía, rebeldía, profanación de lo santo, y aun contaminación, precisamente porque trabajamos en torno de un concepto malformado, erróneo de Dios.

Dios es Todopoderoso (El-Shaday), fue lo primero que aprendió Abraham: Yo soy el Dios Todopoderoso; anda delante de mí, y sé perfecto.[8] Lo que significó para Abraham, dejar de dirigir su vida de acuerdo a las costumbres de su época, y dejar que el Todopoderoso estableciera la ruta y la forma de su caminar. Estas palabras llegaron como confrontación por la decisión de haber aceptado y caminado según el consejo de tener un hijo a través de Agar, buscando cumplimiento a la promesa de Dios de hacerlo como la arena de la mar.

Tener un concepto claro, verdadero, fue la primera lección de todos los que sirvieron al Señor. De eso depende que todo te vaya bien en la vida.

¿Quién es Dios? aprendamos a conocerlo.

[1] 1:2,3

[2] Romanos 11.21

[3] Éxodo 20:3-6

[4] La palabra “soy”, en hebreo, no existe. Está implícita en esta frase.

[5] Romanos 9:19

[6] Job 9:16

[7] Ídem 39:30

[8] Genesis 17:1

pastor Pedro Montoya

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‎¿Qué significado espiritual tiene para Puerto Rico el ‎colapso de energía eléctrica del 21 de septiembre de 2016?‎ ‎

¿Por qué podríamos pensar que este incidente que afectó a la isla entera podría tener algún peso espiritual?

Según las Escrituras toda situación natural, o producto de la intervención humana, que acontece sobre la faz de la tierra tiene una causa espiritual que la provoca, y es presentada por Dios a los moradores de la tierra como señal de Su Soberanía y Autoridad.

En la sentencia sobre Nabucodonosor de que moraría junto con las bestias del campo y que se comportaría como una de ellas, Daniel estableció que la razón del decreto era por la soberbia de Nabucodonosor, y que la duración de la sentencia duraría hasta que él entendiera que el Altísimo se enseñorea en el reino de los hombres, y que a quien él quisiere lo dará. [1] Al final de su proceso Nabucodonosor admitió: Ahora yo Nabucodonosor alabo, engrandezco y glorifico al Rey del cielo, porque todas sus obras son verdad, y sus caminos juicio; y humillar puede a los que andan con soberbia.[2]

El Creador interviene todos los días en nuestro entorno, pensar que los sucesos son el resultado de la casualidad de fenómenos materiales es una locura. Está escrito en el libro de Proverbios: Oh hombres, a vosotros clamo; Y mi voz es a los hijos de los hombres. 5 Entended, simples, discreción; Y vosotros, locos, entrad en cordura. [3]

Ejemplos de que los sucesos humanos tienen una causa espiritual, y son señal a los moradores de un lugar, lo vemos en el relato de la matanza de los niños por parte de Herodes. Mateo claramente certifica que tal hecho vino en cumplimiento de una profecía dada por el profeta Jeremías;[4] como señal de que el estado espiritual del pueblo seguía siendo la misma que los habitantes de Judá cuando tenían Jerusalem fue destruida por Nabucodonosor. Aunque los dos sucesos tenían escenarios diferentes, las Escrituras lo presentan como producto de la misma causa común: la rebeldía de una nación que rechazó andar a la luz de la Palabra de Dios.

De forma similar citamos las referencias sobre situaciones naturales dadas por el profeta Amos en su profecía: 6Yo también os dí limpieza de dientes en todas vuestras ciudades, y falta de pan en todos vuestros pueblos: mas no os tornasteis a mí, dice Jehová. 7 Y también yo os detuve la lluvia tres meses antes de la siega: e hice llover sobre una ciudad, y sobre otra ciudad no hice llover: sobre una parte llovió; la parte sobre la cual no llovió, secóse. 8 Y venían dos o tres ciudades a una ciudad para beber agua, y no se hartaban: con todo no os tornásteis a mí, dice Jehová. 9 Os herí con viento solano y oruga; vuestros muchos huertos y vuestras viñas, y vuestros higuerales y vuestros olivares comió la langosta: pero nunca os tornasteis a mí, dice Jehová. [5]

Dios está confrontando a la nación entera a través de fenómenos naturales sobre su fe nominal, renuentes a someterse a su señorío.

No es la primera vez que acontece una situación similar en Puerto Rico, ha habido otros apagones de igual magnitud que incluso han durado días enteros, hasta semana completa en ciertas áreas. La importancia de este suceso, y la razón de por qué lo destacamos, es debido a que en esta ocasión no hubo de por medio un fenómeno atmosférico que la provocara.

¿Por qué sucedió? ¿Cuál es la señal?

En la profecía del profeta Amos, Dios presenta una demanda: pero nunca os tornasteis a mí, dice Jehová. Este suceso del apagón está cuestionando el alejamiento que el pueblo puertorriqueño ha mostrado hacia Dios en las últimas décadas, y llama la atención de los entendidos para que vuelvan a su Palabra y establezcan el mismo decreto que Daniel estableció sobre Nabucodonosor: el Altísimo se enseñorea en el reino de los hombres, y que a quien él quisiere lo dará.

El profeta Amos demanda del pueblo en general: Aborreced el mal, y amad el bien, y poned juicio en la puerta: quizá Jehová, Dios de los ejércitos, tendrá piedad del remanente de José. [6]

La sociedad que está siendo construida en Puerto Rico es una sociedad injusta, corrupta, porque cada quien ha buscado su propio beneficio aun a costa del vecino, y se establecen agendas personales, para asegurar los placeres de los pocos sobre los muchos. La sociedad de Puerto Rico se fundamentó sobre bases bíblicas, evangelizada hasta lo sumo, pero alejada por completo de lo que un día la distinguió internacionalmente como la cuna de grandes predicadores.

El profeta Amos lo resume en las siguientes palabras: Porque sabido he vuestras muchas rebeliones, y vuestros grandes pecados: que afligen al justo, y reciben cohecho, y a los pobres en la puerta hacen perder su causa. 13 Por tanto, el prudente en tal tiempo calla, porque el tiempo es malo. 14 Buscad lo bueno, y no lo malo, para que viváis; porque así Jehová Dios de los ejércitos será con vosotros, como decís. [7]

El colapso de todo el sistema eléctrico está llamando la atención de una nación: pero nunca os tornasteis a mí, dice Jehová.

¿Quiénes tienen la responsabilidad de actuar? Obviamente todos, pero la mayor responsabilidad recae sobre quienes invocan el nombre del Señor. La responsabilidad de poner por obra su Palabra. El profeta lamenta su conducta y arrogancia: ¡AY de los reposados en Sión, y de los confiados en el monte de Samaria, nombrados principales entre las mismas naciones, las cuales vendrán sobre ellos, oh casa de Israel! [8]

Los reposados y los confiados son los que desvirtúan las señales, los que argumentan sobre que quien pretende destacar lo profético es fanático, los que encumbran títulos de arrogancia que bajo el pretexto de “yo declaro, decreto o establezco” levantan altares de idolatría y añaden vanidad a sus seguidores. Sobre éstos hay un ¡ay!

Los que confiesan el nombre del Señor lo hacen en vanidad, porque se destacan ministerios y personas a costa de la Palabra, y engañan, como bien el profeta Jeremías lo denunció: Curaron el quebrantamiento de la hija de mi pueblo con liviandad, diciendo: Paz, paz; y no hay paz.[9] Sobre éstos hay un ¡ay!

Dios habló y demandó humillación, y que el pueblo junto con sus líderes le buscaran en ayuno de 40 días, el municipio de Arecibo lo inició, y otros lo siguieron, pero convertimos la demanda de Dios en una moda, en una ostentación, y realmente la demanda de Dios no se cumplió, porque se repartió entre todas las iglesias la responsabilidad. Unas iglesias ayunaban mientras otras descansaban, como si buscar a Dios en ayuno fuera una pena o un castigo. Nínive nos es juez porque ayunaron todos, aun hasta las bestias, y se humillaron ante el Creador.

El Señor nos llama a volvernos a Él, porque de lo contrario lo que hoy nos es dado como señal de la necesidad de buscar de Dios e ir en pos de Él, se nos volverá en advertencia de cosas mayores que vendrán sobre la isla: VI al Señor que estaba sobre el altar, y dijo: Hiere el umbral, y estremézcanse las puertas: y córtales en piezas la cabeza de todos; y el postrero de ellos mataré a cuchillo: no habrá de ellos quien se fugue, ni quien escape. 2 Aunque cavasen hasta el infierno, de allá los tomará mi mano; y si subieren hasta el cielo, de allá los haré descender. 3 Y si se escondieren en la cumbre del Carmelo, allí los buscaré y los tomaré; y aunque se escondieren de delante de mis ojos en el profundo de la mar, allí mandaré a la culebra, y morderálos. 4 Y si fueren en cautiverio, delante de sus enemigos, allí mandaré al cuchillo, y los matará; y pondré sobre ellos mis ojos para mal, y no para bien. 5 El Señor Jehová de los ejércitos es el que toca la tierra, y se derretirá, y llorarán todos los que en ella moran: y subirá toda como un río, y hundiráse luego como el río de Egipto. 6 El edificó en el cielo sus gradas, y ha establecido su expansión sobre la tierra: él llama las aguas de la mar, y sobre la haz de la tierra las derrama: Jehová es su nombre. [10]

Para esto hay tiempo fijado.

[1] Daniel 4:25

[2] Ídem 4:37

[3] Proverbios 8:4

[4] Jeremías 40:1   Así ha dicho Jehová: Voz fue oída en Ramá, llanto y lloro amargo: Rachêl que lamenta por sus hijos, no quiso ser consolada acerca de sus hijos, porque perecieron.

[5] Amos 4:5

[6] Ídem 5:15

[7]Ídem 5:12

[8]Ídem 6:1

[9] Jeremías 8:11

[10] Amos 9:1

Pastor Montoya

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Cómo desarrollar un ministerio (servicio a Dios) de impacto.

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Fornicar con dioses paganos: el valor de la comida y la bebida en las fiestas ceremoniales

Y REPOSÓ Israel en Sittim, y el pueblo empezó a fornicar con las hijas de Moab: 2 Las cuales llamaron al pueblo a los sacrificios de sus dioses: y el pueblo comió, e inclinóse a sus dioses. Números 25:1,2

 

Las fortalezas espirituales tienden a fortalecerse con los años, con prácticas cíclicas, con la integración de objetos-símbolos alusivos al momento o a la práctica, y muy particularmente, con la implementación de comida y bebida durante su ejercicio.

No es simple casualidad que en la mayoría de las referencias que aparecen en la Biblia, en las cuales se describe la paganización de las costumbres de los hijos de Israel, se haga referencia también a la presencia de la comida y la bebida entre sus prácticas.

Fácil podría pensarse, sin embargo, que se trata de una costumbre de la época, pero dado que la Biblia no es un libro de historia que recoge los datos históricos y costumbres de la época, y como bien lo descubre el apóstol Pablo, la Escritura es inspirada divinamente y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, para que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente instruido para toda buena obra,[1] tenemos que entender que si aparecen, son escritas para nuestra admonición, en quienes los fines de los siglos han parado.[2]

Comenzamos a percatarnos que la comida y la bebida son parte de rituales espirituales que al servicio de prácticas paganas nos ponen en contacto con dioses paganos, o demonios, como bien los define el apóstol Pablo en su epístola a los Corintios, lo que los Gentiles sacrifican, a los demonios lo sacrifican, y no a Dios:[3]

La comida tiene la capacidad de abrir la vista espiritual. Este principio fue establecido como vínculo de maldad por la serpiente en el Edén: sabe Dios que el día que comiereis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como dioses.[4]

Otra referencia similar aparece con Jonathan, el hijo del rey Saúl: Empero Jonathan no había oído cuando su padre conjuró al pueblo, y alargó la punta de una vara que traía en su mano, y mojóla en un panal de miel, y llegó su mano a su boca; y sus ojos fueron aclarados. 28 Entonces habló uno del pueblo, diciendo: Tu padre ha conjurado expresamente al pueblo, diciendo: Maldito sea el hombre que comiere hoy manjar. Y el pueblo desfallecía. 29 Y respondió Jonathan: Mi padre ha turbado el país. Ved ahora cómo han sido aclarados mis ojos, por haber gustado un poco de esta miel: 30 ¿Cuánto más si el pueblo hubiera hoy comido del despojo de sus enemigos que halló? ¿No se habría hecho ahora mayor estrago en los Filisteos? [5]

Daniel conoció este principio espiritual, y durante su vida lo mantuvo como recurso y estrategia de activación espiritual.

Al principio de su cautividad se propuso en su corazón de no contaminarse en la ración de la comida del rey, ni en el vino de su beber:[6]  Esta disposición fue lo que activó en él que en todo negocio de sabiduría e inteligencia que el rey les demandó, hallólos diez veces mejores que todos los magos y astrólogos que había en todo su reino. [7]

Lo vemos ejerciendo de la misma forma aun hasta el final de su existencia: No comí pan delicado, ni entró carne ni vino en mi boca, ni me unté con ungüento, hasta que se cumplieron tres semanas de días.[8] Esta disposición, aunque él lo desconocía, ayudó a libertar al ser espiritual que le fue enviado y que había quedado retenido por el príncipe de Persia: Mas el príncipe del reino de Persia se puso contra mí veintiún días: y he aquí, Miguel, uno de los principales príncipes, vino para ayudarme, y yo quedé allí con los reyes de Persia.[9]

Así que, queda claro que la comida y la bebida tienen un valor espiritual, y que desconocerlo nos puede conducir a una contaminación y participación demoniaca de grandes proporciones.

Hay una referencia de Pablo que no ha sido traducida en nuestras versiones de la Biblia adecuadamente. El escribe: Cuyo fin será perdición, cuyo dios es el vientre, y su gloria es en confusión; que sienten lo terreno.[10] Esta referencia está mal traducida, pues Pablo estaba describiendo el asiento de su contaminación. Debe leerse:

Cuyo fin será perdición, cuyo dios está en el vientre, y su gloria es en confusión; que sienten lo terreno.

Pablo le escribe a la comunidad de Filipo, que muchos falsos creyentes se han convertido en enemigos de la cruz, y es precisamente porque fueron contaminados con comida.

La comida vincula a la persona con el ámbito espiritual y le abre puertas de contaminación. El evangelio de Juan registra que la forma de cómo satanás ingresó en Judas fue precisamente por un bocado de comida: Y tras el bocado Satanás entró en él. (Juan 13:27).

Es en esta línea doctrinal que en los escritos de los evangelios se proclama que en los últimos tiempos se multiplicará la actividad apostata, y ésta basada en prácticas rituales que incluyen la comida y la bebida.

38Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento, hasta el día que Noé entró en el arca, 39Y no conocieron hasta que vino el diluvio y llevó a todos, así será también la venida del Hijo del hombre. Mateo 24:38,39

 

28Asimismo también como fue en los días de Lot; comían, bebían, compraban, vendían, plantaban, edificaban; 29Mas el día que Lot salió de Sodoma, llovió del cielo fuego y azufre, y destruyó a todos: 30Como esto será el día en que el Hijo del hombre se manifestará. Lucas 17:28-30

Ya la actividad apostata ha comenzado, y lamentablemente no hemos reparado en la gravedad de la situación en que hemos incurrido, básicamente porque vemos casi todo bajo la ingenuidad de un criterio subordinado a elementos culturales. Lo peor es que hemos traído contaminación a nuestras heredades. Ha sucedido lo mismo que en el caso de las hijas de Moab que llamaron al pueblo a los sacrificios de sus dioses.

¿Habrá notado que la mayoría de las veces que se convoca a reuniones grupales, familiares o comunitarias, predomina la comida y la bebida?

Las fortalezas espirituales tienden a fortalecerse con los años, con prácticas cíclicas, con la integración de objetos-símbolos alusivos al momento o a la práctica, y muy particularmente, con la implementación de comida y bebida durante su ejercicio.

Ejemplos de este tipo de actividad ritual pagana son las celebraciones de la navidad, el día de reyes, el día de san Valentín, fiestas patronales, entre otras, todas ellas impuestas por las costumbres y tradiciones religiosas de los lugares donde vivimos, pero carentes de valor bíblico y espiritual.

¿Si sabemos que Jesús no nació en la noche de un 24 de diciembre, por qué persistimos celebrando esa fecha como celebración cristiana? En muchas celebraciones está presente la comida y la bebida, y con ella nos contaminamos con los dioses paganos que la impusieron como celebración y ceremonia cristiana. El colmo es que en muchas comunidades eclesiásticas durante esas fechas se celebra con comidas como el cerdo y morcilla o moronga, ambas proscritas en la Biblia.

Lo mismo sucede con la celebración del día del amor, o de la amistad, según difundida en los últimos años, dedicada y auspiciada por el dios pagano éros, que en su tiempo era más bien un dios que promovía la fornicación, el incesto y el adulterio, aprobado por el imperio romano.

Sin ir muy lejos, ¿habrá notado que toda celebración familiar incluye la comida y la bebida? Un bautizo de un niño, un cumpleaños, una graduación.

Tenemos que revisar la motivación que nos reúne a celebrar, a comer y a beber, porque esa motivación nos podría estar convocando a establecer alianzas espirituales incorrectas, que traen contaminación y esclavitud a quienes se someten a ellas.

Pablo mismo corrigió una actitud que se había deformado entre la comunidad de fe de Corintos, y era la que tenía que ver con la celebración de la cena del Señor: 20Cuando pues os juntáis en uno, esto no es comer la cena del Señor. 21Porque cada uno toma antes para comer su propia cena; y el uno tiene hambre, y el otro está embriagado. 22Pues qué, ¿no tenéis casas en que comáis y bebáis? ¿O menospreciáis la iglesia de Dios, y avergonzáis a los que no tienen? ¿Qué os diré? ¿Os alabaré? En esto no os alabo.

Esta práctica deformada estaba trayendo contaminación entre los miembros de la comunidad, tanto que, por causa de ello, había muchos enfermos y debilitados entre vosotros; y muchos duermen.[11]

La próxima vez que seamos invitados a una celebración donde sabemos de antemano que habrá comida y bebida, indaguemos primero cual es el motivo de la reunión, pues podríamos estarnos sometiendo a un ritual pagano sin saberlo, y por ende, ser contaminados. Pablo recomendó: 7Ni seáis honradores de ídolos, como algunos de ellos, según está escrito: Sentóse el pueblo a comer y a beber, y se levantaron a jugar.[12]

Una celebración por la memoria de alguien que murió, una celebración por un bautismo de un niño, el logro obtenido, aun un cumpleaños, pues estas celebraciones invocan la grandeza del hombre y convocan fuerzas satánicas que desarrollan la vanidad del mundo.

Las Escrituras nos autorizan a alegrarnos en las solemnidades que honren la misericordia y grandeza del Dios que nos bendice y prospera.

Y te alegrarás delante de Jehová tu Dios, tú, y tu hijo, y tu hija, y tu siervo, y tu sierva, y el Levita que estuviere en tus ciudades, y el extranjero, y el huérfano, y la viuda, que estuvieren en medio de ti, en el lugar que Jehová tu Dios hubiere escogido para hacer habitar allí su nombre. Deuteronomio 16:11

 Y esto nos lleva a un segundo aspecto del valor espiritual de la comida y la bebida. Se establece liberación a través de la comida. Es un recurso que está disponible para aquellos ministerios que ejercen la liberación. 

La base para enseñar sobre este aspecto está en el relato de Deuteronomio. Moisés estableció el principio de liberación: Y te afligió, é hízote tener hambre, y te sustentó con maná, comida que no conocías tú, ni tus padres la habían conocido; para hacerte saber que el hombre no vivirá de solo pan, mas de todo lo que sale de la boca de Jehová vivirá el hombre.(Deuteronomio 8:3). 

El efecto de la liberación de observa en un dato que Moisés refiere: Tu vestido nunca se envejeció sobre ti, ni el pie se te ha hinchado por estos cuarenta años.(Ídem  8:4). El vestido recibió los efectos positivos de la liberación:no se pudrió, ni se desgastó.  No se trata de un milagro adicional o independiente,  es el efecto del tipo de alimento que recibían. 

De la misma forma, en la actualidad,  es posible establecer un proceso de liberación,  es una especie de ayuno,  tal y como se establece en Isaías:  ¿No es antes el ayuno que yo escogí, desatar las ligaduras de impiedad, deshacer los haces de opresión, y dejar ir libres á los quebrantados, y que rompáis todo yugo? (Isaías 58:6).

Se ayuna cierta clase de comidas, aquellas que son preferidas, las que el cuerpo prefiere, las que son de rutina,  las delicadas,  y se opta por una comida básica,  la necesaria para mantener adecuadamente el organismo. Se hace un período mínimo de 10 días,  y máximo de 40, dependiendo de las ataduras que se quieran cortar.  Al final del período se observarán cambios sustanciales.  Siempre es recomendable la asistencia de un ministro de liberación.

Ahora podremos entender el por qué la dieta alimentaria de un profeta,  Juan el bautista,  por ejemplo,  consistía en langostas y miel silvestre (Mateo 3:4), porque esa dieta básica establecía liberación,  y por ello eran capaces de desechar lo malo y escoger lo bueno.(Isaías 7:15).

Mucha contaminación nos llega por la comida y la bebida, pero podemos también usarla como recurso de liberación.

 

 

Pastor Pedro Montoya

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[1] 2da. Timoteo 3:16

[2] 1ra. Corintios 10:11

[3] 1ra. Corintios 10:20

[4] Génesis 3:5

[5] I Samuel 14:27-30

[6] Daniel 1:8

[7] Ídem 1:20

[8]Ídem 10:3

[9]idem 10.13

[10] Filipenses 3:19

[11] Ídem 11:30

[12] Ídem 10:7

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‎¿Por qué el castigo de Dios para Uzza fue ‎la muerte?‎

6Y cuando llegaron a la era de Nachôn, Uzza extendió la mano al arca de Dios, y túvola; porque los bueyes daban sacudidas. 7Y el furor de Jehová se encendió contra Uzza, e hiriólo allí Dios por aquella temeridad, y cayó allí muerto junto al arca de Dios. II Samuel 6:6,7

 

¿Por qué fue castigado por Dios con la muerte, Uzza, si lo que él pretendía era que el arca no cayera a tierra y sufriera daño?

Estamos ante un típico caso que bien podría ser catalogado como un acto injusto de Dios, que castiga drásticamente sin dar una explicación razonable.

Es un caso que impacta por la forma de cómo Dios juzgó la acción de Uzza. Muchos no podemos ver en qué consistió la temeridad de Uzza, y casos como éste sacan a la luz el resentimiento que muchos llevan dentro de sí por no ver a un Dios Todopoderoso y misericordioso interviniendo a favor de sus propias situaciones de desgracia.

Sin embargo, como lo veremos en el desarrollo del tema, Dios es un Dios justo y todas sus acciones y ejecutorias tienen el propósito de establecer Su Justicia sobre la tierra y sobre todos aquellos que le invocan.

El caso nos sirve para establecer sobre la forma de operar de Dios y sobre cómo medir las circunstancias de capacitación por las cuales Él nos llama a su obra. Sabemos por la lectura del relato de la tentación de Adam y Eva que uno de los puntos más vulnerables en el hombre es su capacidad de discernir, incluso leemos en una enseñanza de Jesús que la operación de iniquidad de los últimos tiempos estará dirigida a tratar de engañar aun a los escogidos.[1] Así que, este caso aunque impactante, y quizá absurdo, nos capacita para desarrollar una visión correcta y adecuada para ver Su obra y actuar según protocolo divino y no tan solo a reaccionar ante las circunstancias.

Se han dado múltiples respuestas a esta pregunta, la mayoría de ellas más bien de carácter interpretativo, respondiendo en su mayoría a una filosofía o mentalidad cristiana, más que a una respuesta a tono con la Justicia del Reino de Dios.

Uzza fue castigado severamente por Dios porque detuvo la obra de Dios. Dios había dispuesto destruirla haciéndola caer por tierra. No se trataba de un accidente, era Dios mismo haciendo tambalear el carro que transportaba el arca para hacerla caer por tierra. ¿Con que propósito? ¿Por qué habría El de destruir una obra santa?

Pensemos en el impacto que esto habría provocado en David y en los israelitas su destrucción, y en esos términos. El arca que hizo que el dios de los filisteos cayera, y se rompiera. El arca que provocó tantos males y enfermedades entre los habitantes de Asdod, Gath, Ecrón, ciudades filisteas que la tuvieron en su suelo, y aun entre los habitantes de Beth-semes tan solo por haber mirado el arca de Jehová, de momento rota porque se cayó del carro que la conducía. ¿Para quién sería la lección?

Una sola respuesta hay a todas estas preguntas. A diferencia de los israelitas, los filisteos vieron en el arca no un símbolo de la presencia de Dios sino al Dios mismo que había dado su diseño, así se lee en el relato:

7Y viendo esto los de Asdod, dijeron: No quede con nosotros el arca del Dios de Israel, porque su mano es dura sobre nosotros, y sobre nuestro dios Dagón.  I Samuel 5:7

Uzza, en cambio, y todo el pueblo, vio en el arca un “símbolo” de la presencia de Dios, pero no pudo ver a Dios, y esto debido a que en el ánimo del pueblo se había plantado una actitud idolatra.

Dios mismo había entregado el diseño del arca, leemos en las memorias de Moisés las instrucciones que Dios le entregó:

10 Harán también un arca de madera de Sittim, cuya longitud será de dos codos y medio, y su anchura de codo y medio, y su altura de codo y medio. 11 Y la cubrirás de oro puro; por dentro y por fuera la cubrirás; y harás sobre ella una cornisa de oro alrededor. 12 Y para ella harás de fundición cuatro anillos de oro, que pondrás a sus cuatro esquinas; dos anillos al un lado de ella, y dos anillos al otro lado. 13 Y harás unas varas de madera de Sittim, las cuales cubrirás de oro. 14 Y meterás las varas por los anillos a los lados del arca, para llevar el arca con ellas. 15 Las varas se estarán en los anillos del arca: no se quitarán de ella. 16 Y pondrás en el arca el testimonio que yo te daré. 17 Y harás una cubierta de oro fino, cuya longitud será de dos codos y medio, y su anchura de codo y medio. 18 Harás también dos querubines de oro, labrados a martillo los harás, en los dos cabos de la cubierta. 19 Harás, pues, un querubín al extremo de un lado, y un querubín al otro extremo del lado opuesto: de la calidad de la cubierta harás los querubines en sus dos extremidades. 20 Y los querubines extenderán por encima las alas, cubriendo con sus alas la cubierta: sus caras la una enfrente de la otra, mirando a la cubierta las caras de los querubines. 21 Y pondrás la cubierta encima del arca, y en el arca pondrás el testimonio que yo te daré. Éxodo 25:10-21

Su presencia tenía una función específica, al principio para Moisés,

22 Y de allí me declararé a ti, y hablaré contigo de sobre la cubierta, de entre los dos querubines que están sobre el arca del testimonio, todo lo que yo te mandaré para los hijos de Israel. Éxodo 25:22

 

Y cuando entraba Moisés en el tabernáculo del testimonio, para hablar con Él, oía la Voz que le hablaba de encima de la cubierta que estaba sobre el arca del testimonio, de entre los dos querubines: y hablaba con él. Números 7:89

Y luego para cada uno de los Gran Sacerdotes en turno que le sucedieran:

2 Y Jehová dijo a Moisés: Di a Aarón tu hermano, que no en todo tiempo entre en el santuario del velo adentro, delante de la cubierta que está sobre el arca, para que no muera: porque yo apareceré en la nube sobre la cubierta. Levítico 16:2

 

32 Y hará la reconciliación el sacerdote que fuere ungido, y cuya mano hubiere sido llena para ser sacerdote en lugar de su padre; y se vestirá las vestimentas de lino, las vestiduras sagradas: 33 Y expiará el santuario santo, y el tabernáculo del testimonio; expiará también el altar, y a los sacerdotes, y a todo el pueblo de la congregación. 34 Y esto tendréis por estatuto perpetuo, para expiar a los hijos de Israel de todos sus pecados una vez en el año. Y Moisés lo hizo como Jehová le mandó. Levítico 16:32-34

La transportación del arca también tenía una logística, tal y como lo refiere las instrucciones que Dios le entregó a Moisés:

5 Cuando se hubiere de mudar el campo, vendrán Aarón y sus hijos, y desarmarán el velo de la tienda, y cubrirán con él el arca del testimonio: 6 Y pondrán sobre ella la cubierta de pieles de tejones, y extenderán encima el paño todo de cárdeno, y le pondrán sus varas. Números 4:5,6

Nadie aparte del Gran sacerdote y los Coathitas vio jamás el arca, estaba cubierto por tres velos de diferente material. El primero, el velo que separaba el lugar Santísimo (hakodasim) del lugar Santo (hakodesh), luego una segunda cubierta de pieles de tejones, y finalmente, una tercera cubierta de paño de cárdeno.

Esta forma de proceder dispuesta por Dios mismo tenía el propósito de que nadie identificara el arca como un símbolo de la presencia de Dios.

Sin embargo, como ha sucedido ya muchas veces en la historia humana, por la tendencia pecaminosa del hombre adámico, toda manifestación de Dios es codificada y representada en símbolos e iconos idolátricos, tal y como se relata en el caso de la serpiente de metal construida por Moisés como antídoto a la mordedura de las serpientes ardientes, que fue convertida en un símbolo idolátrico, y adorada como una deidad de poder:

Y Moisés hizo una serpiente de metal, y púsola sobre la bandera, y fué, que cuando alguna serpiente mordía a alguno, miraba a la serpiente de metal, y vivía. Números 21:9

 

El quitó los altos, y quebró las imágenes, y taló los bosques, e hizo pedazos la serpiente de bronce que había hecho Moisés, porque hasta entonces le quemaban perfumes los hijos de Israel; y llamóle por nombre Nehustán. II Reyes 18:4

Sucedió lo mismo también con el arca: fue convertida en un símbolo de poder, de fuerza, de bendición, de Gloria, de salvación. Despojaron a Dios de su capacidad creadora, y lo rebajaron al mismo nivel de los dioses paganos adorados por las naciones vecinas:

Y vuelto que hubo el pueblo al campamento, los ancianos de Israel dijeron: ¿Por qué nos ha herido hoy Jehová delante de los Filisteos? Traigamos a nosotros de Silo el arca del pacto de Jehová, para que viniendo entre nosotros nos salve de la mano de nuestros enemigos. I Samuel 4:3

Dios permitió que los filisteos la capturaran para encarar a los sacerdotes, y al pueblo, de su tendencia idolátrica:

11 Y el arca de Dios fué tomada, y muertos los dos hijos de Eli, Ophni y Phinees. 12 Y corriendo de la batalla un hombre de Benjamín, vino aquel día a Silo, rotos sus vestidos y tierra sobre su cabeza: 13 Y cuando llegó, he aquí Eli que estaba sentado en una silla atalayando junto al camino; porque su corazón estaba temblando por causa del arca de Dios. Llegado pues aquel hombre a la ciudad, y dadas las nuevas, toda la ciudad gritó…   

17 Y el mensajero respondió, y dijo: Israel huyó delante de los Filisteos, y también fué hecha gran mortandad en el pueblo;…

19 Y su nuera, la mujer de Phinees, que estaba preñada, cercana al parto, oyendo el rumor que el arca de Dios era tomada, y muertos su suegro y su marido, encorvóse y parió;…

 21 Y llamó al niño Ichâbod, diciendo: ¡Traspasada es la gloria de Israel! por el arca de Dios que fué tomada. I Samuel 4:11-22

¿Por qué Dios castigó tan fuerte a Uzza? Aquel día Dios había dispuesto hacer que el arca cayera por tierra y se destruyera para confrontar a un pueblo idolatra que había desplazado a Dios, adorando la obra más que al Creador.

Uzza fue castigado con la muerte porque detuvo la obra de Dios, aguantó lo que Dios había dispuesto hacer ese día, y permitió que esa actitud y actividad idolátrica echara raíz y se estableciera sobre la tierra de Israel.

Ese día Dios había dispuesto que el reino de David se consolidara como un reino libre de idolatría, como años atrás Balaam había profetizado de los hijos de Israel:

Porque en Jacob no hay agüero, Ni adivinación en Israel: Como ahora, será dicho de Jacob y de Israel: ¡Lo que ha hecho Dios! Números 23:23

No es blasfemo creer que Dios permitiera que el arca cayera a tierra ese día, y se destruyera. Había una enseñanza de por medio, y un establecimiento profético, pero Uzza impidió que la obra dispuesta por Dios se ejecutara. Su temeridad le significó la muerte.

El profeta Jeremías condenó en su tiempo la falsa concepción de los profetas que profetizaban que por la presencia del Templo creían que estaban exentos de mal sobre ellos, y estableció que Dios podría permitir que el Templo fuera destruido, tal y como aparece en el siguiente texto:

10 ¿…Vendréis y os pondréis delante de mí en esta casa sobre la cual es invocado mi nombre, y diréis: Librados somos: para hacer todas estas abominaciones? …

13 Ahora pues, por cuanto habéis vosotros hecho todas estas obras, dice Jehová, y bien que os hablé, madrugando para hablar, no oísteis, y os llamé, y no respondisteis; 14Haré también a esta casa sobre la cual es invocado mi nombre, en la que vosotros confiáis, y a este lugar que di a vosotros y a vuestros padres, como hice a Silo: 15Que os echaré de mi presencia como eché a todos vuestros hermanos, a toda la generación de Ephraim.             Jeremías 7:10-15

La exhortación del apóstol Pablo a la comunidad de Roma contenida en la epístola a los romanos confirma este acto divino. Pablo le escribió lo siguiente a la comunidad de fe de Roma:

El que aun a su propio Hijo no perdonó, antes le entregó por todos nosotros. Romanos 8:32

¿Qué pudiera ser más importante, Jesús o el arca? Si el Hijo fue entregado por amor de nosotros, cuánto más el arca para establecer enseñanza en David y en su casa.

La exhortación nos ayuda a entender que todo lo que Dios hace tiene un carácter salvífico y redentor, y establece enseñanza para nuestro crecimiento.

En Dios no hay injusticia. Él es un Dios Justo, como se establece en Job pese a que el relato nos presenta a un hombre justo sometido a la peor desgracia sin causa aparentemente justa:

Sí, por cierto, Dios no hará injusticia, Y el Omnipotente no pervertirá el derecho.         Job 34:12

Absurdo significó para Uzza la idea de que el arca cayera a tierra y se destruyera. Su espíritu había sido contaminado con la idolatría. Cuando Uzza corrió para que el arca no cayera a tierra, y la detuvo, era porque la estaba considerando como un símbolo de poder, y por ende, idolatrándola. En eso consistió su temeridad, y por eso fue castigado con la muerte.

Porque como pecado de adivinación es la rebelión, y como ídolos e idolatría el infringir. Por cuanto tú desechaste la palabra de Jehová, él también te ha desechado para que no seas rey. I Samuel 15:23

La idolatría es el pecado que Dios más aborrece, por eso aparece proscrito tanto en la ley mosaica como en los primeros 10 preceptos que Dios le entregó en tablas de piedra a Moisés.

Todo lo anterior nos conduce a entender que lo juzgado como absurdo, y fuera de la Voluntad de Dios, no es sino el resultado de una visión carente de la revelación de los proyectos del Espíritu de Dios, y ajena a la cobertura de Su Señorío.

Lo anterior nos conduce también a la confrontación de nuestros actos ante la verdad de la Palabra. ¿Cuántos podríamos estar deteniendo la obra de Dios? deteniendo el arca porque según nuestro criterio es absurdo e ilógico que caiga y se destruya.

La experiencia se ha repetido muchas veces. Vemos un ejemplo en una acción del apóstol Pedro. Ante la noticia dada por Jesús de que le convenía ir a Jerusalem, y padecer mucho de los ancianos, y de los príncipes de los sacerdotes, y de los escribas; y ser muerto, y resucitar al tercer día, Pedro buscó disuadir a Jesús, y le dijo: Señor, ten compasión de ti: en ninguna manera esto te acontezca.[2] El resultado fue que Pedro recibió a cambio la reprensión de Jesús: Quítate de delante de mí, Satanás; me eres escándalo; porque no entiendes lo que es de Dios sino lo que es de los hombres.[3]

Los absurdos no son otra cosa más que la obra de Dios evaluada desde la perspectiva humana, racional y vanidosa, medida según los valores de una sociedad materialista, agnóstica y atea, que no tiene a Dios en su noticia, que ve a Dios solo como un recurso de purgación moral.

Los absurdos son la forma más sublime de revelación, y son usados por Dios para confrontar al hombre y a la mujer cuando éstos han depositado su confianza y seguridad en elementos idolátricos, en experiencias teofánicas, y/o en interpretaciones bíblicas al margen de su señorío.

Por eso vemos absurdos en casos como los de Job, de sufrimientos sin razón; en casos como el de Oseas que es obligado a casarse con mujer adultera[4] pese a que la Ley lo prohibía; en casos como el de Ezequiel, que es obligado a dormir de formas especificas a la vista de todo el pueblo,[5] y de cocinar sus alimentos con estiércol animal en lugar de leña. Estos y otros casos similares tan solo porque Dios estaba estableciendo enseñanza con ellos, pero en todos estos casos ninguno pudo ver a Dios obrando a través de ellos sino que vieron a personas excéntricas y fanáticas que hablaban por sí mismos.

¿Cuántos podríamos estar deteniendo la obra de Dios tan solo porque a nuestro juicio y criterio, lo que vemos es más bien una conducta fanática, una interpretación errática de una persona que se esconde en su desvarío y en su propio beneficio personal? Podríamos ahora entender por qué muchas de nuestras congregaciones no prosperan, y muchos ministerios no reciben revelación de Dios.

Al igual que el caso de Michâl hija de Saúl que nunca tuvo hijos hasta el día de su muerte,[6] porque juzgó de vil la acción de David, y el de Uzza que murió por la temeridad  de extender la mano para detener el arca de Dios, muchos creyentes hoy en día se ven expuestos a un estancamiento espiritual tan solo porque no pueden ver a Dios obrando en la vida de otros, laicos y ministros, tan solo porque ante sus ojos lo que ellos hacen, o predican, es sencillamente un absurdo.

Por eso, antes de emitir un juicio que traiga maldición sobre nuestras vidas, preguntémosle a Dios si a través de lo que juzgamos como absurdo Él nos quiera revelar algo.

¡Que Dios nos ayude a ver como Él mira!

 

 

Pastor Pedro Montoya

Tel Cel. (407) 764-2699

Twitter: @pastormontoya

http://www.ministerioscristorey.com

[1] Mateo 24:24

[2] Mateo 16:22

[3] Ídem 16.23

[4] Oseas 3:1

[5] Ezequiel 4:4-6

[6] II Samuel 6:23

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‎¿Para qué entrar en guerra espiritual? ¿No ‎Jesús venció ya a Satanás?‎

ESTAS, pues, son las gentes que dejó Jehová para probar con ellas a Israel, a todos aquellos que no habían conocido todas las guerras de Canaán; 2 Para que al menos el linaje de los hijos de Israel conociese, para enseñarlos en la guerra, siquiera fuese a los que antes no la habían conocido. Jueces 3:1,2

 

La guerra espiritual ha sido por mucho tiempo tenida como una alternativa, solo disponible para quienes quieran incursionar en ella. Este concepto se debe en buena parte debido a que prevalece en el ambiente cristiano la idea de que Jesús en la cruz venció a Satanás, y lo más que el hombre debe hacer es “creer”, y se acabó.

Sin embargo, el apóstol Pablo, uno de los exponentes más representativo de la vida de fe en Jesús, asegura que tenemos lucha contra principados, contra potestades, contra señores del mundo, gobernadores de estas tinieblas, contra malicias espirituales en los aires, [1] y al hacerlo no se refería solo a las “tentaciones” que inclinarían al creyente hacia la actividad pecaminosa.

Se refería por el contrario, a una actividad constante y continua de guerra espiritual. Este concepto es parte de su evangelio y está presente casi en todos sus escritos.

Las epístolas dirigidas a las comunidades de fe de Macedonia experimentaron ampliamente su enseñanza al respecto. A los Tesalonicenses les escribe: Porque ya está obrando el misterio de iniquidad: solamente espera hasta que sea quitado de en medio el que ahora impide; Y entonces será manifestado aquel inicuo, al cual el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida; A aquel inicuo, cuyo advenimiento es según operación de Satanás, con grande potencia, y señales, y milagros mentirosos. [2]

En su primera epístola a los Corintios descubre que la idolatría está sustentada por una actividad demoniaca: Antes digo que lo que los Gentiles sacrifican, a los demonios lo sacrifican, y no a Dios: y no querría que vosotros fueseis partícipes con los demonios.[3]

En su primera epístola a Timoteo le descubre a Timoteo que la actividad apostata está auspiciada por los demonios: EMPERO el Espíritu dice manifiestamente, que en los venideros tiempos alguno apostatarán de la fe escuchando a espíritus de error y a doctrinas de demonios.[4]

En su carta a los Tesalonicenses admite que Satanás lo embarazó y le impidió visitar nuevamente la comunidad de Tesalónica.[5] En su primera carta a los Corintios admite lo que significó para él su estadía en Éfeso: Si como hombre batallé en Éfeso contra las bestias.[6]

El escritor del libro de Hechos de los Apóstoles quien en un momento de su vida se convirtió en parte del equipo apostólico de Pablo, registra sus guerras, y presenta en forma bien descriptiva cómo se manifestaron visiblemente a través de las acciones humanas por impedir su labor apostólica. No se trataba de una oposición racional, humana, era una guerra espiritual donde su oponente era Satanás mismo y todo su Reino.

Vemos que en el caso del apóstol Pablo, su lucha contra principados significó verdaderamente una guerra espiritual, no solo se refirió a ello metafóricamente para referirse a la oposición que confrontó en su tarea evangelizadora durante sus viajes apostólicos.

La guerra espiritual no es una opción, una alternativa o una elección personal, es parte de la vida de fe, y necesaria para alcanzar aquellos propósitos para los cuales fuimos alcanzados de parte del Señor.

La pregunta que procede ahora contestar es, ¿Cómo el Señor enseña para la guerra en los tiempos modernos? La pregunta es de orden porque, es concebible que si fuera una guerra cuerpo a cuerpo, con espada, como en el caso antiguo cuando Josué conquistó la tierra de Canaán, el entrenamiento seria en el uso y manejo de la espada, del escudo, de las flechas, de las lanzas, etc. Pero, ¿Cómo entrenar en la actualidad para enfrentar las fuerzas de las tinieblas? ¿Cuál es la rutina?

El entrenamiento consiste en desarrollar y ejercer discernimiento espiritual para detectar dónde y cuándo están operando las fuerzas de las tinieblas. El escritor de la epístola a los Hebreos, señala: Mas la vianda firme es para los perfectos, para los que por la costumbre tienen los sentidos ejercitados en el discernimiento del bien y del mal.[7] Los siguientes textos lo confirman:

Empero los sentidos de ellos se embotaron; porque hasta el día de hoy les queda el mismo velo no descubierto en la lección del antiguo testamento, el cual por Cristo es quitado. 2da. Corintios 3:14

 

Mas temo que como la serpiente engaño a Eva con su astucia, sean corrompidos así vuestros sentidos en alguna manera, de la simplicidad que es en Cristo. 2da. Corintios 11:3

El discernimiento es la capacidad de pesar los espíritus,[8] de medir las intenciones del corazón,[9] de determinar y descubrir la actividad satánica en acciones rutinarias,[10] y en advertir sobre los acuerdos de muerte satánicos trazados sobre regiones enteras.[11]

No se enfrenta a las fuerzas de las tinieblas siempre de la misma forma. Pablo describió las técnicas bajo la siguiente definición: Las armas de nuestra milicia (estrategia) no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas,[12] y en su definición nos está planteando el primer paso a seguir en materia de guerra espiritual: Identificar las fortalezas.

El termino griego que el apóstol utiliza para referirse a fortalezas, es: οχυρωματων, única vez usada en todos los escritos paulinos conocidos. La palabra se refiere a una estructura militar fortificada, por lo general ubicada en una colina.

Pablo utiliza el término en conexión con el verso siguiente: Destruyendo consejos (λογισμους), y toda altura (υψωμα) que se levanta contra la ciencia de Dios,[13] con lo que podemos entender que con el uso del término fortalezas, Pablo se está refiriendo a un argumento, una verdad falsa, sobre la cual se ha construido todo un gobierno de tinieblas. ¿Cómo podemos verificarlo?

Si esta definición del apóstol Pablo la conectamos con la enseñanza de Jesús en el sermón del monte acerca de que la vida que trasciende espiritualmente es aquella que construye sobre palabras o enseñanzas, cuando Él dijo: Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la peña;[14] habremos validado la definición del apóstol, en el sentido de que las fortalezas son argumentos de pensamiento estructurado sobre las que se ha fundamentado una verdad contraria al conocimiento de Dios, y en su difusión y practica se ha fortificado una autoridad espiritual del reino de las tinieblas.

Junto a lo anterior tenemos que decir que los argumentos pueden ser racionales y espirituales. Los argumentos racionales son expresiones verbales, tangibles, con tendencias a establecerse individual o colectivamente y con la característica de formar hábitos de formación. La mayoría de las costumbres cotidianas, comerciales publicitarias, slogans, y demás expresiones diarias tienen estas características.

Expresiones publicitarias como “la suerte te está buscando”,[15] para promocionar la venta de lotería, como ejemplo, establecen enseñanza diaria, cotidiana, y cuando la persona la cita y cree en su posibilidad, el reino de las tinieblas ejecuta sobre la persona un gobierno de tinieblas basado en “probabilidades”, y su vida se aleja de una vida de fe y de señorío en Jesús.

Los otros días vi también un anuncio de televisión promocionando una cerveza mexicana. El anuncio se da durante un juego de futbol (soccer), el árbitro de momento intenta sacar una tarjeta amarilla para marcar una infracción, y un águila que aparece posado sobre un barandal le indica que la tarjeta debe ser roja; el árbitro obedece y el público prorrumpe en celebración. El comercial propone un ambiente de “engaño” porque el árbitro decide no en función de su criterio como juez usando las reglas del juego, sino por la insinuación de un ave símbolo de la cerveza. La cerveza dirige el destino del juego, esa es la enseñanza, y lamentablemente el fundamento de vida de muchos que adoptaron ese lema.

Basten estos ejemplos para ilustrar que las fortalezas se construyen día a día, y se establecen en nuestros ambientes cotidianos con una facilidad sorprendente. Aun el creyente más ferviente puede caer en la fascinación de estas fortalezas, y minar su fe y señorío en Jesús. Resulta siendo como el apóstol Juan apuntó en su primera epístola, porque todo lo que hay en el mundo, la concupiscencia de la carne, y la concupiscencia de los ojos, y la soberbia de la vida, no es del Padre, mas es del mundo.[16]

Un poco más complicado es la identificación de argumentos espirituales. Requieren de un grado de discernimiento más ejercitado para poderlos identificar.

Ejemplo sencillo es el de Jacob, quien fundamentó y desarrolló su actividad de enriquecimiento en prácticas agoreras.[17] Las convirtió en su fortaleza y midió fuerzas con Laban, su suegro.[18] Adicionalmente, permitió que su familia ejerciera el culto a dioses extraños,[19] pese a que había hecho pacto con Jehová-Dios.[20]

Otro ejemplo es la aceptación de la insinuación de la serpiente acerca de comer del fruto del cual Dios había dicho ni le tocareis, según lo que la misma Eva refirió. Por la intervención de la serpiente su apreciación cambió a la de: Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría.[21]

Una fortaleza se constituye en el eje de acción de la persona, se nutre de ella, es la esencia de su existencia. Apelan al carácter de cada quien y se fundamentan sobre los hábitos y las costumbres comunitarias y personales.

Tienen el propósito de alejarnos de Dios y de sacarnos de su señorío.

Esta definición haya eco en la escena del pueblo de Israel que construye un becerro de fundición de oro. Escasamente varios días atrás, no más de cuarenta días, habían visto la manifestación del Dios que los había sacado de Egipto. El texto indica lo grandioso de la manifestación visible de Dios:

Y aconteció al tercer día cuando vino la mañana, que vinieron truenos y relámpagos, y espesa nube sobre el monte, y sonido de bocina muy fuerte; y estremecióse todo el pueblo que estaba en el real. 17 Y Moisés sacó del real al pueblo a recibir a Dios; y pusiéronse a lo bajo del monte. 18 Y todo el monte de Sinaí humeaba, porque Jehová había descendido sobre él en fuego: y el humo de él subía como el humo de un horno, y todo el monte se estremeció en gran manera. 19 Y el sonido de la bocina iba esforzándose en extremo: Moisés hablaba, y Dios le respondía en voz. Éxodo 19:16-19

Y sin embargo, en tan poco tiempo están volviendo a las mismas formas de adoración idolátrica egipcia. La razón: mantuvieron viva la fortaleza de Egipto. Por esa razón cuando en su momento Esteban llama a la atención de los líderes religiosos del pueblo sobre la doctrina de Jesús, les reprocha que la conducta del pueblo que aún mantienen viva fuera forjada en una fortaleza de idolatría y no de sumisión y reconocimiento de la soberanía de Jehová-Dios, y por eso no podían reconocer el señorío.

Y entonces hicieron un becerro, y ofrecieron sacrificio al ídolo, y en las obras de sus manos se holgaron. 42 Y Dios se apartó, y los entregó que sirviesen al ejército del cielo; como está escrito en el libro de los profetas: ¿Me ofrecisteis víctimas y sacrificios En el desierto por cuarenta años, casa de Israel? 43 Antes, trajisteis el tabernáculo de Moloch, Y la estrella de vuestro dios Remphan: Figuras que os hicisteis para adorarlas: hechos 7:41,42

Las fortalezas espirituales tienden a fortalecerse con los años, con las prácticas cíclicas, con la integración de objetos-símbolos alusivos al momento o a la práctica, y muy particularmente, con la implementación de comida y bebida durante su ejercicio. De esto último discutiremos en otra sección.

Siguiendo con la instrucción del apóstol en torno a la guerra espiritual, en otra sección de su misma epístola a los Corintios, encontramos la siguiente enseñanza: Antes habiéndonos en todas cosas como ministros de Dios, en mucha paciencia, en tribulaciones, en necesidades, en angustias; 5 En azotes, en cárceles, en alborotos, en trabajos, en vigilias, en ayunos; 6 En castidad, en ciencia, en longanimidad, en bondad, en Espíritu Santo, en amor no fingido; 7 En palabra de verdad, en potencia de Dios, en armas de justicia a diestro y a siniestro. [22]

Con esta instrucción se nos asigna el segundo paso en materia de guerra espiritual: el uso de armas de justicia.

Ya anteriormente se había identificado que las armas de nuestra milicia eran espirituales, y poderosas en Dios para destruir consejos. En esta ocasión el apóstol define que tales armas son precisamente armas de justicia. Se trata de la misma justicia a la cual en su presentación en el sermón del monte, Jesús exhortó a buscar primeramente el Reino de Dios y su justicia.[23] Así que las armas de justicia corresponden a la justicia del Reino de los cielos, no deben confundirse con las armas de la justicia humana.

Pablo presenta un tema nuevo, ni los judíos habían sido enseñados sobre el tema, pero de seguro que las comunidades de fe gentiles que el apóstol había visitado sí habían sido instruidos al respecto, pues de lo contrario qué sentido tendría que Pablo las mencionara en su epístola.

¿Cómo son las armas de justicia? ¿Cómo se usan? ¿Cómo identificarlas? De las recomendaciones que el apóstol le hace a Timoteo con respecto al desarrollo de su ministerio, se desprende que las armas de justicia son en su mayoría acciones, juicios, posturas doctrinales, encomiendas, cuidados, la aplicación y cuidado del contenido de revelación recibido. En su primera epístola lo resume en las siguientes palabras:

12Ninguno tenga en poco tu juventud; pero sé ejemplo de los fieles en palabra, en conversación, en caridad, en espíritu, en fe, en limpieza. 13 Entre tanto que voy, ocúpate en leer, en exhortar, en enseñar. 14 No descuides el don que está en ti, que te es dado por profecía con la imposición de las manos del presbiterio. 15 Medita estas cosas; ocúpate en ellas; para que tu aprovechamiento sea manifiesto a todos. 16 Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello; pues haciendo esto, a ti mismo salvarás y a los que te oyeren.      1ra. Timoteo 4:12-16

Las armas de justicia tienen el propósito de establecer un ambiente de salvación dentro de la comunidad. Observemos la expresión: a ti mismo salvarás y a los que te oyeren. Este es el fundamento de la proclamación del Evangelio y del establecimiento del Reino de los cielos.

Las armas de justicia no solo son actos de justicia aislados, independientes del establecimiento del Reino. El propósito de desarrollarlas es para establecer un ambiente de salvación.

Pablo hace referencia de ellas casi en todas sus epístolas, aunque no las menciona por nombre. Por ejemplo, en su epístola a los romanos escribe, y exhorta: Así que, si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber: que haciendo esto, ascuas de fuego amontonas sobre su cabeza.[24] El apóstol toma esta expresión del libro de Proverbios (25:2), con ella expresa la intención de Dios porque el hombre sea restaurado y sea libertado de toda deuda que lo ha puesto a merced de sus acreedores. Proverbios incluye como conclusión, Y Jehová te lo pagará, manifestando la provisión de Gracia y Misericordia.

Esta exhortación está a tono con otra instrucción del apóstol a Timoteo. Pablo le recomienda que deseche cuestiones necias y sin sabiduría, y que en su predicación del Evangelio del Reino que no sea litigioso, sino manso para con todos, que con mansedumbre corrija a los que se oponen: si quizá Dios les dé que se arrepientan para conocer la verdad, Y se zafen del lazo del diablo, en que están cautivos a voluntad de él.[25]

En otra de sus epístolas encontramos a manera de conclusión la forma de cómo utilizar estas armas de justicia: No seas vencido de lo malo; mas vence con el bien el mal.[26]

El propósito de las armas de justicia es establecer el Reino y libertar a los oprimidos por el diablo, tal como el escritor del libro de Hechos lo refiere:

Cuanto a Jesús de Nazaret; cómo le ungió Dios de Espíritu Santo y de potencia; el cual anduvo haciendo bienes, y sanando a todos los oprimidos del diablo; porque Dios era con él. Hechos 10:38

Las armas de justicia surgen del espíritu de la Ley, de la interpretación correcta y del entendimiento de la intención de Dios de entregarle estos estatutos. Moisés en la conclusión de su ministerio, al cabo de cuarenta años de peregrinación por el desierto, y habiéndoles entregado la Ley en su totalidad, les destaca que la Ley son su sabiduría:

Guardadlos, pues, y ponedlos por obra: porque esta es vuestra sabiduría y vuestra inteligencia en ojos de los pueblos, los cuales oirán todos estos estatutos, y dirán: Ciertamente pueblo sabio y entendido, gente grande es ésta. Deuteronomio 4:6

Otros escritores también reconocieron el valor espiritual de la Ley Mosaica. Santiago, por ejemplo, escribió en su epístola:

Mas el que hubiere mirado atentamente en la perfecta ley, que es la de la libertad, y perseverado en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, este tal será bienaventurado en su hecho. Santiago 1:25

El apóstol Pablo también lo dejó por escrito:

De manera que la ley a la verdad es santa, y el mandamiento santo, y justo, y bueno. Romanos 7:12

 

Y si lo que no quiero, esto hago, apruebo que la ley es buena. Romanos 7:16

 

Sabemos empero que la ley es buena, si alguno usa de ella legítimamente; 1ra. Timoteo 1:8

El propósito de la Ley era establecer por ella justicia, juicio y misericordia. El carácter imperativo de los mandamientos solo pretendía establecer la urgencia de actuar fundamentados en ellos, y no volverse ciegos, cumpliéndolos sin entender lo que hacían. Cuando Jesús inició su ministerio terreno lo dejó de manifiesto cuando previo a sus enseñanzas, decía: Oísteis que fue dicho a los antiguos… Mas yo os digo.[27] No era doctrina nueva, invención de Jesús, lo encontramos en los escritos mismos de los profetas:

Sembrad para vosotros en justicia, segad para vosotros en misericordia; arad para vosotros barbecho: porque es el tiempo de buscar a Jehová, hasta que venga y os enseñe justicia. Oseas 10:12

 

Oh hombre, él te ha declarado qué sea lo bueno, y qué pida de ti Jehová: solamente hacer juicio, y amar misericordia, y humillarte para andar con tu Dios. Miqueas 6:8

 

¡Ay de vosotros, escribas y Fariseos, hipócritas! porque diezmáis la menta y el eneldo y el comino, y dejasteis lo que es lo más grave de la ley, es a saber, el juicio y la misericordia y la fe: esto era menester hacer, y no dejar lo otro. Mateo 23:23

Lo anterior se ilustra claramente en la acción de José de dejar en secreto a María por causa de su embarazo. En el relato bíblico se destaca que su decisión fue una disposición de su carácter justo; sin embargo, cuando lo comparamos con lo que la Ley dictaba al respecto notamos que su acción estaba en contraposición a ella. El relato nos sirve para ilustrar el espíritu de la Ley. Observémoslo en el texto:

18Y el nacimiento de Jesucristo fue así: Que siendo María su madre desposada con José, antes que se juntasen, se halló haber concebido del Espíritu Santo. 19José su marido, como era justo, y no quisiese infamarla, quiso dejarla secretamente. Mateo 1:18,19

En el momento cuando José se entera de que María estaba en estado de embarazo aun no sabía que su concepción era por virtud del Espíritu Santo, y por eso la quiso dejar secretamente. La Ley determinaba que el caso debía ser divulgado, y la joven debía ser apedreada por los hombres de la ciudad.

20Mas si este negocio fue verdad, que no se hubiere hallado virginidad en la moza, 21Entonces la sacarán a la puerta de la casa de su padre, y la apedrearán con piedras los hombres de su ciudad, y morirá; por cuanto hizo vileza en Israel fornicando en casa de su padre: así quitarás el mal de en medio de ti. Deuteronomio 22:20,21

José estaba obligado por la Ley Mosaica a divulgar el hecho, no a esconderlo, y peor aún, a dejarla secretamente, pues se hacía cómplice de un acto de vileza. La justicia de la decisión de José radica en el entendimiento del propósito de la Ley: así quitarás el mal de en medio de ti, expresión que aparece como conclusión mismo del mandamiento. José cuando pesó la situación de María no encontró maldad (vileza) en ella, y por eso no la denunció públicamente.

Lo mismo sucedió con el caso de la mujer encontrada en pleno acto de adulterio, y traída ante Jesús para ser apedreada,[28] la forma de cómo Jesús trató la situación provocó que la mujer nunca incurriera en un acto similar. El acto de Jesús fue equivalente al efecto de apedrear a la mujer para quitar el mal del adulterio.

El propósito de la Ley era quitar el mal de en medio de ti, no necesariamente arremeter contra el hallado en falta, y apedrearlo. Estos casos ilustran el espíritu de la Ley, pues desde su promulgación Dios estaba entregándole Gracia y Misericordia a su pueblo, solamente que ellos solo vieron en la Ley una imposición.

Las armas de justicia son para corregir, para enseñar, para instruir en justicia, para soltar argumentos de opresión, para establecer por ellas la liberación del hombre cautivo bajo el reino de las tinieblas, para sacarlo de su dominio y trasladarlo al Reino de los cielos. Las armas de justicia invalidan la actividad diabólica que ejercen las personas símbolo de Satanás.

La guerra espiritual es la aplicación particular de la obra redentora de Jesús en la cruz del Gólgota. Sí, efectivamente, Jesús en la cruz derrotó a Satanás, lo exhibió públicamente, y llevó cautiva la cautividad, sin embargo, es cada quien en su caso y situación personal quien ejecutará y aplicará el beneficio de la cruz, y aplastará la cabeza de la serpiente, solamente cuando él o ella decidan entrar en guerra espiritual.

De lo contrario, de no hacerlo, seguirá a expensas del gobierno y dominio satánico, sujeta su vida a la discreción de lo que el reino de las tinieblas determinen hacer. Lo único que habrá adquirido es la esperanza de su salvación.[29]

Muchos Gedeones se encuentran con convicción y conocimiento de las obras portentosas de Dios, pero escondidos, sufriendo las consecuencias de la esclavitud que el reino de las tinieblas les ha impuesto.

Es necesario despertar, y activarnos en la guerra espiritual. Si le hemos creído, ¿por qué no lo ejecutamos hoy mismo?

 

 

 

Pastor Pedro Montoya

Tel Cel. (407) 764-2699

Twitter: @pastormontoya

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[1] Efesios 6:12

[2] 2da. Tesalonicenses 2:7-9

[3] 1ra. Corintios 10:20

[4] 1ra. Timoteo 4:1

[5] 2da. Tesalonicenses 2:18

[6] 1ra. Corintios 15:32

[7] Hebreos 5:14

[8] 1ra. Juan 4:1     AMADOS, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas son salidos en el mundo.

[9] Hebreos 4:12    Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más penetrante que toda espada de dos filos: y que alcanza hasta partir el alma, y aun el espíritu, y las coyunturas y tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.

[10] Hechos 8:23     Porque en hiel de amargura y en prisión de maldad veo que estás.

[11] 2da. Tesalonicenses 2:9,10         A aquel inicuo, cuyo advenimiento es según operación de Satanás, con grande potencia, y señales, y milagros mentirosos, 10 Y con todo engaño de iniquidad en los que perecen

[12] 2da. Corintios 10:4

[13] Ídem 10:5

[14] Mateo 7:24

[15] Anuncio real en la isla de Puerto Rico

[16] Juan 2:16

[17] Génesis 30:37-43

[18] Ídem 31:1

[19] Ídem: 31:34,35                                Y tomó Rachêl los ídolos, y púsolos en una albarda de un camello, y sentóse sobre ellos: y tentó Labán toda la tienda y no los halló. 35 Y ella dijo a su padre: No se enoje mi señor, porque no me puedo levantar delante de ti; pues estoy con la costumbre de las mujeres. Y él buscó, pero no halló los ídolos.

[20] Ídem: 28:20-22                               E hizo Jacob voto, diciendo: Si fuere Dios conmigo, y me guardare en este viaje que voy, y me diere pan para comer y vestido para vestir, 21 Y si tornare en paz a casa de mi padre, Jehová será mi Dios, 22 Y esta piedra que he puesto por título, será casa de Dios: y de todo lo que me dieres, el diezmo lo he de apartar para ti.

[21] Ídem 3:6

[22] 2da. Corintios 6:4-7

[23] Mateo 6:33

[24] Romanos 12:20

[25] 2da. Timoteo 2:24-26

[26] Romanos 12:21

[27] Mateo 5:21

[28] Juan 8:5

[29] Romanos 8:24                 Porque en esperanza somos salvos; mas la esperanza que se ve, no es esperanza; porque lo que alguno ve, ¿a qué esperarlo?

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